La creación de empresas sube por cuarto año e iguala ya la media regional del 2,1%

Lizeth Heredia, Ani Gzirishvili y Sergio Robles, en la sede de Newsell, ubicada en el centro de empresas de Cabezo Beaza. / fotos: J. M. Rodríguez / agm
Lizeth Heredia, Ani Gzirishvili y Sergio Robles, en la sede de Newsell, ubicada en el centro de empresas de Cabezo Beaza. / fotos: J. M. Rodríguez / agm

La economía crece gracias a la industria y la construcción, pero sigue el parón en el comercio y el empleo cae en la agricultura

ANTONIO LÓPEZ CARTAGENA.

La desaparición de los temores de la crisis, que abocó a miles de empresas al cierre, y la confianza en que el crecimiento económico ha llegado para quedarse han contribuido al aumento del número de empresas en el municipio, por cuarto año consecutivo. Aunque aún son demasiados negocios los que se quedan en el camino y miles de familias continúan sumidas en el abismo del paro, el incremento de la actividad empresarial, y con ello del empleo, se ha situado en lo que va de año en un 2,1%, un porcentaje igual al de la Región.

Eso sí, en lo que va de año el incremento de la cifra de sociedades queda por debajo del 2,8% de subida con el que acabó el año 2017, según los datos facilitados por la Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (Croem), extraídos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

LOS DATOS

14.000
empresas hay en el municipio a octubre de este año, según los datos de Croem.
5,6%
es el porcentaje que sube la creación de empresas del sector de la construcción.
8,4%
es el porcentaje que ha subido la creación de empresas del sector Industrial.
2.500
empresas hay en el sector agrícola, un número que se mantiene estable en los últimos años.

El incremento se debe, por un lado, al tirón de la construcción, un sector resurgido de sus cenizas, que ahora lidera, junto al industrial, la creación de negocios. En 2017 había 1.357 empresas relacionadas con el ladrillo, y ahora ya hay 1.438. Eso supone un 5,6% de subida, según las mismas fuentes. No hay más que ver la cantidad de obras de edificación y remodelación que hay en el casco histórico, en el Ensanche, en los barrios y en las diputaciones. Hay proyectos nuevos, pero también pequeños trabajos en casas unifamiliares, en locales y en naves, que hacen posible el resurgir de este sector.

De 2014 a 2018, el número de negocios se incrementó un 9,8%, cerca del 10,1% regional

El campo se resiente por la fuga de cosechas a otras provincias, ante el temor a la falta de agua

Esta situación, a su vez, está motivando la creación de decenas de puestos de trabajo. Obreros que antes estaban en las listas del paro o se veían obligados a marcharse a otras provincias para trabajar tienen ahora unas perspectivas laborales cada vez mejores en la comarca.

El sector industrial es el segundo que más aporta a la creación de empresas. En este caso subió un 8,4%. Es el que más crece de todos, pero es, también, el de menor peso del municipio. El tercero y sin tener en cuenta subsectores como el del comercio, el transporte y hostelería, donde el número de negocios está estancado, el de servicios crece un 3,3%. En 2017 había 4.827 empresas y ya hay 4.995. Este es el de mayor grueso de los cuatro.

Gabinete psicológico

Un ejemplo está en la Academia Ceform, que abrió sus puertas en septiembre, en la calle Salitre. Está dirigida por Luis María Pérez y Alfonso Vera, que darán clases de apoyo a alumnos de Primaria y Secundaria. Además, tiene preparadores para oposiciones, para impartir cursos del Servicio de Empleo y Formación (SEF) y de Inglés.

El negocio de Trinidad Fresno también es un ejemplo. Ella ha montado un gabinete psicológico, en el que usa la realidad virtual para que sus clientes puedan superar ciertas fobias. «Es una técnica muy poco usada hasta el momento», dijo. Ahora trabaja desde su casa, pero en un mes estará en un piso de la calle Carlos III, número 61.

«Ya he podido crear dos puestos de trabajo»

Hace años, Bárbara Ruiz, de 36 años de edad, estuvo trabajando una temporada en una autoescuela como profesora y ahora, años después, ha retomado esta profesión y ha montado su centro de formación propio. Desde finales de septiembre está dando clases en su academia, ubicada en la calle Duque Severiano, junto a Correos de la Alameda de San Antón. «Tras conseguir la viabilidad del proyecto, con la ayuda de la Agencia de Desarrollo Local y Empleo (ADLE) del Ayuntamiento, he comenzado la andadura. Y ya he podido crear dos puestos de trabajo. Es todo una experiencia, pero era mi deseo tener mi propia empresa y me lancé», explica esta empresaria.

«Quiero aplicar las nuevas tecnologías a la Arquitectura»

Tras estudiar Aparejador y Arquitectura en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), José Miguel Martínez, de 28 años, estuvo trabajando en una constructora, pero él quería innovar en un sector «que aún está muy atrasado». Fue por ello por lo que, a principios de este año, decidió montar su propio estudio, al que ha llamado Roomsist. «Quiero aplicar a este sector las nuevas tecnologías, quiero que las casas que diseñe las haga para la gente que va a vivir en ellas, no solo para venderlas, como ahora hacen las constructoras. Ahora estoy inmerso, junto a otro empresarios, en un proyecto para la creación de una impresora 3D de hormigón», cuenta.

El que más se resintió el año pasado fue el sector agroalimentario, del que hay alrededor de 2.500 empresas, según los datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag) Cartagena. En él se creó menos empleo que en el resto. Y eso que desde que comenzó la crisis había sido al contrario. La clave es la incertidumbre sobre la disponibilidad de agua, que tuvo como consecuencia la siembra de menos hectáreas por parte de los agricultores y la fuga de empresarios a otras provincias donde los recursos hídricos sí que están garantizados.

Según el vicesecretario general de Croem, «el tejido empresarial cartagenero se está recuperando de la crisis iniciada a finales de la década pasada».

Según sus datos, hasta 2014 seguía una trayectoria descendente, que redujo la cifra de empresas hasta 10.472, pero entonces hubo un punto de inflexión y se inició una recuperación sostenida. De este modo, el número aumentó a 10.740 en 2015, a 10.938 en 2016, a 11.254 un año después y a 11.500, en lo que va de año. A esas cifras hay que sumar unas 2.500 del sector agrícola, una cifra que se mantiene estable desde hace una década. De este modo, solo en el último año, entre 2014 y 2018 el tejido empresarial de Cartagena creció un 9,8%. Es un aumento similar al de la Región de Murcia, que fue del 10,1%.

Recuperación

Desde el inicio de la recuperación del tejido empresarial, el sector que lleva más retraso lleva es el del comercio, transporte y hostelería (con un crecimiento de solo el 1,4% entre 2014 y 2018). Mientras, servicios sube un 17,5%, construcción, un 13,1% e industria, un 12,1%.

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