«El arbitraje me ha transmitido valores de vida como el respeto y el esfuerzo»

Susana Gómez. / JAVIER CARRIÓN / AGM
Susana Gómez. / JAVIER CARRIÓN / AGM

Susana Gómez, vicepresidenta del comité de árbitros de la FEB

SÓCRATES SÁNCHEZ

Susana Gómez López (Murcia, 1976) compatibilizó durante numerosos años su actividad de profesora de inglés con una carrera de árbitra internacional de baloncesto. Ahora ya retirada del mundo arbitral, ha pasado a ser vicepresidenta del comité de árbitros de la FEB (Federación Española de Baloncesto).

-¿Cómo empieza su carrera en el arbitraje?

-Comienza cuando dejo de jugar en el equipo Club de Baloncesto Femenino de Murcia en 1992. Ese año hago el curso de árbitro y juego a la vez en el instituto Floridablanca de Murcia. Unos amigos árbitros de baloncesto en ese momento, Eugenio y José Ángel, nos animaron a mi amiga Isa y a mí a hacer el curso.

-¿Cuánto esfuerzo supone compatibilizar las obligaciones profesionales y dirigir encuentros a nivel nacional e internacional?

-Pues requiere hacer encaje de bolillos entre las clases entre semana, los partidos de la liga nacional del grupo 1 FEB, Liga Oro, Plata y Liga Femenina, ahora Liga Día, que se juegan viernes, sábado o domingo. Los partidos internacionales entre semana, normalmente martes o miércoles y los campeonatos internacionales de verano. A eso hay que añadirle la familia, si tienes niños pues es más complicado organizarse. Yo lo pude hacer durante los cuatro primeros años de mi hijo Daniel con la ayuda de nuestra familia, pero mi marido también es árbitro internacional y al final mi hijo pasaba mucho tiempo sin sus padres. Hubo que tomar decisiones.

-Imagino que no fue una decisión fácil dejar de arbitrar después de tantos años. ¿Qué sintió al anunciar su retirada?

-Pues tardé dos años en tomar la decisión, ya que nunca ves el momento, siempre hay algún campeonato al que acudir, o algún objetivo deportivo que quieres alcanzar. Pero al final lo importante pesaba más y sentía que vivía muy estresada constantemente. Hubo un momento en que el cuerpo te dice que pares el ritmo. Y hay que escuchar al cuerpo cuando te habla.

-Ahora que ha abandonado la pista y es vicepresidenta del comité técnico de la FEB. ¿Cómo lleva el cambio de escenario?

-Mucho mejor, más tranquila, y pudiendo hacer una vida familiar equilibrada, aunque eso no quita que no eche de menos las pistas, el gusanillo de la competición y la preparación diaria para conseguir objetivos. Desde la vicepresidencia, siento que puedo ayudar a los árbitros en general, estoy a su disposición para cualquier petición que tengan, sus necesidades e inquietudes, e intentar darles voz trasladando a la FEB lo que les hace falta para que puedan formarse y desarrollarse arbitralmente y deportivamente hablando. También tenemos el objetivo de atraer más chicas al mundo del arbitraje. El baloncesto se compone de hombres y mujeres, por lo que hay sitio para todos en este deporte, y por supuesto también en el mundo del arbitraje.

-¿Qué es lo mejor que le ha pasado en el mundo del baloncesto?

-Conocer a mi marido Luis Miguel, y por consiguiente tener a mi hijo. A Luismi le conocí en el comité murciano de árbitros. Empezamos juntos la aventura de arbitrar, y aquí seguimos. El arbitraje me ha transmitido también valores de vida como el respeto y el esfuerzo, así como la posibilidad de conocer gente maravillosa y viajar, que es mi pasión.

-¿Qué significa para usted ver a su marido arbitrando en el Mundial?

-Pues significa que el trabajo, el esfuerzo, la constancia y los malos momentos al final tienen una recompensa y merece la pena toda la energía invertida.