Una ayuda para la vuelta a clase

Clientes de la Librería Santos Ochoa compran material escolar para el inicio de curso. / Pablo Sánchez
Clientes de la Librería Santos Ochoa compran material escolar para el inicio de curso. / Pablo Sánchez

Los alumnos reciben 170 euros en Quinto y Sexto de Primaria; el gasto medio por estudiante en material escolar va desde los 60 a los 100 euros La Ley de Gratuidad de los Libros de Texto «desahoga» a las familias al inicio de curso

MAR VERACartagena

Septiembre es el mes de vuelta a la rutina y en el que más gente se marca nuevos propósitos. En esta época de cambios, se ven envueltos miles de alumnos, maestros y profesores de colegios e institutos, con el inicio del curso escolar. La ilusión de ver, tras las vacaciones, a amigos y compañeros y de avanzar de curso está presente para quien empieza las clases mientras que para muchos padres, madres o tutores legales supone un duro mes de gastos.

Pero este curso será distinto para algunos estudiantes gracias a la Ley de Gratuidad de Libros de Texto. Un cheque que otorga la Comunidad Autónoma a los alumnos de quinto y sexto de primaria para canjear en libros de texto, con un importe de 170 euros por niño.

El secretario del Centro de Infantil y Primaria Ciudad Jardín, Esteban Fullea destacó a 'La Verdad' que al participar «se hacen responsables del cuidado de los libros», puesto que al finalizar el curso académico tienen que devolverlos en buen estado al centro educativo para que otro alumno pueda utilizarlo. Es un tipo de «préstamo» y en caso de entregarlos en mal estado, «deberán reponerlo».

«Parte del dinero que no invierten en nuevos ejemplares, lo emplean en artículos como mochilas, estuches y archivadores»

Para ello, «los colegios hacen una previsión de alumnos y, junto a los maestros, escogen los libros de texto para las clases». Además, los padres, madres o tutores legales habrán solicitado el bono al centro previamente. En la ayuda no entra el «material fungible» como cuadernillos y libretas, pero da la oportunidad a que más niños dispongan de estos, gracias al ahorro.

Esta iniciativa ya se realizó el año pasado para los cursos de tercero y cuarto de Primaria. En este periodo lectivo no se realizará para este ciclo, pues ya disponen de material suficiente. De esta manera, el colegio pondrá a disposición a los alumnos que lo necesiten el Banco de libros, para que estudiantes de cursos posteriores puedan emplear libros de texto en buen estado.

Para Laura Barbero, con un hijo en Infantil y otro en Primaria, la vuelta a clase significa «dejar de pedir favores a familiares». Esta madre mencionó que «es un mes de sacar cuentas por todo», porque también está el tema de ropa, zapatos, comedor y actividades extraescolares. Para el pequeño solo tiene que comprar un libro, aunque ha tenido que renovar parte de su armario porque en verano «ha dado un estirón». Según Barbero, el Banco de Libros es una forma para que todos los niños se beneficien de este material mientras que las familias disminuyen sus gastos. Como el caso de su hijo mayor, que este año entra a tercero de Primaria con ejemplares de esta iniciativa.

Vinculado a los cheques están las librerías y papelerías de la ciudad, que incrementan sus ventas tras el verano. Para la encargada de la librería Santos Ochoa, ubicada en Cartagena, María Castillo los bonos suponen «un desahogo en muchas familias para llegar a fin de mes sin tanta presión. Además, parte del dinero que no invierten en nuevos ejemplares, lo emplean en adquirir artículos como mochilas, estuches y archivadores». Añadió que, en general, las compras de los últimos días se basaban en libros de texto, mientras que ahora «es cuando realmente las colas aumentarán para adquirir el material específico que mandan en cada aula».

Castillo ha notado un incremento en las ventas en comparación con el pasado mes de septiembre, «probablemente sea por la liberación que sienten muchos al recibir esta ayuda». Es un mes de importantes ganancias para estos establecimientos de la ciudad, que normalmente contratan personal de refuerzo para atender mejor a los compradores.

Lado positivo

Para los vendedores, el lado positivo se produce cuando van a recoger los libros de texto, pues la mayoría aprovecha para comprar lo que falta. Según Castillo, la media que desembolsa cada estudiante oscila entre los 60 y 100 euros, sin contar los libros de texto.

Pero existen medidas útiles para ahorrar en la vuelta a las aulas, entre ellas comprobar el material, como mochilas y bolígrafos, de otros años y reutilizarlo; informarse en los centros educativos sobre el Banco de libros y; comparar precios y promociones. Estos consejos favorecen la tarea y ayudan a reducir los gastos de estas semanas, todo un alivio para muchas familias.

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