Paco Martín: un cazatalentos que acertó casi siempre

Paco Martín: un cazatalentos que acertó casi siempre
Álex

Francisco Martín ha sido reconocido como el programador y gestor cultural más influyente de la Región. Su gran olfato para elegir a los mejores intérpretes, antes de que se hicieran famosos, elevó a lo más alto los festivales que dirigió y en los que trabajó

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

«Si supiera que vamos a llenar cada vez que traigo a un artista desconocido, habría acertado tantas veces que sería millonario», le dijo Francisco Martín al administrador del Auditorio Víctor Villegas de Murcia, Antonio Contreras, en una ocasión. Le había propuesto contratar a un intérprete con poco cartel y mucha calidad, de esos con los que pocos se la juegan por miedo a no acertar. «Y él acertaba», añadió Contreras. Lo consiguió tantas veces que se hizo un nombre en el mundillo, y los festivales y eventos en los que trabajó se vieron catapultados. Ese sexto sentido, que le llevó a levantar el Mudanzas en Murcia, el Festival de Jazz de Cartagena y, sobre todo, La Mar de Músicas, también en la ciudad portuaria, le ha valido la Medalla de Oro de la Región, que le será impuesta hoy, a título póstumo.

Pese a haber situado a Cartagena y, por extensión a la Región de Murcia, en el mapa musical durante los últimos treinta años, Francisco Martín, Paquito para sus innumerables amigos, no nació en esta tierra. Vino al mundo en el norte de África, porque su padre, militar de carrera, estuvo destacado allí. Si eso tuvo algo que ver con su sabiduría multicultural queda para la leyenda.

Con su familia en Cartagena, Martín despuntó desde muy niño en el mundo de la música. De hecho, su timbre de voz le colocó en la rampa de lanzamiento como un nuevo 'Joselito': «Yo soy el barquito, tu eres la mar; yo te necesito, para navegar...». El profesor de Cine de la UMU, Joaquín Cánovas, amigo y compañero de aventuras profesionales, recuerda esa tonadilla como una de las que mejor interpretaba. Llegó a existir un proyecto para hacerle triunfar. La película la iba a producir Cesáreo Marín y Sara Montiel iba a ser su madre en la ficción. Pero el director falleció y ahí acabó su carrera en el cine.

Iba para sucesor de 'Joselito' en el cine español, pero la muerte del director de su primera película acabó con ese sueño

En su juventud, Martín estudió Magisterio, pero enseñar en un aula no iba a ser lo suyo. En Barcelona se metió de lleno en la escena cultural, junto con músicos cartageneros como Diego Jódar y Antonio Fidel. Martín y Jódar regresaron a Cartagena. Fidel se quedó allí con el cantante Manolo García, en Los Burros, grupo seminal de El Último de la Fila. Pero eso es otra historia.

Todo lo vivido en la Ciudad Condal y su innato talento le sirvieron a Martín para convertirse en un hombre de referencia en la escena cultural de la Cartagena de hace 40 años. Fue cofundador del bar Arlequín, en la calle Balcones Azules, cuando el Barrio del Foro Romano aún dormía oculto en el subsuelo de las laderas del Molinete. El Cartagena Jazz Festival, consolidado ahora, echó a andar por entonces, con él como uno de sus artífices. Además, entró en el Ayuntamiento, donde contribuyó a la idea de aprovechar el Auditorio del Parque Torres para montar unos conciertos de verano, que en 1995 desembocaron en la primera edición de La Mar de Músicas, organizada por el Consistorio. Martín, director del festival, supo ver en la globalización sonora el hilo conductor perfecto para un certamen que ha crecido hasta situarse entre los más importantes en su género.

También se hizo muy popular entre los noctámbulos de la escena regional de los años 80 y 90. Pese a su corta estatura, tenía una humanidad que no le cabía dentro, según quienes le trataron. Le brotaba a través de una risa franca y abierta y de un don de gentes que reunía a todo tipo de personas en veladas de final imprevisible.

La capacidad para vivir la noche con sus amigos tenía un bálsamo diurno; no perdonaba una siesta bajo ninguna circunstancia

Por entonces ya conocía a Joaquín Cánovas, con quien formó Mestizo, un grupo creativo del que surgieron iniciativas como la Filmoteca Regional y Fotoencuentros. Para Cánovas, Martín tenía «la capacidad analítica para tomar la decisión correcta y muy buen gusto», tanto para elegir artistas como para fichar colaboradores. Eugenio González protagonizó uno de esos flechazos profesionales. «Con 20 años, me lo presentó un amigo común y pensé: '¡Qué pequeñico es!'. Pero esa primera impresión pronto se vio superada por su reír a carcajadas, por sus momentos risueños y por esa vitalidad que le hacía coger el coche a cualquier hora, enganchar a los amigos e ir en busca de fiesta», explicaba.

Para Martín, tanto ajetreo nocturno requería de un bálsamo ineludible de día. «No perdonaba una siesta, fuera quien fuera el que estaba delante. Le he visto echarse en el sofá el día en el que el invitado de La Mar de Músicas era Caetano Veloso. Pero la más gorda fue cuando, en 1994 o 1995, vino Sara Montiel a darle un premio al maestro Gregorio García Segura en el Teatro Circo de Cartagena, en el marco de la Semana de Cine Español de Murcia. Tras recogerla y dejarla en el hotel, muy nervioso, Martín me dijo: 'Yo me voy a echar la siesta'. Y lo hizo», rememoraba Cánovas.

Quienes le querían sabían disculpar estas excentricidades. Entre ellos, los miembros de 'la Familia', grupo formado por los amigos más cercanos, a los que Martín necesitaba a su alrededor. Su carácter expansivo le hacía organizar fiestas de todo tipo, desde las más alocadas hasta las de las Cabalgatas de Reyes, con los hijos de sus familiares y amigos, y una entrega de regalos para todos, mientras desfilaban los Magos de Oriente.

González, que pasó de ser un amigo más cuando estudiaba Periodismo a llevar la comunicación en La Mar de Músicas, recordaba que, junto a su carácter expansivo, brillaba en Martín un genio que le hizo entrar más de una vez en el camerino de un artista para recriminarle una mala actuación.

Ese torrente de actividad se secó el 14 de agosto de 2018, en el Hospital Santa Lucía, a causa de una infección derivada de una lesión interna. Tenía 61 años. Antes de apagarse, su luz brilló por última vez, el verano pasado, en el 25 cumpleaños de 'su' Mar de Músicas. Es el certamen por cuya creación llevará su nombre el Auditorio del Parque Torres, en el que se celebran la mayor parte de los conciertos. Solo por haber puesto a Cartagena en el mapa musical, con hitos como propiciar el desembarco de Carlinhos Brown en Europa a través del festival, ya lo merece.