Malestar entre los médicos de Urgencias al perder cinco días de descanso al mes

Cuatro sanitarios entran a un enfermo a Urgencias del Santa Lucía. / P. S.
Cuatro sanitarios entran a un enfermo a Urgencias del Santa Lucía. / P. S.

El Servicio Murciano de Salud quita solo a los facultativos del Área de Salud de Cartagena una de las dos jornadas libres por cada guardia de 24 horas

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Ninguneados y maltratados por parte del Servicio Murciano de Salud (SMS). Así es como se sienten médicos de Urgencias de los hospitales Santa Lucía y Santa María del Rosell desde que conocieron, hace dos semanas, que a partir de noviembre perderán cinco días de libranza al mes. Se trata de una medida «injusta», que el SMS les ha impuesto «sin dar explicaciones», según denunciaron a este diario desde la Plataforma de Médicos de Urgencias Hospitalarias (Plamuh).

Los doctores están obligados a hacer cada mes un mínimo de cinco guardias de 24 horas. Por cada una de ellas tienen dos días libres, uno por ley y otro pactado desde hace años con la dirección del SMS. Se trata de un sistema de trabajo que se aplica por igual en todos los centros hospitalarios de la Región, pero a partir del mes que viene en Cartagena se reducirá a uno.

Algunos afectados asocian esta medida impuesta por la Consejería de Salud con la decisión de un nutrido grupo de médicos de crear en junio la Plataforma y denunciar la «faltan de trabajadores» y la «precariedad laboral» que sufren desde hace años en el denominado Complejo Hospitalario de Cartagena, que tiene las puertas de Urgencias del Santa Lucía y del Rosell.

Reunión con el gerente

«Es extraño, pero esta decisión solo nos afecta a nosotros. De esta forma perderemos un día a la semana de libranza cuando hacemos guardias de 24 horas, de las que estamos obligados a hacer cinco, y algunos meses seis. A partir de noviembre, si solo descansamos un día, trabajaremos más horas al mes, algo insólito si tenemos en cuenta que hay semana que hacemos hasta 56 de las 48 que tenemos previstas», explicó el presidente de la Plataforma, Jesús Ginés Martínez Gallego.

Para intentar frenar la aplicación de esta medida, los médicos mantendrán mañana una reunión con el Gerente del Área de Salud , José Sedes. En el encuentro, tratarán de saber las razones que han llevado al SMS a tomar esa decisión.

El equipo médico de Urgencias está formado por 36 personas que se reparten el trabajo indistintamente en el Rosell o Santa Lucía, según determinen sus superiores. No obstante, de las tareas asistenciales quedan excluidos tres jefes que realizan solo labores de gestión y media docena de médicos están exentos de guardias por razones de edad (tienen más de 55 años). La mayoría de los facultativos restantes llevan más de diez años en el servicio, pero aún son eventuales.

Apoyo del sindicato

La Plataforma calcula que faltan dos médicos por turno en el Santa Lucía y uno en el Rosell. Como ejemplo de precariedad, destacaron que hay quienes llevan cinco años en su puesto renovando contratos cada dos o tres semanas y que frecuentemente se completan los turnos con médicos sin experiencia en emergencias reclutados en centros de salud. Los médicos de Urgencias recuerdan que la excesiva carga de trabajo que soportan y la falta del descanso adecuado, tras pasar 24 horas en el hospital, puede repercutir en la calidad de la asistencia que dan a personas que ingresan con su vida pendiente de un hilo.

Los facultativos se siente respaldados por el Sindicato Médico de la Región de Murcia (CESM), quien ya ha tomado cartas en el asunto. Una portavoz de esa organización indicó que están de negociaciones con el SMS para mejorar las condiciones de trabajo no solo de Cartagena, sino de toda la Región. Añadió que en breve anunciarán avances.

Según una portavoz del SMS, «las urgencias hospitalarias son servicios especialmente sensibles, donde es necesario mantener al más alto nivel la atención y la seguridad del paciente. Por eso, estamos en pleno proceso de análisis de la situación para reordenar las cargas de trabajo, de tal forma que contribuyamos, por un lado, a mejorar el reparto de la tarea asistencial entre los profesionales destinados en estos servicios y por otra, a seguir aumentando la calidad de los servicios y la seguridad en la atención». Y añadió: «No es cuestión de falta de recursos humanos, sino de una mejor organización de los mismos, sin menoscabo de los derechos de los trabajadores».

La alta presión asistencial deja a pacientes en los pasillos

cartagena. La alta presión asistencial en las puertas de Urgencias de los Hospitales Santa Lucía y Santa María del Rosell continúa siendo un quebradero de cabeza para la Gerencia del Área de Salud II (Mazarrón, Fuente Álamo, La Unión y Cartagena). Tanto es así que una vez que fue cerrada la Unidad de Preingreso (UPI) a principios de este mes tras diez días en servicio, por la acumulación de pacientes en los pasillos, en los boxes y en las salas de los sofás, ha tenido que ser reabierta varias veces más para acomodar a enfermos que estaban esperando más pruebas o tratamientos en los corredores. El problema que antes era puntual lleva siendo crónico varios años.

Según fuentes sindicales, pese a que la época de gripe aún no ha llegado, en el Santa Lucía se han vivido jornadas con alta presión asistencial, que ha obligado a la dirección a hacer esperar a los pacientes encamados en pasillos del servicio de Urgencias. Ocurrió por última vez el pasado fin de semana y la situación quedó resuelta ayer a mediodía. A lo largo de la semana pasada hubo jornadas con hasta media docena de enfermos en pasillos.

Los trabajadores sanitarios se quejan de que la dirección del centro toma medidas demasiado tarde y de que pese a ello, la planta de ingreso U-25, equipada con 25 camas, continúa cerrada. Creen que debería estar a disposición de los enfermos permanentemente para hacer frente a los picos de ingresos. El problema, según fuentes sindicales, es que para ponerla en marcha es necesario contratar a personal de refuerzo, algo que debe recibir el visto bueno desde Murcia.

Episodios de camas

La carga de trabajo ha estado este verano muy por encima de la que puede soportar el personal sanitario. El último episodio de camas en los pasillos y quejas de los pacientes ocurrió a mediados del mes de septiembre. Hubo hasta seis días consecutivos con enfermos esperando en espacios comunes una habitación libre, lo que obligó a tener abierta la UPI durante diez días.