Dos derrumbes muestran el peligro de los inmuebles peor cuidados en el extrarradio

A la derecha, el inmueble de la Plaza de la Constitución (Santa Lucia), cuyo techo se vino abajo el pasado lunes, a consecuencia de las lluvias./Pablo Sánchez / AGM
A la derecha, el inmueble de la Plaza de la Constitución (Santa Lucia), cuyo techo se vino abajo el pasado lunes, a consecuencia de las lluvias. / Pablo Sánchez / AGM

Las lluvias del fin de semana ponen en evidencia la cantidad de casas viejas que ofrecen riesgo por la falta de arreglos

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

Dos derrumbes durante las intensas lluvias del fin de semana, en el número 24 de la calle Molina y Cros y en el portal 2 de la Plaza de la Constitución, son los ejemplos del mal estado de muchas construcciones abandonadas y mal cuidadas en diferentes zonas de Cartagena, que ante cualquier chubasco o racha de viento pueden venirse abajo. El Barrio de la Concepción, en el primer caso, y Santa Lucía, en el segundo, se unen a San Antón, donde a principios de año se cayó otra casa. Los Mateos, Lo Campano, Virgen de la Caridad, Cuatro Santos y Barrio Peral tampoco se libran de esta amenaza.

En ninguno de los dos últimos derrumbes hubo daños personales. Sin embargo, las asociaciones vecinales de ambas zonas están vigilantes, porque conocen el problema. «Cuando nos enteramos de lo sucedido, nos pasamos por allí para ver qué había pasado», explicó el presidente de la asociación de Santa Lucía, David García. «Por lo que nos contaron, este inmueble, que estaba en venta, era ocupado de manera relativamente habitual por indigentes. También entraban otras persona que, al parecer, salían de allí algunas veces con cosas que podían ser sustraídas del interior. No sabemos si esto puede haber debilitado la estructura. Es posible que sí», apuntó.

Zonas sensibles
Barrio de la Concepción, San Antón, Barrio Peral, Virgen de la Caridad, Villalba, Santa Lucía, Los Mateos, Cuatro Santos y Lo Campano.
Causas
Mala calidad de la edificación, abandono, saqueos, entrada de indigentes y 'okupas'. También factores ambientales (viento y lluvias fuertes).
Respuesta municipal
Los bomberos actúan en caso de desplome y Urbanismo dictamina si hay ruina, pero tiene pocos efectivos para hacer inspecciones previas.

Hace dos años, hubo un desplome más espectacular no muy lejos de allí. Un almacén de productos de fontanería, que la empresa Dimaco había desocupado poco antes, cedió parcialmente. «De allí sí que se llevaron de todo, hasta que se vino abajo», explicó García. El peligro de dejar en pie un inmueble inestable llevó a echar abajo la propiedad. Los arquitectos municipales inspeccionaron ayer la casa de planta baja del número 24 de la Plaza de la Constitución, para estudiar si es necesario demolerla también y así evitar riesgos.

En Santa Lucía, los vecinos vieron a saqueadores desvalijar la casa desplomada

Los residentes del Barrio de la Concepción alertan de daños en viviendas viejas con cada borrasca

Los chubascos también acabaron en las últimas horas con una pequeña construcción del final de la calle Molina y Cros. «Ahora mismo no vivía nadie, pero al lado sí», indicó Paqui Vergara, vecina que reside a unos cientos de metros. «Estuvieron los bomberos y nos confirmaron que por esta zona hay mas casas que están en una situación parecida y que cualquier día se vienen abajo», explicó. El suceso tuvo lugar en un área urbana con estructura de pueblo: calles muy estrechas, y casas de uno o dos pisos. Entre ellas, no son pocas las que presentan un estado descuidado. Algunas muestran claramente el efecto del abandono, sin que nadie se haya preocupado del avance de su deterioro.

En el Barrio Peral, el pasado fin de semana hubo un inmueble que también sufrió un colapso. «No creo que en este caso fuera porque estuviera especialmente mal. Son cosas que pasan», indicó el presidente de la asociación de vecinos, Eduardo Martínez. En su barrio, los problemas son menos acusados, pero también existen, dijo. «Hemos presentado una queja respecto a una casa de la calle Jardines, que su propietario tapió. Los matojos salen por el techo, en prueba de lo dejado que debe estar por fuera el edificio», indicó el dirigente vecinal. Martínez admitió que agradecería que este y otros casos similares «sean objeto de inspección por parte de los técnicos del Ayuntamiento, para evitar que degeneren y puedan acabar en algún derrumbe, aunque, por ahora, parece que no».

Una portavoz del Ayuntamiento indicó ayer que Urbanismo tiene problemas de personal para cumplir con esas obligaciones. El partido Ciudadanos incidió en la necesidad de iniciar un plan de revisión inmobiliaria, una especie de ITV urbana, en todo el término municipal, con especial atención a las zonas con edificios más antiguos y que pueden tener problemas. En el caso del Casco Antiguo, la Semana Santa es cada año una oportunidad para actuar en elementos de las fachadas: cornisas, miradores, balcones y balaustradas, entre otros. Edificios de las calles Mayor, Jara, Serreta y San Diego fueron sometidos a inspecciones y arreglos. Pero la estructura interna es otro cantar, porque necesita de actuaciones más complejas.

Entre los inmuebles objeto de revisión y puesta a punto estarían los que, por encontrarse en zonas más humildes, la calidad de la edificación no fue la mejor cuando fueron erigidos. Más aún cuando son desalojados y pueden convertirse en objetivo de 'okupas', indigentes o saqueadores, como indicó David García que ha ocurrido en Santa Lucía. «Hemos conseguido que los propietarios tapien y refuercen algunos en el Cerro del Chocolatero, por ejemplo, para evitarlo», aseguró.

Otro de los problemas que este dirigente vecinal puso de manifiesto es que, cuando un inmueble se viene abajo, se convierte en un solar. «Y los solares casi inmediatamente se llenan de matojos y de porquería», indicó, con la consiguiente imagen de degradación urbana que eso transmite y la situación de insalubridad que puede generar. «Debería inventar una fórmula para conveniar con los propietarios una cesión y que el Ayuntamiento pudiera utilizarlos como parques y zonas de juegos. Ahora, es muy complicado conseguirlo. Nosotros lo intentamos con una parcela que hay al lado del local de la asociación de vecinos y no lo logramos», indicó. Eduardo Martínez tiene un problema similar en el Barrio Peral y también pidió ayer que se llegue a una solución al respecto.

La UPCT investiga qué factores urbanísticos mejoran los barrios

Un grupo de investigadores del Departamento de Arquitectura y Tecnología de la Edificación de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) analizará las principales intervenciones en materia de vivienda social, entre 1911 y 1975, y sus efectos en la calidad de vida de los barrios obreros. El objetivo es definir factores urbanísticos a aplicar en el futuro para generar «una mayor calidad de vida y más cohesión social», según el responsable del proyecto, Manuel Ródenas.

¿Cuál es el impacto de la vivienda social en el crecimiento de nuestras ciudades? ¿Cómo hay que combinarlas con los espacios públicos en los nuevos barrios? ¿Qué porcentaje de espacio verde es óptimo? A estas preguntas quiere responder la investigación, que cuenta con ayuda de la Fundación Séneca, como otras quince de la UPCT. En la investigación entran varias zonas de expansión urbana durante el franquismo, en Cartagena, para dilucidar qué construcciones han contribuido a crear tejido social y sentimiento de pertenencia al vecindario.

«En las últimas décadas se puso el foco en encargar edificios-icono a arquitectos estrella, en muchos casos infraestructuras públicas que no han regenerado los barrios», explicó Ródenas. «Se dejó de lado la vivienda como elemento clave», dijo.