La mayor afluencia de turistas al Mar Menor incrementa las ventas de la hostelería un 10%

Clientes del chiringuito Pata Palo, ubicado en la playa de los Alemanes de La Manga, en la terraza disfrutando de un concierto. / Pablo sánchez / agm
Clientes del chiringuito Pata Palo, ubicado en la playa de los Alemanes de La Manga, en la terraza disfrutando de un concierto. / Pablo sánchez / agm

Chiringuitos, bares y restaurantes recuperan clientela y sacan beneficios después de tres años en caída por el mal estado de la laguna

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

La imagen que ofrecían playas y chiringuitos semivacíos el pasado año en gran parte del Mar Menor, debido a la turbidez del agua de la laguna, ha cambiado este año. Desde Punta Brava y Los Urrutias, pasando por Los Nietos y Playa Honda, hasta La Manga, la estampa que presentan las zonas de baño es otra muy diferente a la del verano de 2017. La mejoría del agua y la mayor limpieza del litoral, ha provocado que un mayor número de veraneantes haya elegido esta zona para pasar sus días de vacaciones. Y eso se ha dejado notar en los negocios de hostelería, donde las ventas aumentaron en julio entre un 5% y un 10%, según los empresarios consultados por este diario.

Los mejor parados son los ubicados en la zona de La Manga. Allí, la afluencia de turistas es mayor, aunque el incremento de las ventas no ha sido tan alto como en la zona del Arco Sur, donde los beneficios comienzan a crecer, después de tres años en caída libre.

El presidente de la Asociación de Comerciantes y Empresarios del Distrito Único (Acedu), Severo Sánchez, explicó que la mejoría de las playas y del agua está influyendo de manera «muy positiva» en la llegada de turistas, que dejan ya pingües beneficios en las cajas, no solo de los establecimientos de hostelería, sino también de los comerciantes de la zona.

«Algo más de gente que el año pasado sí que se ve, porque el agua ha mejorado. Podría haber más si tuviéramos más servicios» Eloy Sánchez | Jubilado

«Veo la playa como siempre ha estado, bien. El agua está muy buena. He venido desde Salamanca a ver a unos amigos» Mari Calvo | Jubilada

«Cuando más gente tenemos en el chiringuito son los fines de semana. De lunes a viernes flojea un poco. Por la noche muy bien» Ángela de Béjar | Camarera

«Estamos trabajando bien. En la playa se ve más gente, pero eso no quiere decir que se note del todo en los chiringuitos» José Juan Martínez | Gerente de un chiringuito

A este colectivo, que representa a medio centenar de empresarios de El Carmolí, Punta Brava, Los Urrutias y Estrella de Mar, pertenece la dueña del restaurante Ruf Marí, ubicado en el tercero de esos pueblos, Charo García. «Está siendo un verano muy bueno. En julio, las ventas se han incrementado bastante y hemos empezado un mes de agosto de manera muy favorable. Los beneficios han crecido más de un 10%. Lo curioso es que estamos viendo a muchos noruegos, holandeses y belgas», explicó.

Lodos y fangos

Aún así, todos coinciden en que los bañistas se quejan de la acumulación de lodos y fangos en gran parte de las playas de estos pueblos. «La falta de algunos servicios es nuestro principal problema, de ahí que tengamos que salir a la calle para reclamarlos», añadió la hostelera.

En Los Nietos, el presidente de la Asociación de Vecinos, Ángel Lozano, se mostró esta semana muy contento, porque «parece que ya nos eligen más turistas que por ejemplo en años anteriores». En su opinión, la mejoría del agua es fundamental para no ahuyentar a los veraneantes, como Mari Calvo y Charo Muñoz, dos amigas de Ávila y Salamanca, respectivamente, que han elegido este pueblo costero de Cartagena para pasar unos días de descanso y, de paso, «ver a unos amigos», dijo la primera de ellas.

En Playa Honda, la situación de los hosteleros es muy similar. Por ejemplo, el gerente del chiringuito Casa Blanca, José Juan Martínez, confiesa que están siendo unos fines de semana «con mucho trabajo» y aunque de lunes a viernes «flojea un poco, estamos muy contentos».

En la Playa de los Alemanes, el hostelero Pedro Conesa, tiene uno de los chiringuitos que regenta, en este caso el Pata Palo. «Hay un cierto repunte, que se deja notar levemente en las ventas», explicó. Como la mayoría de compañeros de negocio, cuando más clientes tiene son los sábado y los domingos, pero «entre semana la mayoría de las tardes también llenamos».

Casi al final de La Manga y también mirando hacia el Mar Menor está el quiosco de Miguel Ángel López: el chiringito de Playa Chica. Pese a ser una zona tan alejada del bullicio turístico, este empresario confiesa que está viendo «a más gente que otros años», debido, opinó, a que «el agua este año está estupenda». Aunque no llega al 10% de aumento de ventas, como el resto de hosteleros, «sus beneficios sí que han crecido entorno a un 5%». Aún así se muestra satisfecho. Los hosteleros marmenorenses tienen puestas ahora sus miras en agosto, un mes con el que esperan cerrar un verano para recordar.

La escasez de camareros preocupa al sector

La falta de camareros en plena temporada veraniega está siendo una de las principales preocupaciones del sector hostelero de la zona del Mar Menor y La Manga. «No encontramos a nadie y mucho menos con experiencia. La verdad es que estamos pasándolo mal», explicó a este diario el dueño del chiringuito Playa Chica, Miguel Ángel López. En la zona de Los Urrutias, la gerente del restaurante Ruf Mari, Charo García, tiene el mismo problema. «He tenido camareros que a mitad del mes de julio decidieron marcharse y otros no quieren trabajar porque ya cobran la ayuda del Estado», apuntó.

 

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