ONG ecologistas y vecinales de Cabo de Palos se oponen a que se retiren los arribazones

P. GARCÍAMURCIA.

«Ni la Asociación de Vecinos de Cabo de Palos, ni los pescadores, ni las asociaciones conservacionistas como Ecologistas en Acción, Anse o Procabo estamos a favor de la retirada de arribazones de las playas y consideramos muy graves las consecuencias del fomento de iniciativas que persigan este objetivo, ya que echan por tierra décadas de esfuerzo de concienciación ambiental», asegura Enrique García-Faria, presidente de Procabo, enojado por el hecho de que se hable de la acumulación de Posidonia en las playas como suciedad y basura, y por el eco que tuvieron las quejas de algunos turistas el pasado fin de semana.

«El aspecto de las playas después de unos días de temporal de Levante es el normal», afirma. Y recuerda que la presencia de arribazones en las playas «significa que tenemos praderas de Posidonia, una especie amenazada y protegida, que dan calidad al agua y aportan múltiples beneficios a las playas».

Desde Procabo recuerdan que la limpieza de las playas de Cabo de Palos está sujeta a un acuerdo con el Ayuntamiento, por el que, entre el 15 de octubre y el 15 de junio, la maquinaria pesada no eliminará los arribazones porque «protegen las playas de la erosión; crean un variado ecosistema que es refugio y alimento de muchas especies; y la maquinaria pesada elimina gran cantidad de arena y compacta la que queda. Este proceso es un círculo vicioso que disminuye la superficie de playa y crea la 'necesidad' de regenerarla». Como ejemplo de la eficacia de esta técnica, comparan la playa de Porto Bello, que ha sido 'regenerada' en las últimas semanas, con los muestreos en Altea, que «demuestran que los arribazones han contribuido al crecimiento de hasta 4 metros de la playa, según un estudio del Cimar y el Ayuntamiento de la localidad».

A propósito de Cabo de Palos, recuerdan desde Procabo que existen problemas más preocupantes, como la seguridad de los bañistas, los problemas de movilidad para peatones por el excesivo tráfico rodado, la falta de protección del patrimonio arquitectónico y cultural o el «incorrecto y poco transparente» uso del aliviadero de la depuradora del EDAR, «que corre peligro de convertirse en punto de salida de las salmueras de las desaladoras del Campo de Cartagena. La concienciación ambiental sobre nuestro litoral debe preocuparnos todo el año, y no solo cuando llegan los veraneantes, que, por otro lado, podrían ser partícipes de su protección, como ya ocurre en otras regiones que apuestan por un turismo de calidad y sostenible», concluye García-Faria.