La ciudad consolidará su crecimiento hacia el oeste con 500 viviendas en Los Patojos

La carretera RM-332 a su entrada en Los Patojos, en la zona donde está prevista la urbanización. / antonio gil / agm
La carretera RM-332 a su entrada en Los Patojos, en la zona donde está prevista la urbanización. / antonio gil / agm

La reactivación parcial de un plan anulado por la Justicia en el año 2008 aumentará, junto con el Plan Rambla, la necesidad de desdoblar la RM-332

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

El proyecto de construcción de 500 viviendas junto a Los Patojos consolidará el crecimiento urbano hacia la zona oeste, mientras los sectores norte (La Asomada) y Este (El Hondón) siguen bloqueados por cuestiones judiciales, financieras y de contaminación del suelo. Lo mismo pasa con la transformación de los antiguos terrenos de Española del Zinc. La reactivación del plan para Los Patojos se unirá al Plan Rambla (1.670 viviendas) y convertirá en más necesario aún contar con la transformación de la carretera de Molinos Marfagones (RM-332), en un acceso de cuatro carriles.

La Junta de Gobierno Local dio el visto bueno ayer a la aprobación inicial del Programa de Actuación Urbanística del Plan Parcial CO5.1. Se trata del sector más pequeño de los dos que formaban el plan Cartagena Oeste 5. En total, contenía 3.500 viviendas en la extensión de terreno que hay entre el Colegio de San Vicente de Paúl y Los Patojos, incluida una zona de descampado que hay al otro lado de la RM-332.

En 2008 constituyó una firme apuesta de expansión de la ciudad hacia Molinos Marfagones, impulsada por el Grupo Unión como promotor. Sin embargo, un grupo de propietarios judicializó el caso. El Tribunal Superior de Justicia les dio la razón al estimar como irregular la aprobación del plan por parte de la Junta de Gobierno, cuando debió hacerse en el Pleno. Además, se hizo sin los informes de la Confederación Hidrográfica del Segura sobre las zonas inundables

La zona residencial toma como modelo La Vaguada, con edificios de cinco pisos, parques y áreas deportivas

Los intentos posteriores de enmendar esas deficiencias no prosperaron y la crisis inmobiliaria se llevó por delante la iniciativa. El proyecto que ahora ha sido reflotado es más modesto. Establece el desarrollo del sector que hay entre la carretera de Molinos Marfagones y La Vaguada. Abarca una superficie de 94.800 metros cuadrados. Dentro de los 55.786 en los que se puede construir, habrá 5.786 de uso comercial y para servicios. El resto acogerá edificios de viviendas de hasta cinco plantas. El modelo que sirve de ejemplo es el de La Vaguada.

En este caso, antes de dar el visto bueno a la urbanización, el Ayuntamiento se ha asegurado de formar el organismo en el que los propietarios deben dirimir sus intereses. «Además de aprobar el programa, hemos dado el visto bueno a los estatutos de la Junta de Compensación, en la que se integran los ocho propietarios de los terrenos para distribuir las cargas y los beneficios urbanísticos», subrayó la alcaldesa, Ana Belén Castejón.

La aprobación de un plan parcial favorece el inicio de la primera fase de un centro comercial en Cabo de Palos

En el proyecto está incluida la creación de zonas verdes, equipamientos deportivos y carreteras. En este último apartado habrá que ver la influencia que esta nueva urbanización, en la que podrían llegar a vivir unas 2.000 personas, tiene sobre el proyecto de acceso oeste. El Pleno del Ayuntamiento aprobó el pasado miércoles, por unanimidad, la petición a la Comunidad de que incluya partidas económicas para hacerlo realidad, entre el enlace con la Autopista Cartagena Vera pasado Molinos Marfagones, y la rotonda de la carretera de Tentegorra, junto al Palacio de los Deportes.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer. Tras la aprobación inicial, ayer, comenzará el periodo de exposición pública, previo a la aprobación definitiva.

Paso adelante en Las Dunas

El Gobierno local impulsó, también ayer, el desbloqueo parcial de otro proyecto urbanístico, en Cabo de Palos. Sus promotores lo consideraron «un paso adelante», si bien indicaron que solo les permitirá reactivar en parte el Centro Comercial Las Dunas. El Sector CP2 tiene aprobado, desde ayer, el proyecto de urbanización de la unidad 2. Se trata de la zona en la que está parte de la galería comercial preexistente, que un grupo de empresarios quiere reflotar y llenar de negocios. Para ello es necesario remodelar las construcciones que hay, para hacer locales más espaciosos que los actuales. Asimismo, hay que dotarlos de un entorno con nuevos viales de acceso.

La resolución será publicada en el Boletín Oficial de la Región de Murcia y sometida a un mes de información pública. «De forma simultánea tramitamos la modificación puntual necesaria del Plan General», dijo Castejón. Se trata de pasar el uso de hotelero a comercial. Pero para conseguirlo es necesario un dictamen favorable de la Comunidad Autónoma. «La Dirección General de Urbanismo tiene que ratificar el que hizo», explicó el promotor, José García.

La Unidad 2 del centro comercial arrastra más complicaciones. Será necesaria otra modificación puntual del plan y un nuevo plan parcial para llevarla adelante. En esta zona, cercana a la Urbanización Los Geranios, están previstas las naves para varias medianas superficies comerciales.

Proyectan pantallas contra el ruido del tráfico en Víctor Beltrí

La instalación de pantallas acústicas en la Avenida de Víctor Beltrí, para reducir el impacto del tráfico rodado a la altura del Instituto Los Molinos, es la principal medida concreta que establece el Plan de Acción de lucha contra el ruido de la aglomeración urbana de Cartagena (2019-2023). Este programa de actuación fue aprobado inicialmente ayer por la Junta de Gobierno local. Se basa en el mapa aprobado en 2018, que establece que la principal fuente de ruido son infraestructuras de comunicación, en especial la circulación de vehículos a motor por las calles y las avenidas más transitadas. Mención especial tiene la Avenida de Víctor Beltrí. De ahí que se proponga la creación de pantallas acústicas. Además, hay otras propuestas de futuro como construir carreteras con firmes menos ruidosos y fomentar áreas urbanas en las que el tráfico rodado queda restringido. El plan también exige la aprobación inmediata de una ordenanza de ruidos, para regular correctamente los niveles de contaminación acústica que deben llevar a tomar medidas preventivas, represivas y punitivas. La falta de una norma actualizada ya ha dado lugar a encontronazos entre los vecinos y dueños de bares y restaurantes por los ruidos de estos.