«¡Si esto no se apaña, caña!»

Bermejo, flanqueado por la edil Obdulia Gómez y por la alcaldesa, en la ceremonia de ayer. / j. m . r. / agm
Bermejo, flanqueado por la edil Obdulia Gómez y por la alcaldesa, en la ceremonia de ayer. / j. m . r. / agm

El cura obrero de Vista Alegre, Antonio Bermejo, recibe la Medalla de Oro de la ciudad en un salón de plenos lleno y rendido a sus reivindicaciones

Eduardo Ribelles
EDUARDO RIBELLESCartagena

«Puedo estar jubilado, pero no hay retiro posible de mi vocación de ayudar a los demás, a los pobres y a los que lloran. Por encima de las ideologías, están las personas», aseveró Antonio Bermejo, en la ceremonia de aceptación de la Medalla de Oro de Cartagena que llenó a reventar el salón de plenos del Palacio Consistorial. «Si me veis torcido, podéis decirme que me paso, pero yo voy a continuar con mi manera de pensar», dijo. Acabó su intervención con un grito de guerra de la calle «¡Si esto no se apaña, caña, caña, caña!, ¡si esto no se arregla; guerra, guerra, guerra!», gritó, espoleado por los aplausos.

Bermejo reunió en su homenaje no solo a los grupos políticos municipales que aprobaron por unanimidad que reciba esa distinción municipal. También asistieron personalidades y representantes de todo el espectro institucional y social, en prueba de que sus méritos son indiscutibles. Allí estuvieron el obispo, José Manuel Lorca Planes, y el vicario, José Abellán, a quienes agradeció «poder compartir este momento». También acudieron el almirante jefe de Acción Marítima, Manuel de la Puente, y la consejera y portavoz del Gobierno regional, Noelia Arroyo, junto a sindicalistas y miembros de la asociación de 'yayoflautas'.

En su discurso de aceptación de la medalla, Bermejo, con acreditada fama de 'cañero', combinó su invitación a todos los presentes a ayudar a los demás, con un mensaje combativo a favor de «la sanidad publica y de calidad y la educación en libertad. Acabó con las proclamas cercanas al 15-M.

La alcaldesa abrió el acto con palabras de bienvenida y con una declaración en la que destacó «los servicios que de forma desinteresada ha prestado siempre nuestro cura obrero de Vista Alegre a los más necesitados, desde que hace más de 50 años llegó a Cartagena».

Bermejo, nació en 1941 en Cieza y, tras pasar por el seminario, se hizo conocido por sus viajes a la vendimia francesa con jornaleros de la Región, a los que ayudaba contra la explotación. También por su labor de asistencia a albañiles en Calasparra. Tan 'sui generis' es su forma de entender la vocación religiosa «que al poco de llegar a Vista Alegre como cura, se convirtió en enlace sindical de la empresa Almacenes Ayala. También participó en la reivindicación ante [Alfonso García] 'Pan de Higo' por unas viviendas mal construidas en la localidad», según explicó su amigo Pedro Castaño, durante la ceremonia. Pero Castaño también destacó su faceta de servicio a todos los ciudadanos, su cercanía, que se une a su afán luchador y le conforma como «alguien que ha iluminado a sus fieles» y que tiene al Papa Francisco como constante inspiración.

En concreto, resaltó su sencillez, su carácter afable y cercano, pero también su afán trabajador y reivindicativo en defensa de los vecinos y los más necesitados, que hizo que Vista Alegre consiguiera infraestructuras y servicios básicos y necesarios para sus habitantes, desde la dictadura de Franco, durante la transición a la democracia y en los años de su consolidación.

Con el pergamino del nombramiento y la enseña con el escudo de la ciudad en su poder y visiblemente emocionado, Antonio Bermejo demostró su querencia por la calle coreando las consignas del 15-M, con la que cerró su intervención. Tras el acto, todos le felicitaron y se fotografiaron con él.

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