Boda en La Herencia

El chef Juan Rayos, con María Rosa y Alejandro, en los Jardines de la Herencia. / LV
El chef Juan Rayos, con María Rosa y Alejandro, en los Jardines de la Herencia. / LV

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

Según la Real Academia de la Lengua Española, la palabra 'herencia' tiene varias acepciones, entre ellas: 1. Derecho a heredar; 2. Conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, al morir alguien, son transmisibles a sus herederos o a sus legatarios; 3. Conjunto de caracteres que los seres vivos reciben de sus progenitores; 4. Rasgo o rasgos morales, científicos, ideológicos, etc., que, habiendo caracterizado a alguien, continúan advirtiéndose en sus descendientes o continuadores... Esta última es con la que me quedo hoy para abordar el tema que les traigo.

Quiero hablarles de La Herencia, cuyo fundador y alma máter' fue Pedro Roca Saura. Manuel Madrid ya hace mención en su obra como 'Memoria de un murciano irrepetible'. Pues bien, este lugar donde hoy se celebran grandes banquetes, en su día fue el refugio de un grupo de tertulia y gastronomía auspiciado por Roca. Su finca se convertía en la casa común de todos los que participábamos en aquellas reuniones, que hoy en día recordamos con añoranza.

Por si alguien no sabe a quién me estoy refiriendo, he de indicar que Pedro Roca nació en la pedanía pachequera de El Jimenado en el año 1956 y que, aunque murió en el 2003 con tan solo 47 años, había logrado convertirse en una figura clave en el despegue económico y social de la Región durante las décadas de los 80 y 90. El proyecto de la institución ferial Ifepa, en Torre Pacheco, uno de sus mayores éxitos. Realizó estudios de Ingeniería en la Universidad Laboral de Sevilla. Y su vida siempre estuvo dedicada al impulso de proyectos agrícolas, a la formación de cooperativas y a apoyar iniciativas en favor de la Región de Murcia, en general, y de Torre Pacheco, en particular.

Pedro Roca y Juan Rayos abrieron un restaurante que creció, hasta ser el salón de celebraciones que regentan hoy

Fue un insigne murciano cuyo testigo y herencia recogió ese gran profesional que es Juan Rayos, al que he tenido el placer de conocer más en profundidad, gracias a las pruebas del menú y la celebración de la boda de María Rosa Mena y Alejandro Martínez, que culminamos felizmente el pasado sábado. Me van a permitir que les cuente la trayectoria profesional y el trabajo en los fogones de este hombre y así entenderán porqué les habló del menú nupcial.

La unión de dos fenómenos

Me contaba el chef Rayos que todo comenzó hace 34 años, cuando empezó a trabajar en Los Alcázares, en el Restaurante Ramón. Allí estuvo ocho, sacándose un dinero extra mientras estudiaba. Pronto creó su propio grupo de extras para trabajar por toda la Región, convirtiéndolo posteriormente en un inmejorable equipo de 'catering'. Pedro Roca se fijó en él para su proyecto Casa Grande, con el que quería desarrollar su idea manteniendo la estructura de la finca, justo en una época en la que a Juan le rondaba por la mente crear una finca para eventos. Primero abrieron un restaurante de diario sin carta que se surtía de los productos que daba la finca de la familia Rayos. Este restaurante creció hasta que tuvieron que cerrarlo para reconvertirlo en el salón de celebraciones que es hoy. Conservaron, no obstante, una cuidadísima 'mesa 0', que hoy se encuentra en la cocina y que está reservado a clientes y momentos especiales.

Juan, en su continuo afán de innovación, va a crear ahora un espacio culinario o taller donde el cliente podrá participar en directo de todo el proceso. Será testigo de la elaboración y del emplatado en la mismísima cocina. Este joven chef ha creado un concepto gastronómico para que los novios de sus banquetes sean, en parte, los creativos de su cocina. Lleva celebrados 519, con diferente menú. Cuenta con orgullo que, hace más de 8 años, una noche de agosto, se fue a dormir con su mujer y a la mañana siguiente, se despertó al lado de una extraordinaria comercial, Sonia Cecilia, que desde entonces aporta la frescura y la cercanía que caracteriza a esta gran pareja. A ello se le unen unos extraordinarios jardines, con palmeras, piscina, aljibe bodega, motocarros para degustaciones, rincones singulares para las estaciones de productos y un césped tan cuidado como el del mejor campo de fútbol. El resultado es un entorno idílico.

Por si estos maravillosos exteriores no fueran suficientes, basta entrar al salón con ese ambiente tan especial que ha recreado Mariano Madrid, de Balsicas. Lo preside una viga central procedente del desguace de un puente de ferrocarril de Barcelona. Es de la época de Eiffel, nada menos. Una lámpara central realizada con ménsulas de la estructura realza la estancia. Los aseos son una recreación de una abadía, con reflejos de Gaudí, y las decoraciones en madera, rememoran las estaciones por donde pasaba el ferrocarril.

Como era de esperar, con este gran continente, no podía fallar el contenido. Y no lo hizo. El menú con once entradas y cuatro platos en mesa que todos pudimos disfrutar fue un éxito. Los aperitivos del cóctel fueron jamón al corte, temática de quesos europeos con sus agarres, cucurucho de hueva y mojama con almendras, salmorejo cordobés napado de hilo de jamón ibérico, tosta de foie acompañada según temporada, pulpo del Golfo de Cádiz con puré de boniatos, canutillo de bacon relleno de dátil y crocanti de almendra, 'chupachup' de becada con reducción de Fanta, cazuelita de carrillera y minihamburguesa con cebolla caramelizada.

Sentados a la mesa, pudimos degustar unos huevos cortijeros con setas, champiñones y otros hongos, gamba roja a la sal, una suprema de merluza horneada con patata de mortero, sorbete de piña colada con 'turk' de piña y una pluma ibérica a media cocción de campeonato antes del postre, una tarta 'Pericales'. El vino blanco fue un Albariño 0570 y el tinto, un Ramón Bilbao edición limitada.

Tras esta larga jornada de más de 12 horas, me despido hoy con una frase de Frida Khalo, dedicada a estos novios tan especiales para mi, a los que deseo una vida plena y llena de bendiciones: «Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Sólo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos