La demanda obliga al Politécnico a dar cursos de soldador y tubero

La demanda obliga al Politécnico a dar cursos de soldador y tubero

Mecánicas Bolea vuelve a impartir formación de motores navales y se prepara para dar más en especialidades vinculadas a la reparación de yates

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Los problemas de las empresas auxiliares de la comarca para encontrar especialistas en trabajos tan concretos como el de tubero, soldador y calderero son perentorios. La demanda tan alta de este tipo de profesionales, sobre todo de cara a realizar trabajos en las paradas de mantenimiento de Sabic y Repsol, es lo que ha llevado al Instituto Politécnico a impartir el Certificado de Profesionalidad de Tubero industrial. Se trata de un curso intensivo de unos cuatro meses, aproximadamente, creado para «satisfacer las exigencias de las empresas del sector de la comarca de Cartagena», explicó el profesor Francisco José Ruano.

«No hay tuberos y es una de las profesiones más demandadas en estos momentos. Los que quedan son mayores a punto de jubilarse. El problema es que no hay relevo generacional, a pesar de que una vez que aprendes el oficio los sueldos son bastante altos», aseguró.

Prácticas laborales

El Politécnico imparte las clases por las tardes a 18 alumnos de entre 17 y 42 años. Se trata de un curso del Servicio de Empleo y Formación (SEF). Los estudiantes, tras la formación, harán prácticas laborales en empresas. Según la previsión del centro educativo, el 100% de los alumnos encontrarán trabajo tras los estudios, igual que ocurre con los del ciclo de Soldadura y Calderería.

Un caso similar es el de la empresa Mecánicas Bolea, que el pasado año creó un centro para formar, a través de sus propios técnicos, a alumnos en profesiones relacionadas con el sector naval. Este año ha vuelto a impartir a doce alumnos el curso de Mecánico de Motores Navales y Estáticos.

Gracias a esta acción formativa, los participantes aprenden a manipular motores de gran potencia y tamaño, tanto de aplicación marina como industrial. También reciben nociones sobre cómo detectar sus averías y trabajar en su reparación, así como en la de sus equipos auxiliares.

Los alumnos recibirán 580 horas de formación, de las que 120 corresponderán a la fase de prácticas. Las harán tanto en el centro de formación como en las distintas instalaciones de Mecánicas Bolea. El pasado año, los doce participantes lograron un puesto de trabajo en la propia empresa formadora y en otras del mismo sector. En septiembre comenzará otro para especializarse en el mantenimiento de megayates.