El Ayuntamiento de Cartagena pone coto a los bares que organizan conciertos sin tener autorización

Concierto en un bar del centro de Cartagena, en una fotografía de archivo. / pablo sánchez / agm
Concierto en un bar del centro de Cartagena, en una fotografía de archivo. / pablo sánchez / agm

Las quejas vecinales llevan a sancionar a locales sin licencia para espectáculos y a anular recitales de dos festivales municipales

José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

Las quejas de los vecinos por el ruido de los bares que organizan conciertos, a pesar de no disponer de la insonorización que exige la normativa, ha llevado al Ayuntamiento de Cartagena a intensificar los controles y las sanciones a estos establecimientos. En lo que va de año, la Corporación ha tramitado multas contra una decena de locales situados en el casco histórico y en La Manga, y este otoño ha puesto el foco en un número similar de negocios, alguno de los cuales reinciden en sus conductas.

El departamento de Disciplina Ambiental, que pertenece al área de Intervención Urbanística, ha requerido incluso a la Policía Local para que ponga coto a la organización y celebración de este tipo de eventos, que genera molestias tanto en horario de tarde, como por la noche y de madrugada.

Datos claves

3.000
euros es la sanción que prevé la ordenanza municipal contra ruidos y vibraciones, en los casos de sanciones graves.
10
locales han sido sancionados ya este año por los ruidos.

Los funcionarios han levantado actas por actuaciones celebradas no solo en el interior de bares, restaurantes, y pubs, sino también en plena calle. En unos casos, agentes y técnicos municipales llevaron a cabo las inspecciones tras ser requeridos por vecinos que soportaban un volumen de decibelios y de vibraciones por encima de los valores legales, y en otros actuaron por iniciativa propia, dentro de sus atribuciones.

Deslinde y el certamen de jazz anulan citas en espacios no catalogados como discotecas

Aunque el importe de las multas depende de distintas circunstancias, y los infractores tienen derecho a presentar alegaciones y a defender sus derechos en los tribunales, un portavoz del Consistorio recordó ayer que la normativa local prevé correctivos leves, graves y muy graves. Los primeros exigen el pago de 750 euros, los segundos de 1.500 y los últimos de 3.000 euros, según figura en la ordenanza municipal sobre protección del medio ambiente, contra ruidos y vibraciones.

La suspensión de actuaciones musicales ha tenido también, como consecuencia, que el Ayuntamiento ha cancelado varios conciertos programados en uno de los bares que se ha destacado en los últimos años por esta oferta cultural: Míster Witt, en la calle San Roque. Las fuentes consultadas confirmaron que, a la vista de la orden que pesa sobre el bar, la Concejalía de Cultura trasladó a otros espacios privados espectáculos incluidos en el Festival de Jazz de Cartagena y en el certamen poético Deslinde.

«Ni un cantautor ni un mago»

Este diario trató, sin éxito, de recabar la versión del establecimiento afectado. Este lunes, el bar promocionaba en su página de la red social Facebook un concierto para este jueves, con información del precio de las entradas incluida.

Los hosteleros critican la prohibición en locales insonorizados y exigen modificar la ordenanza

Esta campaña municipal da continuidad a la intervención que llevó a cabo el equipo de gobierno municipal en La Manga, en agosto, para garantizar el derecho al descanso de vecinos y veraneantes. Entonces, previas resoluciones de la Concejalía de Urbanismo y por orden de la alcaldesa, Ana Belén Castejón, la Policía Local desmanteló las terrazas de cuatro bares de la Gran Vía sin licencia o con una ocupación excesiva del espacio público con mesas y sillas.

Con todo, las protestas han arreciado de nuevo este 2018 contra la propia institución municipal, por permitir niveles de ruido excesivos al aire libre, durante fiestas y fines de semana. Fue el caso de las Cruces de Mayo. La Policía Local tuvo que intervenir en la Plaza San Francisco, para reducir el volumen de una actuación en directo, en uno de los escenarios permitidos por las autoridades; y hubo quejas por el escándalo asociado a los barras en la calle Honda, en plena siesta del sábado de celebraciones.

El presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería (Hostecar), Juan José López, criticó la campaña municipal de sanciones, contra la que su colectivo ha impulsado recursos. Y lamentó el envío de cartas «de advertencia» a una veintena de negocios por parte del Consistorio. A su juicio, es una actuación «desmedida», porque «no se trata de un problema de protección del derecho al descanso de los vecinos, algo con lo que están concienciados los empresarios, sino burocrático».

«Hay locales con la insonorización que marca la normativa, pero que no pueden acoger conciertos, simplemente porque en la licencia pone que son locales de copas con música, en vez de discotecas», afirmó López. Puso como ejemplo el local Blondi Beach, en Cabo de Palos, «un auténtico búnker, mejor insonorizado que algunas discotecas», y que sin embargo «se ve privado de una actividad que tendría tirón fuera del verano». También se refirió a Míster Witt, una sala pequeña pero «de referencia nacional» y que ha dinamizado la «oferta cultural» de Cartagena.

Hostecar exigió públicamente, de nuevo, que el Ayuntamiento apruebe la nueva ordenanza reguladora de los bares, que ya ha pasado la fase de exposición pública. López resumió así el alcance de las limitaciones legales y de las multas: «No dejan organizar ningún tipo de espectáculo público, ni siquiera los de un vocalista, un cantautor y un mago, ¡y mira la molestia que puede generar un mago!».

 

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