José Manuel Herrero: «Detectamos a niños con autismo casi a diario, es alarmante. Faltan recursos para apoyarles»

José Manuel Herrero, durante una visita al colegio Infante Don Juan Manuel de Murcia. / Javier Carrión / AGM
José Manuel Herrero, durante una visita al colegio Infante Don Juan Manuel de Murcia. / Javier Carrión / AGM

El orientador educativo y organizador del congreso nacional de profesionales del autismo señala que «los padres temen la llegada a la vida adulta de sus hijos, porque disponen de menos posibilidades de lograr un empleo. Hay que darles más medios»

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

José Manuel Herrero Navarro (El Raal, Murcia, 1962) ultima los preparativos del XIX Congreso Nacional de la Asociación Española de Profesionales del Autismo (Aetapi). Director del Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica Específico de Autismo y otros trastornos graves del desarrollo de la Consejería de Educación, preside el comité organizador del congreso, cuyo Comité de Honor ha aceptado presidir la reina Letizia. Bajo el lema 'Autismos, entendiendo la diversidad', Cartagena será la próxima semana, del 14 al 17 de noviembre en el Auditorio El Batel, el lugar de referencia de España para especialistas de la educación y la sanidad y familiares de personas con trastorno del espectro autista (TEA). La cita llega con un dato para la reflexión: cada año son diagnosticados cerca de 150 niños en la Región de Murcia y ya suponen una de cada 68 personas. Herrero lo considera «alarmante» y llama a la concienciación y el apoyo de toda la sociedad. Aetapi reclama «más recursos» a las administraciones públicas, para garantizar los derechos de los afectados y mejorar su vida, tanto en la infancia como en la adolescencia, juventud y vida adulta.

- ¿Cuántos alumnos hay en el sistema educativo de la Región con este trastorno?

- De 3.200 a 3.500. Las cifras cambian cada mes e, incluso, cada semana. Desde los centros de salud mental infanto-juvenil y los servicios de orientación educativa de la Región, detectamos y valoramos a niños con esta afectación prácticamente cada día.

«En el TEA hay dificultades de lenguaje y sociales, por ejemplo a la hora de jugar, e intereses restringidos»

- ¿Han crecido en los últimos años?

- De manera incesante. Cada año diagnosticamos alrededor de 150 casos. Es un número muy similar al del resto de España y del mundo. Según las últimas investigaciones, la prevalencia es de un caso por cada 68 personas. Es alarmante.

- ¿A qué se debe?

- Realmente lo desconocemos. El inicio de estas dificultades tienen un origen de tipo biológico y, fundamentalmente, genético, que hace que en el periodo embrionario y fetal se construyan las estructuras mentales de un bebé autista de una manera diferente a la del resto de niños. Es un caso de investigación abierto. Es probable que también haya ciertos aspectos ambientales no externos, sino intrauterinos, que pueden influir, pero aún no hay nada concluyente.

«Las asociaciones apoyan, pero es necesario tener más especialistas en los colegios e institutos»

- ¿El estrés influye?

- No está determinado que el estrés sea una de las causas.

- Y, ¿a qué se puede deber, entonces, ese incremento?

- Quizá, porque cada vez se conoce mejor este trastorno debido al aumento del número de profesionales. Ahora, la detección se hace más temprana. Hasta hace unos años, no se diagnosticaba hasta los seis o siete años. Actualmente, lo hacemos a los dos. Así, adelantamos bastante las intervenciones clínicas y educativas.

- Entre las conferencias del congreso hay alguna que tratará el diagnóstico de este trastorno. ¿Cuáles son los principales síntomas?

- Hay tres aspectos que definen a este trastorno. El primero es una dificultad importante en las relaciones sociales, por ejemplo, a la hora de jugar. En este caso, un niño afectado, no es que no quiera jugar, sino que le faltan habilidades para hacerlo. En segundo lugar, presenta una dificultad en el uso del lenguaje. Estos menores tienen problemas para comunicarse a partir de los 15 y 16 meses. Es cierto que hay quienes llegan a hablar, pero al cabo de poco tiempo pierden el lenguaje adquirido. Eso ocurre antes de los dos años. Y en tercer lugar, tienen intereses restringidos por objetos y actividades. Suelen interesarles pocas cosas y en esas profundizan tanto que les absorben.

- ¿Hay suficientes estudios para la detección temprana?

- Existen muchos instrumentos, que se han elaborado a nivel internacional, nacional y regional que son útiles, para que de manera compartida con los familiares, profesores y profesionales sanitarios, el trastorno puede ser detectado fácilmente. Se combinan con la observación y la información.

- ¿Son suficientes?

- Sí. Ahora mismo es difícil que un niño llegue a Secundaria con una alteración de estas características sin detectar. A partir de Infantil, se diagnostica. Así es más fácil tratarlos.

- Hay diagnósticos abiertos.

- Sí, sobre todo cuando son más pequeños, pero aunque durante un tiempo pueda ser un diagnóstico no concreto, la intervención que hacemos con ese niño es muy directa. Se le hace un seguimiento hasta determinar una cosa u otra.

- ¿Cómo puede actuar un familiar que detecta alguno de los síntomas?

- Lo primero es ir al pediatra y comentarle lo que ha visto. En la Región existe un protocolo que se activa cuando detectamos un nuevo caso. Los padres tienen que estar tranquilos, porque existe una buena red de profesionales muy coordinados entre sí que les pueden ayudar. El compromiso es total y permanente.

- ¿Qué recursos tienen a su disposición niños y familias para ayudarles a afrontar el trastorno?

- Bastantes, pero siempre son insuficientes, tanto en clase como en la asociaciones. En los colegios hay profesorado especializado en Pedagogía Terapéutica (PT) y en Audición y Lenguaje (AL). También tienen apoyo en los centros de salud mental infanto-juvenil, en las asociaciones regionales como Asteamur, Astrade, Aspermur y en otros muchos colectivos locales y comarcales. A todo ello se le suman entre 1.500 y 2.000 profesionales. Pese a ello faltan medios.

- Los padres piden más profesionales, por ejemplo en los colegios.

- Sí es cierto, faltan. Aunque hay muchos, siempre son insuficientes. Es mejorable el número de profesionales en el ámbito educativo. Se dan casos en institutos en los que hay niños con este trastorno sin suficiente apoyo. Queda mucho por avanzar. Por eso, organizamos el congreso.

- Los instrumentos que tiene la Comunidad, ¿son suficientes?

- Como cada vez son más niños con estas alteraciones, hacen falta más recursos. Es cierto que hay más que hace, por ejemplo, cinco años, pero en algunos centros son escasos. Es difícil llegar a todos.

- ¿Tienen los mismos recursos cuando llegan a la edad adulta?

- Tienen menos, muchos menos. Por eso, los padres temen la finalización de la vida escolar. Con ellos aún queda mucho por trabajar. Necesitan recursos diferentes, porque algunos precisan apoyo permanente.

- ¿Tienen posibilidades de acceso al mundo laboral?

- Hay muchas dificultades. Todos los chicos con trastorno del espectro autista pueden desempeñar un trabajo, aunque sea mecánico; lo que tenemos que hacer desde el ámbito local y desde el privado es adaptar los puestos de trabajo a las capacidades, competencias e intereses de estas personas.

- ¿Qué tasa de desempleo tienen estos chicos?

- La desconocemos, pero debe ser muy alta. Muchos de ellos están, a partir de los 18 años, en centros del IMAS, en centros de día y en las asociaciones, que les ayudan a entrar en el sistema laboral, pero les resulta muy complicado.

- ¿Pueden llevar una vida independiente?

- Cada vez los hay más que sí, pero la mayoría no, porque son personas dependientes en un grado o en otro.

 

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