Y Cartagena se puso a pensar

Alumnos universitarios en una caseta promocional del programa Cartagena Piensa. / UPCT
Alumnos universitarios en una caseta promocional del programa Cartagena Piensa. / UPCT

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

Cualquier política cultural municipal que se precie de serlo no puede obviar los grandes temas que nos afectan como humanidad y que deben de ser respondidos también desde el ámbito local, con la implicación de la ciudadanía. Un clásico ya, el repetido aforismo: «Pensar globalmente y actuar localmente».

El antropólogo Luis Díaz Viana señalaba que la ciencia social que profesa consiste en hablar con libertad, y con frecuencia críticamente, sobre el funcionamiento de una cultura, lo que supone hacerlo sobre las relaciones de poder y los factores humanizadores y deshumanizadores que se dan en la sociedad. Siempre con el objetivo de hacernos mejores, «transformando favorablemente el mundo, el de los hombres, los animales y cualquier cosa viva».

Creo que en este esfuerzo de iluminar los procesos sociales de nuestro tiempo -lo que debemos de hacer y lo que debemos evitar-, hay que situar a Cartagena Piensa, un proyecto que nació en octubre de 2016 como consecuencia de las jornadas Cartagena, Cultura y Municipio, desarrolladas en noviembre de 2015 con gran impulso de Patricio Hernández, coordinador en la Concejalía de Cultura. Jornadas que debieran dar más fruto por lo mucho y bueno que se proyectó en ellas.

El grupo promotor del programa Cartagena Piensa es un colectivo abierto de personas que a título individual, o en representación de asociaciones e instituciones públicas, colaboran con la Concejalía de Cultura de nuestro Ayuntamiento para contribuir a la formación de una ciudadanía crítica desde el pensamiento, la filosofía y la cultura científica.

En efecto, la programación cultural municipal debe contribuir a la democratización del conocimiento, proporcionando herramientas para que los ciudadanos intervengamos en los debates públicos que a todos nos afectan. Basta una mirada apresurada a las actividades desarrolladas para comprobar cómo están presentes en Cartagena Piensa los grandes retos: el cambio climático y el medio ambiente, la educación, el desarrollo de la ciencia, la situación de las mujeres o las personas refugiadas.

Todo ello desde un planteamiento novedoso como son los divertidos talleres infantiles, en colaboración con la red de bibliotecas municipales, en los que se busca la divulgación de la ciencia y la tecnología en colaboración con la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT). Un gran acierto proponer al público infantil la misión 'Rescatar el Mar Menor', los talleres de astronomía con la Asociación Astronómica de Cartagena y el de Arquitectura: 'La Ciudad de Los Niños'. Los adultos cuentan con uno de filosofía, dedicados en algunas ocasiones a las emociones, la conquista de la felicidad, decidir sin miedo o estrategias para pensar mejor.

Trabajando el futuro

Finalmente, los cafés Conciencia y Pensamiento, como los desarrollados en la cafetería El Soldadito de Plomo, debaten sobre cuestiones tales como el turismo de masas, la biodiversidad y la soberanía alimentaria o el derecho a una muerte digna. Y hay un taller muy necesario como es el dedicado a la participación ciudadana en Cartagena.

Debemos de felicitarnos por este despliegue de charlas-coloquio, mesas redondas, cursos, presentaciones de libros, proyección de documentales, tertulias y obras teatrales. Acciones desarrolladas con la presencia de prestigiosos pensadores de diversos campos como Carlos Berzosa, Jorge Riechmann, Francisco Jarauta, Javier Moscoso, Yayo Herrero o Antonio Campillo.

Cuando finalice el año el programa Cartagena Piensa se habrán realizado un total de 364 actividades, desde su inicio en octubre de 2016. El conjunto constituye «un innovador programa cultural que tiene como objeto favorecer la formación de una ciudadanía crítica, con capacidad de intervenir en los debates que conforman una democracia participativa y de calidad. Cartagena Piensa se ha consagrado como un nuevo modelo de intervención cultural municipal, tanto por sus contenidos como por su organización, practicando una forma de co-gobernanza colaborativa entre el Ayuntamiento, las universidades públicas de la región, las asociaciones y entidades vecinales y culturales, y la propia ciudadanía», según ha destacado el concejal de Cultura, David Martínez.

Digno es de destacar el seminario 'Nuevos modelos de participación: los laboratorios ciudadanos de Experimenta Distrito (Ayuntamiento de Madrid)', porque se trata de conocer otras experiencias emprendidas en otros lugares de las que poder aprehender lo mejor.

Recuerdo al profesor Josep Fontana, recientemente fallecido, maestro de varias generaciones de historiadores económicos, cuando escribía: «La tarea más necesaria a que debemos enfrentarnos es la de inventar un mundo nuevo que pueda ir reemplazando al actual, que tiene sus horas contadas». Lo afirmaba convencido de que el sistema ha llegado a un punto en que no puede seguir creciendo sin poner en grave riesgo el bienestar y la supervivencia de todos.

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