Los dueños de animales de hogar eligen más la incineración privada que la pública del Catad

A. L. CARTAGENA.

Los ayuntamientos obligan a incinerar o enterrar a las mascotas en lugares habilitados de manera específica para ello, pero son más los que eligen hacerlo a través de clínicas veterinarias; es decir por un servicio privado que por el público que da el Ayuntamiento a través del Centro de Acogida y Tratamiento de Animales Domésticos (Catad). En este caso, el dueño lo puede llevar personalmente a esas instalaciones, ubicadas en el paraje de Los Molinos Gallegos, junto a las cocheras de los autobuses urbanos y el Ecoparque, o puede solicitar la recogida. En ambos casos, antes de eso hay que pagar una tasa que depende del peso del animal. El precio más barato son 28 euros, por uno de hasta cinco kilos. El coste aumenta conforme aumenta el peso de la mascota, según explicó el director técnico del servicio, David Cervantes. En ese caso, solo cabe la opción de una incineración colectiva. En el caso de las clínicas veterinarias, el precio es muy similar al del Catad. «Los eligen más porque muchos animales mueren en esos centros», aclaró Cervantes.

Tanto las clínicas como el Ayuntamiento no recomiendan tirar el cuerpo a la basura, abandonarlo en el campo o enterrarlo en cualquier lugar. La razón es que se puede provocar un problema sanitario, ya que los cuerpos de los animales fallecidos son una fuente de contaminación tanto del suelo como de las aguas y como consecuencia puede haber intoxicaciones de personas y animales. Por otro lado, existe el peligro de que los cadáveres puedan ser desenterrados por carroñeros que propaguen infecciones y enfermedades, según los expertos consultados.