El cierre de la calle Doctor Fleming complica la circulación en el Campus de la Muralla

Las limitaciones que impone la obra del monumento obligan a replantearse las comunicaciones de esta parte de la UPCT

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

El corte de tráfico en la calle Doctor Fleming ha alterado los accesos al Campus de la Muralla y complica tanto la salida como la entrada, en hora punta, y el aparcamiento, sobre todo en la explanada superior, entre el antiguo cuartel de Antiguones y la plaza de toros, a la que ahora solo se puede acceder desde la calle San Diego por la de Adarve de Artillería. El cierre tuvo lugar en verano, cuando sus consecuencias eran menores. Apenas había tráfico, puesto que el curso lectivo había acabado. El motivo son las obras de consolidación del muro, que todavía no han concluido. Este corte continuará durante las excavaciones en el Anfiteatro Romano.

Además, los estudiantes, el profesorado y el resto del personal de la universidad han tenido que acostumbrarse a que esta última calle ha pasado a ser de doble sentido en el tramo que rodea el antiguo Hospital de Marina. Para señalizar esa circunstancia, primero se optó por colocar conos coloreados, pero la medida no resultó efectiva. Los laterales se llenaban de coches aparcados que impedían pasar a dos coches a la vez. Al poco tiempo los operarios del Ayuntamiento pintaron una mediana amarilla flanqueada por otras dos líneas del mismo color junto a los bordillos, para señalizar la prohibición de estacionar. Pero sigue habiendo quien aparca allí.

El Ayuntamiento ha introducido, de esta forma, modificaciones que preceden a unos cambios que tendrán que ser adoptados de manera permanente cuando la restauración del Anfiteatro Romano avance. La razón es que la calle Doctor Fleming no podrá seguir siendo un acceso masivo al aparcamiento de arriba, dado que se encuentra en la vía de entrada y salida al monumento. Es más, la propia explanada rotulada como aparcamiento tendrá que reducir su tamaño, dentro de poco tiempo, para separar los vehículos de la excavación y deberá ser totalmente remodelada, a medio plazo, para convertirse en un entorno digno del Anfiteatro.

El Ayuntamiento y la UPCT tendrán que sentarse entonces para buscar alternativas que mejoren una conectividad que siempre ha sido precaria y se ha basado casi, en exclusiva, en el acceso en coche o a pie. La institución académica ha pedido en repetidas ocasiones que una línea de autobús urbano pare en unas instalaciones que tampoco están conectadas con el circuito de carril-bici.