Bajo la vigilancia de sesenta ojos

Dos agentes portuarios, en la sala del centro de control del puerto, ubicado en el edificio de talleres. /Pablo Sánch
Dos agentes portuarios, en la sala del centro de control del puerto, ubicado en el edificio de talleres. / Pablo Sánch

La Policía Portuaria extrema la seguridad por el aumento de los cruceros, del tráfico de mercancías y de la amenaza terrorista

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Desde la sala del centro de control, Esteban López y Francisco Muñoz vigilan cada rincón del Puerto de Cartagena. Las sesenta cámaras repartidas por los muelles, las explanadas de carga y descarga, el dique de cruceros, las carreteras y las zonas de acceso apenas dejan huecos sin cubrir en las dársenas de Cartagena y de Escombreras. Desde estas instalaciones, los agentes de la Policía Portuaria vigilan cualquier movimiento, las 24 horas del día y los 365 días del año. Es una labor ininterrumpida, que se ha visto incrementada en los últimos años debido al aumento progresivo de la llegada de cruceros a la ciudad, del tráfico de mercancías y de la amenaza terrorista.

Su máxima es la seguridad. De ello se encarga Diego Peñalver, el responsable de los 54 agentes que conforman el equipo, que se ocupa, fundamentalmente, de gestionar el movimiento de los buques que entran y salen de las dársenas, de los servicios técnicos náuticos, de dar las autorizaciones de acceso y de la coordinación de emergencias con el resto de las administraciones.

Cuántos son
La plantilla consta de 54 agentes, divididos en cinco equipos de guardia.
De qué se encargan
De gestionar el movimiento de los buques que entran y salen de las dársenas, de los servicios técnicos náuticos, de las autorizaciones de acceso y de la coordinación de emergencias, con el resto de administraciones.
Zona de influencia
Muelles, explanadas de carga y descarga, dique de cruceros, carreteras y zonas de acceso de las dársenas de Cartagena y Escombreras y los faros.
Centro de control
En el edificio de talleres de la Autoridad Portuaria, en el muelle de Alfonso XII.

De hecho, su sede se encuentra en el edificio de talleres de la Autoridad Portuaria. En este inmueble se halla también el Centro Local de Coordinación de Salvamento de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (Sasemar), con el fin de integrar y coordinar desde esa sala todos los asuntos marítimo-portuarios, con independencia de las competencias legales que la ley otorga a cada organismo.

Labor preventiva y disuasoria

Una de las labores que han tenido que incluir en su trabajo en los últimos años es el control de los pasajeros que embarcan en cruceros en Cartagena. Para ello, tienen la terminal construida hace tres años en el muelle de Alfonso XII donde, gracias a un escáner y a un arco de seguridad, examinan a los viajeros y su equipaje. «Son gente que ha perdido el barco en otras ciudades. Aquí se les chequea, con la supervisión de la Guardia Civil. El de Cartagena es un puerto muy tranquilo, en todos los sentidos. Todo lo contrario que, quizás, Algeciras y Barcelona, donde la inmigración ilegal está a la orden del día», explicó Esteban López.

Los 54 agentes vigilan cada rincón de los muelles de Cartagena y de Escombreras todo el año

El trabajo de estos agentes es, sobre todo, «preventivo y disuasorio», asegura Francisco Muñoz. El ejemplo es que el número de sanciones es mínimo. Tanto es así que el 99% de las situaciones anómalas que se dan en los muelles y en las vías urbanas de su competencia son corregidas por los infractores tras un aviso de los policías portuarios. Solo el 1% restante acaba en multa. En la mayoría de los casos se trata de infracciones de tráfico, casi todas por mal estacionamiento del vehículo dentro del dominio portuario.

Mantienen línea directa con Sasemar y el resto de administraciones para actuar en cualquier emergencia

Entre sus competencias también está recabar y verificar toda la información de los barcos que entran y salen del Puerto, para que la institución pueda aplicar las tasas.

Aunque la alerta terrorista en España se encuentra en el nivel 4 alto, el Puerto de Cartagena, como el resto de los de España conserva el nivel 1, que indica que todo funciona con normalidad. El 2 es aplicable mientras haya riesgo de un incidente de seguridad y el 3 se establece durante el plazo de tiempo en el que exista un riesgo probable o inminente de un episodio de ese tipo.

En este caso, aunque no se toman medidas específicas sí que se ha aumentado la vigilancia. Y eso es lo que ha ocurrido en los últimos años. Por ejemplo, en los accesos al muelle de cruceros, se exige el carné de manera aleatoria, «para disuadir».

«Tenemos que mantener un equilibrio, porque no se lo podemos pedir a todos los viajeros. El control existe, pero sería imposible hacérselo a todos los que suben con bolsas e, incluso, al avituallamiento que embarcan las empresas. En este caso, también se vigila de manera aleatoria. El sentido común es lo que impera», dijo Muñoz.

De guardamuelles a policías

Hace quince años todos eran celadores guardamuelles, una denominación que procede del reinado del Carlos III, pero con la nueva ley de puertos del año 2003 pasaron a ser Policía Portuaria, con una serie de competencias que aún no está determinadas oficialmente, pese a que se establecieron en el reglamento de 1976. Este aún debe de desarrollarse.

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