«Ante el peligro me sube la adrenalina y solo pienso en salvar a la persona»

Carlos Ballesta, en una playa de San Pedro. / A. O.
Carlos Ballesta, en una playa de San Pedro. / A. O.

Carlos Ballesta, socorrista

MIGUEL LAJARÍN

Durante todo el curso estudia Historia en la Universidad de Murcia. Pero, cuando llega el verano y sus compañeros sacan la toalla y el flotador para bañarse en el mar, él prepara los prismáticos y el botiquín para ayudar a los bañistas. Carlos Ballesta (San Pedro del Pinatar, 1998) es socorrista en el servicio de Protección Civil del municipio costero. En su tiempo libre, disfruta de los amigos y colabora en la delegación de alumnos de su facultad.

-¿Siempre quiso ser socorrista?

-No, fue algo que no tenía pensado. Nunca lo había valorado, pero hace dos años me lo propuso mi madre, a la que se lo agradezco mucho. De pequeño siempre he estado muy cómodo en el agua y desde que empecé a hacer los cursos supe que esto era lo mío. El año pasado estuve muy a gusto en el trabajo y por eso he decidido repetir.

-¿Qué consejos no pueden olvidar los bañistas de las playas?

-Que no se bañen solos y, sobre todo, que no se alejen demasiado de la orilla en los días de viento. También es importante que beban mucha agua y que se protejan del sol. Son consejos muy típicos, pero tienen mucha más importancia de lo que la gente le da. El mar no es nuestro medio habitual y hay que andar muy precavido.

-¿A qué recomendación nunca hacen caso los bañistas?

-Por suerte nuestros bañistas son responsables y suelen hacer caso de nuestras indicaciones. Pero siempre está la persona que cree que no necesita crema y acaba con la piel quemada.

-Hace unos días un compañero de La Manga sufrió una agresión. ¿La gente suele respetar a los socorristas?

-Por suerte no he vivido nunca un caso así de grave. Es incívico el hecho de golpear a un socorrista, que lo único que hace es velar por su seguridad y la del resto de los usuarios de la playa. Pero sí que hay individuos que te amenazan o que se encaran a lo largo del verano. Yo tuve recientemente a unos chavales amenazándome, pero no le di importancia; eran muy jóvenes. De todas maneras, nos sentimos seguros porque sabemos que si algún usuario intenta intimidarnos, pronto llega una patrulla de Policía a darnos apoyo.

-¿Qué siente ante una situación de peligro?

-Cuando hay una persona en peligro me sube la adrenalina y lo único que pienso es en salvarla. En ese momento, la mente se prepara para una situación límite en la que tienes que correr a tope, nadar rápido y prepararte para hacer un masaje cardíaco o cualquier otra actuación. Sin embargo, antes de realizar un rescate tenemos que evaluar el riesgo al que nos podemos exponer. El auxilio no debe implicar un peligro elevado para la vida del socorrista.

-¿Cómo consigue estar en alerta durante las horas de más calor?

-Las personas bajamos la atención si estamos más de dos horas seguidas concentrados. Por eso los socorristas hacemos rotaciones de puestos de forma continua. DE esta manera tenemos un espacio diferente con usuarios distintos. Con respecto a las horas de calor, solemos refrescarnos con agua y, si es necesario, hacemos una dinámica por la playa, ya que el movimiento siempre activa. Cada uno tiene su truco.

-¿Cuáles son las preguntas más comunes de los bañistas durante los meses de verano en las playas de San Pedro del Pinatar?

-Suelen preguntar mucho por información turística, como la ubicacion de los baños de lodo, el estado de algunas playas... También hay quien nos pregunta por comercios y restaurantes, y por la ruta en bici. Pero la pregunta más común es si hay medusas en el agua.