El Ensanche Este sigue atascado

Recreación que la Politécnica de Cataluña hizo de su ensanche, con la ampliación del Paseo de Alfonso XIII como eje central entre bloques de diferentes alturas. /LV
Recreación que la Politécnica de Cataluña hizo de su ensanche, con la ampliación del Paseo de Alfonso XIII como eje central entre bloques de diferentes alturas. / LV

El fracaso del último Plan General y la limpieza de los residuos radiactivos aplazan el nuevo Hondón. La UPCT replantea los planes municipales para una zona donde Barreiro ideó en 2002 dos grandes parques y 4.500 casas para 17.000 vecinos

J. A. GONZÁLEZ / G. MÁRMOLCartagena

Nadie dijo que actualizar la trama urbana de la ciudad de Cartagena en el inicio del tercer milenio fuera tarea fácil. Pero la realidad es que en el municipio cualquier proyecto de expansión urbanística se complica más que en cualquier otro lugar. El ejemplo más claro de ello es el Plan Parcial Rambla, sumido desde hace treinta años en una compleja madeja legal cuyo fin no se intuye. Solo el palacio de deportes ha emergido en este tiempo en la enorme explanada que separa el estadio Cartagonova y el hipermercado Eroski. Vivienda, ni una de las dos mil previstas. La segunda gran expansión urbanística del casco urbano, el conocido Ensanche Este o «segundo ensanche de la ciudad», como lo denominó la alcaldesa popular Pilar Barreiro cuando lo ideó en 2002, tampoco será una realidad antes del año 2020. El fracasado último Plan General de Ordenación Urbana, tumbado en los tribunales, y la compleja labor de descontaminación de los terrenos que ocupaba hasta 2001 la fábrica de abonos y fertilizantes Potasas y Derivados, del Grupo Ercros, no lo hará posible. Ahora que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) los ha catalogado, junto a otros cinco de otras provincias, como suelo contaminado por residuos radiactivos (uranio -238) surgen nuevas incertidumbres que aplazan 'sine díe' todos los planes para expandir la ciudad en dirección a La Unión y a la autovía.

Tras el reclamado cierre de Potasas y Derivados, en diciembre de 2001, el Ayuntamiento (a través de la sociedad Podecasa) adjudicó en mayo de 2002 a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña el diseño del espacio que dejaba libre la fábrica y los terrenos contiguos, de titularidad pública. En total, 108 hectáreas. Con criterios de «ecociudad» y «sostenibilidad», términos muy poco escuchados hasta entonces, los expertos de la universidad catalana propusieron que el desarrollo urbanístico girase en torno a dos parques: uno de 17 hectáreas, de carácter forestal con edificios para usos deportivos, y otra zona verde central de cinco hectáreas que articularía toda la superficie de actuación. La prolongación del Paseo de Alfonso XIII iba a ser el eje de desarrollo. Y en la zona habría 4.500 nuevas viviendas, en edificios de seis alturas generalmente -aunque con sitio también para alguna torre singular-, capaces de albergar a 17.000 vecinos. Todo ello, pensando también en compaginarlo con la entrada soterrada del AVE, que llegaría a una estación contigua a la actual, pues ésta sería convertida en un centro comercial.

Antes AVE que viviendas

El paso de los años ha dejado en meros sueños todos aquellos planes. Con el tiempo, las tareas para identificar, primero, los elementos químicos que contaminan los suelos dedicados durante un siglo a la actividad industrial química y, segundo, las inconcreciones para la limpieza metieron al Ensanche Este en la vía muerta donde aún sigue.

Aparcado y olvidado el proyecto de la Politécnica de Cataluña, en esta legislatura un equipo de expertos en la gestión y recuperación de suelos de la Universidad Politécnica de Cartagena, dirigidos por el profesor Ángel Faz, rediseñó la zona por encargo municipal, proponiendo una zona residencial en dos tercios de la superficie total y el suelo restante para un parque, con un sarcófago subterráneo de acopio y encapsulamiento de todos los residuos. El mismo equipo técnico ultima el proyecto de limpieza de los terrenos, tarea que valoró en 17 millones.

Fuentes municipales admiten que, aunque la catalogación del Hondón por parte del CSN «no es nada nuevo», si obligará a prestar atención a un nuevo aspecto que puede provocar más demora: la posible elaboración de un nuevo marco legislativo nacional sobre terrenos contaminados. Independientemente de todo ello, en el Ayuntamiento no prevén grandes avances antes de 2020, pues se trata de un trabajo complejo, con aristas científicas, técnicas, administrativas, económicas y también políticas.

A todo ello hay que sumar otro factor importante, como es la falta de un Plan General actualizado, tras la anulación judicial en 2016 del que sacó adelante Barreiro en 2012. La actual regidora, la socialista Ana Belén Castejón, ha dado en el tramo final de su mandato el primer paso para hacer el nuevo. Una consultora especializada trabaja ya en el avance de ese planeamiento.

Salvo nuevas complicaciones, el AVE llegará a El Hondón antes que las casas. La integración de la alta velocidad en la ciudad y el desarrollo urbanístico son proyectos «colindantes pero con ámbitos, plazos y procedimientos distintos», dicen en el Ayuntamiento. El trazado ferroviario no pasa por los acopios de fosfoyesos, lo que facilitará la gestión del AVE si se compara con el Ensanche Este.