Las autocaravanas vuelven a La Azohía tras el desalojo y los vecinos piden su regulación

Un grupo de autocaravanas aparcadas en un solar privado, frente a la playa de La Chapineta, en La Azohía. / ANTONIO GIL / AGM
Un grupo de autocaravanas aparcadas en un solar privado, frente a la playa de La Chapineta, en La Azohía. / ANTONIO GIL / AGM

Los habitantes proponen en la zona aparcamientos con agua, luz y retirada de residuos, «porque su presencia beneficia a los comerciantes»

Antonio López
ANTONIO LÓPEZCartagena

El desalojo y la advertencia de los agentes de la Policía Local, hace dos semanas, sobre la prohibición de aparcar las autocaravanas en cauces de ramblas y parcelas particulares de La Azohía e Isla Plana apenas han tenido los efectos deseados. Sin temor alguno a ser multados, los turistas han vuelto a ocupar solares de estos pueblos, como por ejemplo el que hay junto al restaurante León, frente a la playa de La Chapineta. Actualmente vuelve a haber cerca de una treintena de vehículos, de los más de 200 que aparcan allí durante los meses de invierno.

Los vecinos se quejan de que los ocupantes de estos vehículos utilizan para asearse las duchas y los lavapiés que hay en las playas. Incluso tiran las aguas fecales a las ramblas. Además, se quejan de los escasos controles en las entradas y salidas. «Han llegado a romper los candados de las puertas de los aseos del chiringuito que instalan en [la playa de] San Ginés en verano, para lavarse y coger agua», denunció ayer la presidenta de la Asociación de Vecinos de La Azohía, Pepita Agüera.

El de hace dos semanas no fue el único desalojo reciente. En menos de un año ya han habido cuatro. La costa de la zona oeste es la más afectada, aunque estos turistas también se dejan ver en La Manga y en pueblos del Mar Menor. La peor parte se la llevan Isla Plana y La Azohía, donde llegan a juntarse cerca de 300 caravanas en invierno, según datos de las asociaciones de vecinos. Las conducen franceses, alemanes, británicos, holandeses e italianos. La mayoría son jubilados que buscan en la costa cartagenera disfrutar del buen tiempo, frente al frío en sus lugares de origen.

Pese a la vigilancia continua, los campistas siguen aparcando en zonas prohibidas

Desde hace más de un año, los controles son más continuos. La Policía Local, en unas ocasiones, y la Guardia Civil, en otras, desalojan a los dueños de autocaravanas, «pero a los pocos día vuelven», añadió Agüera. Los vecinos no quieren echarlos, pues no generan otros problemas y dan ambiente a pueblos con muy poca vida en invierno. No obstante, han exigido al Ayuntamiento «una regulación». Piden hacer como en Águilas, donde han creado un aparcamiento con todos los servicios que necesitan, entre ellos de reciclaje de líquidos, de agua potable, de duchas, de lavadora, de secadora, de luz y de acceso a internet.

«En invierno son un buen número y benefician a los comercios de la zona, por eso debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para que se queden y que lo hagan de manera legal», añadió la presidente vecinal de La Azohía.

Precisamente, Ciudadanos, presentó una moción recientemente pidiendo habilitar «un espacio habilitado exclusivamente para el reciclado de residuos generados por este tipo de vehículos, como el vaciado de aguas grises y negras, residuos sólidos y llenado de depósitos de aguas limpias». Podemos también solicitó en mayo del año pasado la redacción de una ordenanza municipal, para regular los aparcamientos y un mayor control.

Este diario preguntó al equipo de gobierno local si tiene algún plan para las autocaravanas. No hubo respuesta por su parte.

Proyectos privados

Actualmente hay ya en marcha dos proyectos privados para construir campings de autocaravanas, en Isla Plana, en la rambla Honda de la Calera, y en Playa Honda. También hay proyectado un aparcamiento en el Paraje Los Albañiles, en Los Puertos de Santa Bárbara.