El centro comercial Las Dunas de Cabo de Palos logra el permiso para reabrir en 2021

Solar situado detrás de las naves abandonadas del centro comercial Las Dunas, disponible para uno o más supermercados y un bazar. / J. M. Rodríguez / AGM
Solar situado detrás de las naves abandonadas del centro comercial Las Dunas, disponible para uno o más supermercados y un bazar. / J. M. Rodríguez / AGM

Los promotores esperan tener regularizado el plan parcial de la ampliación este mismo año, para pedir licencia a lo largo de 2020

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

Medio centenar de establecimientos se han desembarazado de los impedimentos administrativos que tenían para sacar adelante la ampliación del centro comercial Las Dunas de Cabo de Palos. La sociedad promotora cifra en seis meses el tiempo necesario para revalidar una modificación urbanística y espera tardar menos de un año en realizar las obras necesarias para reabrir a finales del año que viene o principios del siguiente.

Los tres informes de la Comunidad Autónoma que llevaron al Consistorio a paralizar esta iniciativa empresarial en 2017 son agua pasada, según confirmaron fuentes de la Administración regional. El Pleno del Ayuntamiento mostró su apoyo mayoritario, en febrero, al aprobar una moción, de la que solo se descolgó Cartagena Sí Se Puede (Podemos). PP, PSOE, MC y Ciudadanos votaron a favor y sus representantes recibieron elogios de una veintena de estos comerciantes, en los pasillos del Palacio Consistorial.

«Empezamos a ver reparada una injusticia que se cometió con nosotros, después de que el Plan General de 2012 fuera anulado», explicó el presidente de la comunidad de propietarios, José García.

El último visto bueno llegó de la Consejería de Turismo, que ya no pone pegas al proyecto

El centro comercial Las Dunas tiene alrededor de tres décadas de vida. Hace diez años inició una decadencia que no ha cesado hasta ahora. Los promotores propusieron construir una rotonda de acceso directo desde la autovía de La Manga, que no suscitó ninguna oposición en el Ayuntamiento y recibió todos los parabienes de la Administración regional. Francisco Bernabé, consejero de Fomento, hizo notorio ese apoyo cuando acudió a la colocación de la primera piedra, en abril de 2016.

Sin embargo, la anulación definitiva del Plan General de 2012, en 2017, abrió la puerta a una serie de problemas de los que el centro comercial aún no se ha repuesto. La calificación de uso comercial para todo el complejo dejó de estar vigente. El área volvió a quedar regulada por una modificación puntual del planeamiento de 1987, cuyo plan parcial incluía la reserva de una parte de los terrenos para su uso turístico. Además, un informe del servicio de Patrimonio de la Dirección General de Bienes Culturales incluía una serie de advertencias por la presencia cercana de unos restos arqueológicos de valor. Por último, la Consejería de Fomento, la misma que en tiempos de Bernabé apoyo los accesos, hizo un estudio sobre la influencia de esa rotonda sobre el tráfico de entrada a La Manga y consideró contraproducente el enlace con el centro comercial. Los técnicos municipales se negaron a reactivar un plan parcial con tantos condicionantes negativos. Así, el acceso pasó a quedar cerrado con unas vallas de prohibido el paso y el complejo de compras continuó su deterioro.

Pero los propietarios no se amilanaron. Llevan casi tres años de batalla en defensa de sus derechos. Se han reunido con representantes políticos del Ayuntamiento y de la Comunidad y les han advertido de que podían recurrir a los tribunales, hasta que, a principios de este mes, han conseguido que los tres informes sean rectificados. Cultura no ve ahora afección a bien protegido alguno. Fomento ha realizado «una aclaración» respecto a la rotonda y ha comprobado la «seguridad vial» de ese enlace, incluso en momentos de colapso circulatorio. Y Turismo especificó muy recientemente que ve «con buenos ojos» el uso comercial de todo el complejo, «porque en la zona hay iniciativas hoteleras y turísticas que aseguran el crecimiento del sector».

El proyecto pasa por restaurar un ala del centro comercial, derribar otra, que está prácticamente en ruinas y construir una serie de grandes naves en la zona trasera, para los establecimientos de mayor tamaño. Hay capacidad para poner diez, quizás doce. Aparte, en el resto del centro comercial podría haber otros 40 o 50 establecimientos», explicó García.

Tenían hecho el plan de urbanización cuando la anulación del Plan General de 2012 se lo llevó todo por delante. Por eso, a su juicio, se trata solo de sacar de un cajón algo que ya está calculado y revisado y ponerle un sello. «Luego viene la concesión de la licencia de obras, pero supongo que el apoyo que recibimos en el Pleno debe servir también para agilizar esos trámites», apuntó el promotor.

Más