Fotopostal de la ciudad

Entrada el real de la feria. /Colección Purger&Co. Munich.
Entrada el real de la feria. / Colección Purger&Co. Munich.
FOTOHISTORIA DE CARTAGENA

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁNHISTORIADOR Y DOCUMENTALISTA

Para los que empleamos la fotografía como documento histórico, nos resulta imprescindible acudir a la tarjeta postal ilustrada; pieza que fue utilizada durante muchos años como medio de comunicación para enviar el correo tradicional. Se trataba de una cartulina, o cartón fino, preparada para escribir sobre ella, sin necesidad de usar un sobre.

Con la mejora de los métodos de impresión, en la última década del siglo XIX, triunfaron las verdaderas tarjetas postales ilustradas, impresas y editadas por la industria privada.

Tuvieron un formato universal, destacando siempre una gran calidad de impresión. Es por ello que hoy día son objeto de coleccionismo, por su gran valor documental.

Su reverso se encontraba dividido en dos mitades: la izquierda para contener el mensaje enviado, y la derecha para pegar el sello y poner la dirección del destinatario, aunque muchas veces se escribía también en el anverso encima de la imagen impresa, lógicamente esta forma de comunicación no requería una privacidad importante del mensaje, pues éste, podía ser leído por cualquiera.

Salvando las distancias, estas tarjetas, eran lo que hoy son en internet Whatsapp y Twist.

El verdadero auge de estas tarjetas lo constituye sus impresiones de vistas urbanas, algo que trajo consigo la denominada 'Cartofília', la afición a coleccionar tarjetas postales.

Esta modalidad de fototipias de vistas urbanas pasó a ser una necesidad, originando un artículo de comercio en donde muchas casas editoriales competían en su venta y distribución.

La técnica empleada en su edición fue variada en gramaje y tintas pero todas presentaban una extraordinaria calidad de imagen. Su éxito y difusión durante el primer tercio del siglo XX fue increíble conformándose un auténtico álbum de imágenes de casi todas las ciudades.

Para ceñirnos solamente al ámbito en nuestra localidad, vamos a hacer un repaso de los más importantes editores nacionales, la mayoría de origen extranjero, que fotografiaron los espacios urbanos de Cartagena para plasmarlos en sus tarjetas postales, según lo publicado por José Guillermo Merk Luengo en su libro 'Postal de Murcia'.

Hauser y Menet (1901-1915): eran fotógrafos de Madrid, que realizaron varias series de vistas cartageneras muy conocidas de calles y sobre todo del puerto.

Bernardo Lassere (1901-1903): vistas con variantes blanco y negro, monocolor azul verdoso, e iluminadas en colores suaves, incorporó adornos modernistas de tipo alemán.

Purger & Co. Múnich, photochromiekarte (1903), son una colección de postales individuales del Banco de Cartagena y Puerto.

Enrique Carreño (1902-1907): en blanco y negro y en azul dos tonos y de una calidad excelente, muestra en dos series el muelle, vista general y puertas de la ciudad.

Adolfo Fernández (1902-1908): este cartagenero que tenía una droguería en la calle de San Miguel en donde vendía aparatos y accesorios para fotógrafos, realizó dos colecciones de 20 tarjetas postales cada una.

Fot. Laurent, Madrid (1904-1909): instantáneas de calles y espacios urbanos de excelente calidad en dos series con 26 postales.

P.Z. Photoglob de Zurich (1905-1906), edición fotocromopostal, colección de 40 postales, vistas generales.

Foto Casaú, Cartagena (1915-1917). Qué decir de este importante fotógrafo cartagenero. Entre sus variantes facetas está la de editor postal, con la colección más extensa y variada, innumerables series de vistas, comercial, barcos, inundaciones, acontecimientos, recuerdos, edificios, barrios y diputaciones. Sin duda la más completa colección de tarjetas postales realizadas en Cartagena.

Colección Valero-Cartagena (1910-1920): fueron varias series realizadas en azul marino a dos tonos y en blanco y negro.

Andrés Fabert, editor, Valencia (1910-1912). Con un centenar de postales de gran calidad, con abundancia referencias marinas.

Luciano Roisin, fotógrafo. Barcelona (1929). Con un total de sesenta vistas en doble tono azul y en blanco y negro, destacan la correspondientes a los balnearios y Parque Torres.

Ediciones LL., tarjetas postales estereoscópicas, París. Vistas generales utilizando esta técnica, se tratan de fotos retrospectivas de finales del XIX.

Son algunas de estas colecciones, las más destacadas, que muestran espacios que hoy se encuentran desaparecidos, memorias de nuestra nostalgia, imágenes que se convierten en documentos con valor histórico que nos sirven para ayudar a ilustrar parte de la memoria colectiva de una ciudad.

Si existió la fotografía existió la postal.

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