La base naval se reforzará con dos nuevos patrulleros de altura a partir de septiembre

Secciones de marinería desfilan por la Plaza de Armas del Arsenal, durante la parada militar por la festividad de la Virgen del Carmen. / reportaje fotográfico: j. m. rodríguez / agm
Secciones de marinería desfilan por la Plaza de Armas del Arsenal, durante la parada militar por la festividad de la Virgen del Carmen. / reportaje fotográfico: j. m. rodríguez / agm

El 'Audaz' entrará en servicio la próxima semana y llegará en un mes; el 'Furor' estará operativo a principios de 2019

Gregorio Mármol
GREGORIO MÁRMOLCartagena

La Armada iniciará en septiembre el proceso de modernización de los buques pertenecientes a la Fuerza de Acción Marítima que tienen su base en Cartagena. Lo hará con la puesta en servicio del patrullero de altura 'Audaz' (P-45), quinto buque de la clase 'Meteoro', al que se sumará en los primeros días de 2019 su gemelo 'Furor' (P-46). Ambos sustituirán a las viejas corbetas 'Cazadora' (P-78) y 'Vencedora' (P-79), que dejaron de prestar servicio hace meses.

Así lo confirmó ayer el jefe de la Fuerza de Acción Marítima, vicealmirante Manuel de la Puente Mora-Figueroa, durante su alocución en el acto castrense celebrado en el Arsenal con motivo de la festividad de Nuestra Señora del Carmen. «Su incorporación es un salto cualitativo no solo para el Arsenal. También para las empresas [de mantenimiento]. Es un buque que ya viene con nuevas tecnologías y las empresas tendrán que ponerse las pilas para dar el servicio que requiere el barco», puntualizó, después, el militar.

El 'Audaz' ha sido construido por Navantia en su astillero de la Bahía de Cádiz. Allí, lo recibirá la Armada el próximo día 27, tras completar satisfactoriamente durante las últimas semanas sus últimas pruebas de mar. Tras el paréntesis de agosto, el barco llegará al Arsenal a comienzos de septiembre. En cuanto al 'Furor', que es el primer buque de acción marítima -en la Armada son denominados por sus siglas, BAM- en salir de la factoría de Navantia en Ferrol, su entrega está prevista para finales de este año. Ambos barcos tendrán asignadas en Cartagena tareas de control y vigilancia marítima principalmente en aguas del Mediterráneo occidental, aunque como sus 'hermanos' mayores también realizarán misiones internacionales para la prevención de la piratería, la represión de los tráficos ilícitos y la cooperación con otras marinas de guerra, principalmente en aguas del Océano Índico y en el Golfo de Guinea.

El Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima se establece en Capitanía, procedente de Rota

Más responsabilidades

La Fuerza de Acción Marítima no solo se refuerza con la incorporación de dos barcos de última generación, los más modernos de la flota española. Las últimas decisiones del Estado Mayor de la Armada le dan también más peso operativo. Recientemente, decidió encomendarle el Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima del que hasta ahora se encargaba el almirante de la Flota, con base en Rota (Cádiz). El personal destinado en Capitanía General a las órdenes del vicealmirante De la Puente Mora-Figueroa comienza a tomar el control de ese nuevo cometido, a la espera de ultimar documentación y reglamentos.

«Aunque estábamos dentro del Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima, éramos un eslabón más dentro de la cadena. Ahora, todas las unidades se mandarán desde este estado mayor y desde el centro de operaciones y vigilancia de seguridad marítima. Y reportaremos directamente al Mando de Operaciones. Es una cadena más corta y un mando más directo desde aquí», agregó el almirante.

En su discurso, De la Puente destacó que con todos estos cambios el «Mediterráneo gana en seguridad» y recordó que todo ello viene precedido de un duro trabajo de transformación «no exento de dificultad», advirtió, que afecta fundamentalmente al Arsenal. Dicha adaptación a los nuevos requerimientos también se hace con la vista puesta en los submarinos S-80, cuya construcción sigue adelante en Navantia con la previsión de que la primera unidad esté en servicio en 2022.

Actualmente, la base naval de Cartagena moviliza a diario un patrullero, un equipo operativo de seguridad de Infantería de Marina, un cazaminas y un equipo de buceadores especializados en explosivos para atender situaciones de emergencia. En ocasiones, recordó el almirante, son activados más por razones humanitarias que de seguridad, como ocurrió en la crisis de las pateras del pasado noviembre.

Condecoraciones

El trabajo de marinos y marineros fue destacado durante la parada militar del Carmen. «La Armada es un equipo donde todos son necesarios», dijo el almirante, para después destacar que el futuro requerirá de la «lealtad, esfuerzo y compromiso» de todos sus integrantes.

Una treintena de militares, funcionarios civiles y personal laboral al servicio de la Armada fueron condecorados por su trabajo distinguido y años de servicio a España. Además, otra treintena de suboficiales y oficiales que han pasado a la reserva durante el último año naval tuvieron merecido protagonismo en el día de la Patrona al despedirse de la Bandera y besarla por última vez. De pronunciar las palabras de despedida se encargó el capitán de navío José María Albaladejo Moltó.

Los familiares de condecorados y prejubilados fueron testigos en el Patio de Armas del Arsenal. Por primera vez como presidente del Puerto participó Joaquín Segado, que acompañó al almirante en la ofrenda de la corona de laurel a quienes dieron su vida por España. El delegado del Gobierno, Diego Conesa, y la alcaldesa, Ana Belén Castejón, ayudaron en la imposición de condecoraciones. También ocuparon lugares preferentes la consejera de Transparencia y Portavoz, Noelia Arroyo, en representación del Gobierno regional y el fiscal jefe, José Luis Díaz Manzanera, entre otras autoridades.

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