La calificación de Calblanque como núcleo rural divide a los residentes

Quienes viven allí todo el año temen que abra la puerta a la especulación y el resto de propietarios cree que anularlo les dejará desamparados

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLES

El Parque Regional de Calblanque es escenario de una controversia entre dos asociaciones de vecinos y propietarios que debe quedar resuelta en el Plan General. En los parajes de Las Cobaticas y Las Jordanas de la reserva protegida hay una treintena de dueños de parcelas que reivindican que su pequeño reducto residencial sea considerado un núcleo rural en el nuevo planeamiento urbanístico. «Así aparecía en el documento de 2012, que fue anulado y no sabemos por qué lo han eliminado del borrador del nuevo», explicó Vicente Hernández, que es uno de sus representantes de los que están a favor.

La mayor parte del suelo de Calblanque no se puede tocar. Pero hay una pequeña extensión entre cuyos treinta titulares hay empresas con intereses urbanísticos y turísticos, propietarios de parcelas sin edificar y simples dueños de casas. Entre estos están los que viven allí todo el año, una decena más o menos. Los intereses de los residentes habituales y del resto son contrapuestos, según pudo constatar 'La Verdad.

«A principios de verano tuvimos una asamblea, tratamos el tema del núcleo rural y la verdad es que no tenemos claro si es mejor conservar esa calificación o que haya otra distinta», explicó Pedro Gadea. Él es el presidente de la Asociación de Vecinos de Las Cobaticas y Las Jordanas y se queja de que «algunos de los propietarios, que no viven aquí, se arrogan la representación de todos para pedir la creación de un núcleo rural con unas características muy especiales, tal y como aparecía en el Plan General de 2012». Gadea conoce bien el plan del 1987. «En él, un núcleo rural era un grupo de viviendas tradicionales asociadas a los usos agrícolas, que por sus características es mejor no transformar en urbanas. Esa fórmula permitía reformarlas e incluso construir una en cada parcela, a menos de 30 metros de la original y siempre para alguien ligado al propietario. Eso evitaba la especulación. Pero en el planeamiento de 2012, la mayor parte de esas condiciones desapareció. Y eso no lo queremos porque puede traer la especulación», argumentó.

Hernández dijo que no comparte esos temores y abogó por la libertad de los propietarios para actuar en sus posesiones, dentro de unos límites. Subrayó que hay personas que han iniciado obras recientemente en esta demarcación, amparada hasta ahora por la consideración de núcleo rural. «¿Qué va a pasar ahora, si no nos dan ese reconocimiento? Yo se lo digo; será un desastre», advirtió. Este propietario aseguró que su pretensión no es aumentar la presión urbanística sobre el parque regional.

Por el momento, la zona no tiene la consideración de núcleo rural. Habrá que esperar al documento que sea sometido a aprobación inicial para ver si eso cambia. En cualquier caso, los residentes habituales y los que no lo son prepararán alegaciones a ese documento para defender sus intereses, cuando vaya a exposición pública, probablemente el año que viene.