Cincuenta argelinos pasan la noche en Cartagena en sillas de Comisaría hasta su entrega a las ONG

Cuatro inmigrantes argelinos, ayer por la mañana sentados en el interior de la carpa instalada en un patio de la Comisaría de Cartagena. / FOTOS: PABLO SÁNCHEZ / AGM
Cuatro inmigrantes argelinos, ayer por la mañana sentados en el interior de la carpa instalada en un patio de la Comisaría de Cartagena. / FOTOS: PABLO SÁNCHEZ / AGM

El Gobierno busca dinero para abrir cuanto antes en el puerto un centro de atención a los extranjeros en las 72 horas previas a su paso a disposición judicial

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

Sentados o recostados en sillas, bajo una carpa de lona y plástico que ocupa el patio de la Comisaría y por la que el aire se cuela a través de unos rudimentarios agujeros con forma de ventana. Así pasaron ayer la noche un grupo de más de cuarenta inmigrantes llegados a Cartagena en pateras. Los argelinos sufrieron así el colapso de esta y de otras dependencias de la Policía Nacional en la Región y la ausencia de un lugar donde mantenerles en el periodo máximo de 72 horas previo a su puesta a disposición judicial. Ya de día, se fueron haciendo cargo de ellos organizaciones sociales.

Como comprobó ayer 'La Verdad', en torno a medio centenar de personas detenidas durante el fin de semana por su intento de entrada ilegal en España aguardaban a primera hora de la mañana, en condiciones de apariencia precariedad, su traslado hasta el juez de guardia. Los magistrados son las únicas autoridades que pueden ordenar su entrada en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), como paso anterior a la expulsión de España.

Los inmigrantes, a los que Cruz Roja facilita bebida, comida y ropa de abrigo, permanecieron bajo vigilancia de los agentes en la carpa usada como sala de espera del área de Extranjería. Cuando necesitan ir al aseo, los argelinos cruzan por una pasarela hasta el interior del edificio y después vuelven al lugar asignado en la zona exterior. Esta última da a la zona de la rambla de Benipila, en un lateral del inmueble cuya fachada principal está situada en la calle Menéndez Pelayo.

Las fuentes consultadas aseguraron que, ante la falta de espacio para alojarles, los inmigrantes no dispusieron durante la noche anterior de camas o de colchones donde descansar. En la Delegación del Gobierno declinaron confirmarlo o desmentirlo. Sí que indicaron que organizaciones no gubernamentales (ONG) se hicieron cargo de estas personas a lo largo del día y que las autoridades estatales están «haciendo todo lo humanamente posible para solventar esta situación y tratar a todos con la máxima dignidad».

Choque con el Ayuntamiento

En la Delegación agregaron a este diario que la acumulación de inmigrantes en la Comisaría cartagenera es «otra prueba más de que un CATE [Centro Temporal de Atención a Extranjeros] es fundamental en estas primeras 72 horas» de tareas policiales y humanitarias.

La saturación de los espacios policiales ocurrida a finales de septiembre y principios de este octubre ha llevado precisamente a la Delegación a acelerar sus gestiones para abrir un CATE en el puerto de Cartagena. Según fuentes de toda solvencia, el delegado, Francisco Jiménez, está buscando la financiación necesaria para construir estas instalaciones o para reformar y acondicionar algún inmueble de la Autoridad Portuaria de Cartagena.

Jiménez, del PSOE, se ha topado con las críticas del Ayuntamiento, cuyo gobierno municipal (formado por concejales de PP, Cs y no adscritos) considera «innecesario» ese centro. Así lo aseguró ayer la vicealcaldesa y concejal de Servicios Sociales, Noelia Arroyo (del PP), quien volvió a pedir ayer a la Delegación que informe al Consistorio sobre el reparto de extranjeros, puesto que según dijo hay organizaciones con recursos suficiente para garantizar una acogida en condiciones dignas.

«El Ayuntamiento no puede afirmar, en ningún caso, que tiene un sistema de acogida para estos inmigrantes y que nosotros lo rechazamos. El Consistorio no tiene ni la infraestructura, ni la capacidad legal y operativa, porque es una competencia de los ministerios de Trabajo y del Interior. Estos son los que determinan quiénes pueden ir y van a un sitio y quiénes van a otro», respondieron en la Delegación.

También precisaron que el Consistorio solo puede ofrecer un pabellón para la acogida de inmigrantes durante los tres días posteriores a su llegada, y que se trata solo de una «alternativa» al CATE «en casos de avalanchas». En la Delegación agregaron que, en la entrevista que mantuvieron el pasado jueves en Murcia, la alcaldesa, Ana Belén Castejón (expulsada de forma definitiva del PSOE al día siguiente), no mostró oposición u objeción alguna a Jiménez sobre el centro previsto para el puerto. Y eso, a pesar de que el delegado ya había informado públicamente de que estaba gestionando su apertura. El equipo de gobierno municipal no dio ayer información sobre la postura que mantuvo Castejón en torno a este tema en el encuentro.

En los últimos quince días, unas 450 personas alcanzaron el litoral. Este lunes no fueron interceptadas más embarcaciones en el Mediterráneo y, además, la previsión es que no hubiera más durante varios días, debido al empeoramiento del mar.

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