Las autocaravanas siguen ocupando ramblas a pesar del riesgo de lluvias torrenciales

Un hombre señala las autocaravanas aparcadas en pleno cauce de la rambla de La Azohía, ayer. / antonio gil / agm
Un hombre señala las autocaravanas aparcadas en pleno cauce de la rambla de La Azohía, ayer. / antonio gil / agm

Las administraciones local y regional continúan sin tomar medidas y los vecinos exigen más controles y una regulación urgente

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Lo hacen con toda impunidad y sin ningún temor, pero asumiendo el riesgo de que el día menos esperado pueden ser arrastrados por una tromba de agua que provoque una catástrofe sin precedentes. Los dueños de autocaravanas y caravanas ocupan sin ningún tipo de pudor ni regulación solares, arcenes y aparcamientos de varias zonas del municipio; y lo que es peor, también cauces de ramblas, donde el peligro se multiplica estos días ante la amenaza de desbordamiento en caso de lluvias torrenciales.

La costa de la zona oeste es la más afectada, aunque estos turistas también se dejan ver en La Manga y en pueblos del Mar Menor, sobre todo en verano. La peor parte se la llevan Isla Plana y La Azohía, donde llegan a juntarse cerca de 300 caravanas en invierno, según datos de las asociaciones de vecinos.

La zona donde hay más afluencia de este tipo de viajeros es la playa de la Chapineta, en La Azohía. Estacionan sus vehículos en un solar privado, junto al restaurante León. Lo hacen sin permiso ni control alguno. Actualmente hay ya cerca de una treintena, de las más de 200 que llegan a haber de octubre a marzo. Llegan a situarse, incluso, en el monte, donde sus ocupantes pasan largas temporadas.

En Isla Plana y La Azohía llegan a juntarse más de 300 vehículos durante el invierno

La segunda zona con más aglomeración está detrás de la iglesia del pueblo, en la rambla de La Azohía, donde en días de fuertes lluvias el agua puede llegar a ocupar todo el caudal. Ayer había ya una decena de caravanas, aunque en invierno se cuentan por decenas. Entre ellas estaba la de un turista belga, que prefirió mantenerse en el anonimato. «Sabemos que no lo podemos hacer, pero es que en cualquier otro lugar tenemos que pagar. También somos conscientes del peligro que corremos y más durante esta época de lluvia, pero miramos el parte meteorológico a diario; y si vemos que va a llover, nos salimos del cauce y nos colocamos en otro lugar», explicó a este diario.

El agua, por las rodillas

Este turista lleva años acampando en esa zona. «En algunas ocasiones hemos tenido el agua por las rodillas, pero nunca nos ha pasado nada más. Venimos todos los años, porque es una zona idílica, con una temperatura perfecta, muy diferente a la que en estas fechas hay en mi país», relató.

Los vecinos conocen la zona de la rambla como uno los principales puntos negros en cuanto a inundaciones se refiere de la Región, ya que se trata de un torrente que tiene su inicio en el interior del espacio natural de la Sierra de La Muela, Cabo Tiñoso y Roldán. Incluso sin llover, los vecinos dicen que la han visto «con un caudal de más de un metro, porque recoge el agua de toda la parte alta de los montes», contó Juan Carlos García, un vecino de la zona. La continua presencia de los vehículos indigna a los residentes, quienes han denunciado en varias ocasiones que sus ocupantes utilizan las duchas y los lavapiés que hay en las playas cercanas e, incluso, tiran las aguas fecales a las ramblas cercanas. Además, se quejan de los escasos controles en las entradas y salidas.

No todos los viajeros actúan de la misma forma, ya que son muchos los que utilizan las estaciones de servicio para reponer los tanques de agua que llevan en sus vehículos y vaciar los de aguas negras.

Esta situación negligente ha hecho reaccionar en varias ocasiones a los partidos políticos del Ayuntamiento, entre ellos a Podemos, que en junio presentó una moción en el Pleno. Pidió instalar en La Azohía, La Chapineta y San Ginés carteles informando de prohibición de estacionar autocaravanas, tanto en la rambla como en las distintas parcelas usadas para este fin; hacer más controles; y establecer zonas de estacionamiento regulado para este tipo de vehículos.

El PP también presentó una moción, hace dos años, defendida por el concejal popular Diego Ortega. En ella denunció que los turistas vierten fluidos en alcantarillados y en imbornales

De manera irregular

Un portavoz de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), organismo responsable de las ramblas, explicó que la de La Azohía, por estar en una zona urbana, corresponde al Ayuntamiento. Desde la administración local indicaron que están tomando medidas desde este mismo verano y más concretamente desde hace unas semanas, con la llegada del periodo de lluvias.

La Policía Local ha aumentado los controles para evitar que las autocaravanas se establezcan de manera indiscriminada en descampados, cauces y aparcamientos. El Gobierno regional no respondió si tiene planes para acabar con esta situación, pese a que este diario se lo preguntó.

El aumento de controles lo corroboró ayer la presidenta de la Asociación de Vecinos de La Azohía, Pepita Agüera. «Es cierto que hay mayor vigilancia. Los agentes vienen, les advierten de que están de manera irregular y de los peligros que conlleva estacionar en pleno cauce, pero nada más. Entonces, los turistas se van, pero a las pocas horas vuelven, haciendo caso omiso a las recomendaciones de los policías».

Para acabar con parte de este problema, hay ya en marcha dos proyectos privados para construir campings para las autocaravanas, en Isla Plana, junto a la carretera de Cartagena (RM-22), en la rambla Honda de la Calera, y Playa Honda, entre el Mar Menor y el parque natural de Calblanque. También hay proyectado un aparcamiento en el Paraje Los Albañiles, en Los Puertos de Santa Bárbara.

«Hacen cola para tirar las aguas negras a un pozo»

La presidenta de la Asociación de Vecinos de La Azohía, Pepita Agüera, denunció ayer que a los turistas que aparcan sus autocaravanas en ramblas y solares privados sin ningún control ni regulación se les ve «haciendo cola en invierno para arrojar las aguas negras a una fosa séptica que hay junto a un grupo de casas cercanas a la iglesia». En su opinión, «es una vergüenza» que desde el Ayuntamiento no se tomen medidas estrictas para atajar una situación «que se repite todos los años».

 

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