Cartagena, sede del Gobierno Provisional de la República Federal Española

Ilustración de la Proclamación. /
Ilustración de la Proclamación.

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁNHISTORIADOR Y DOCUMENTALISTA

Atendiendo a nuestra cita anual con el aniversario de la Sublevación Cantonal de Cartagena (1873-1874) y al cumplirse los 146 años, abordamos una de las cuestiones más importantes ocurridas en aquellos intensos seis meses, cuando en Cartagena se focalizó una de las noticias más importantes a nivel mundial de finales del siglo XIX.

Lejos de tratarse de un acontecimiento local, en la ciudad de Cartagena y dentro de la convulsión que supuso una auténtica revolución, asistimos a ciertos episodios que han quedado desvirtuados en parte por la leyenda y la mitología que rodea todo este asunto. Hoy comentaremos cómo quedó constituido un Gobierno Provisional para toda España, dentro del ámbito de la Primera República y que tenía como fundamento una nueva concepción del Estado como república federal.

Declarado el Cantón y sublevada la plaza fuerte de Cartagena, y con propósito de dar unidad y cohesión al alzamiento, los diputados constituyentes que se hallaban en Cartagena, la Junta de Salud Pública de esta ciudad y los representantes de la de Madrid acordaron la formación de un organismo interino que asumiera los poderes superiores de la Federación Española, constituyéndose el primer Gobierno Provisional de la Primera República Federal Española.

El resultado fue una lucha desesperada de seis largos meses de duración por parte de unas personas que se sublevaron en Cartagena por el desencanto de la masa federal, que tomó nuevamente conciencia de la necesidad de alcanzar todas las promesas incluidas en el programa federal. Mediante el camino de la lucha armada y de la revolución, se trataba de conseguir la proclamación de la república federal desde la propia legalidad del régimen republicano enmarcado en la corriente intransigente, defendiendo que fueran los propios cantones los que constituyeran, mediante pacto y «de abajo a arriba», la Federación (el Estado Federal) y lo hicieron sabedores de que si fracasaban en su intento no tendrían más destino que el paredón de fusilamiento, la prisión o el lejano y duro exilio o destierro, como así ocurriría en la mayoría de los casos.

Son estas razones y no otras las que deberíamos valorar en su justa medida a la hora de comprender por qué un grupo de personas se sublevaron en nuestra ciudad en 1873. Basta ya de falsas interpretaciones independentistas, regionalistas o localistas.

El Gobierno Provisional de la Federación Española fue constituido en Cartagena el 27 de julio de 1873 en la forma siguiente: «Presidencia y Marina, el teniente general don Juan Contreras y Román; Guerra, don Félix Ferrer y Mora, mariscal de campo; Gobernación, don Alberto Araus y Pérez, oficial segundo del Cuerpo Administrativo del Ejército y diputado a Cortes por Huesca; Hacienda, don Alfredo Sauvalle y Gil de Avalle, diputado a Cortes por Totana; Estado e interino de Justicia, don Nicolás Calvo y Guayti, jefe retirado del Ejército; ex-gobernador civil de varias provincias y delegado de la Junta de Salud Pública de Madrid; Fomento, don Eduardo Romero Germes, estudiante de Farmacia y concejal del Ayuntamiento de Cartagena; Ultramar, don Antonio Gálvez Arce, diputado a Cortes por Murcia; Secretario general del Gobierno, don José María Pérez Rubio, diputado a Cortes electo por Almansa.

Después se agregó al Gobierno a Roque Barcia como vicepresidente, y enviaron a Madrid un comisionado especial portador de un mensaje invitando a la minoría federal en las Cortes a que se trasladase a Cartagena y se colocara al frente de la organización cantonal.

Para que de ello dieran cuenta a sus respectivos gobiernos, el encargado de los servicios de Estado, Nicolás Calvo y Guayti, comunicó a los cónsules extranjeros el nombramiento del Gobierno Provisional de la Federación Española.

Estas fueron algunas de las consideraciones que se hicieron en la referida comunicación: «Gobierno Provisional de la Federación Española. Delegación de Estado. Cartagena, 30 de julio de 1873. Señor Cónsul... Muy señor mío: Tengo el honor de poner en su conocimiento, para que se sirva dar cuenta a su Gobierno, cómo en esta ciudad y plaza fuerte de Cartagena se ha constituido el Gobierno Provisional de la Federación Española (...)

Pocos ejemplos ofrecerá la historia de las revoluciones, de un alzamiento más ajeno a la pasión de partidos y más extraño a insensatas innovaciones. La necesidad de ver cumplido un acuerdo, votado unánimemente por la Asamblea, y que el retardarse en su aplicación lastimaba todos los intereses de esta sociedad, ha sido sin duda alguna el móvil más poderoso de esta revolución (...) Cartagena, ciudad invicta, y donde la libertad y el sentimiento de la independencia tienen raíces seculares, llena de avidez y entusiasmo, tomó la iniciativa (...)

Sólo me resta, señor Cónsul, asegurar a vuestro Gobierno por vuestra mediación dignísima, que el de la Federación Española está resuelto a cumplir lealmente todos los tratados que España tiene celebrados con las potencias, y hacer respetar a los extranjeros que tan hospitalariamente ha acogido en su seno (...)

A mí me ha cabido la inmerecida honra de regir la delegación de Estado, y al ponerlo en su conocimiento, grande sería mi satisfacción si pudiera obtener de usted y de su Gobierno, los mismos sentimientos de aprecio y distinguida consideración, con que me suscribo su atento y seguro servidor q. b. s. m. Nicolás Calvo y Guayti».