Andanzas, teatro para la libertad

Foto promocional de la obra 'El relevo', de Gabriel Celaya, para el festival de Las Navas del Marqués. / LV
Foto promocional de la obra 'El relevo', de Gabriel Celaya, para el festival de Las Navas del Marqués. / LV

JOSÉ SÁNCHEZ CONESA

Los ideólogos de Falange concibieron un teatro activador del espíritu nacional-católico alusivo al pasado imperial. Igualmente fomentaron la comedia de evasión con afán moralizador y grandes limitaciones en sus textos y escenografías. Aunque hubo más que notables excepciones.

Fueron brotando propuestas diferentes, evidenciadas en la década de los 60 bajo los auspicios del Sindicato Español Universitario (SEU), órgano de la misma Falange. Un ejemplo palmario de ello lo tuvimos en Murcia con el teatro universitario que dirigió César Oliva. La censura comenzaba a ser inútil en una España que cambiaba.

En ese contexto tenemos que entender el surgimiento de grupos de teatro de aficionados de gran calidad, como demostraron en nuestra ciudad el grupo Teatro de Cámara y Ensayo Isidoro Máiquez, posteriormente Retablico, teatro para niños, y Andanzas, teatro para adultos. Emergían nuevos públicos, directores y actores que ganaban poco a poco espacios para la libertad.

Pese al férreo control de los ideólogos de Falange, la ciudad tuvo grupos aficionados que actuaban en libertad

Me cuenta Diego Sánchez Espejo: «Nada de la cultura que se moviera en Cartagena estaba fuera del ámbito de las Juventudes de la Sección Femenina a finales de los años 60 y principios de los 70». Era compañero de Jaime Aguiar, Paco Escudero y Arturo Pérez-Reverte, con los que participaba en recitales de poesía organizados por Gloria Sánchez Palomero, catedrática de Griego del recién inaugurado Instituto Isaac Peral, curso 1968-69. Jaime le comentó lo mucho y bueno que generaba aquella factoría cultural de Juventudes. Diego tuvo que vencer prejuicios ideológicos: «¡Yo no quiero cantar el Cara al Sol!»

Muy pronto descubrió que no existía tal adoctrinamiento sino que, muy al contrario, recitaban y ponían en escena a autores no muy bien vistos por el régimen. Todo fue posible gracias a la tutela de Josefina Munuera, directora del Círculo de Juventudes de la Sección Femenina, y de las hermanas Isabel y María José Rosique, instructoras.

María José relata que eligieron a Rafael Rodríguez para dirigir 'Antígona', contando con actores que pertenecieron al mencionado grupo Isidoro Máiquez, como eran Pedro Adán y el pintor Enrique Nieto, que fue quien pintó los rostros de todos los actores, a modo de máscaras.

Tras una enriquecedora experiencia de teatro leído pasaron a representar 'Asamblea General', de Lauro Olmo, en mayo de 1970. Más tarde pusieron en escena 'La excepción y la regla', de Brecht. El canario Oswaldo Brito la dirigía, siendo convocadas las dirigentes del Círculo por un comandante en Capitanía General quien les advirtió de que el tal Brito era un militante comunista al que debían largar. Ellas resolvieron la situación cambiando astutamente su nombre en el reparto por el de Domingo Obregón. La censura no se percató.

Después vino 'Cervantes. Imágenes de una biografía', de José Antonio Aliaga, en una época en la que se hacían llamar Teatro Experimental de Juventud (TEJ). En 1971 se produce una desbandada al marchar muchos de ellos a estudiar a la universidad. Recuerda Diego que Isabel Rosique, su profesora de Magisterio, le propuso reanudar la actividad teatral representando en 1974 un texto de Gabriel Celaya titulado 'El Relevo'. Con esa obra ganaron el Concurso de las Navas del Marqués, siendo seleccionados para el certamen de Torremolinos. Una jefa de la Sección Femenina les llamó con el objetivo de paralizar de inmediato su escenificación por una alusión a la estrella comunista de cinco puntas, a lo que se negaron porque no habían reparado en ello. Nada ocurrió, aunque recibieron una carta desde Madrid a modo de toque de atención.

Hito de la Transición

Deciden buscar un nuevo nombre, eligiendo Andanzas. Así rememoraban a los actores de la legua que en carros recorrían los rincones más apartados. Hicieron propio el espíritu andarín de los titiriteros.

En ese tiempo de vacío siguió funcionando el otro grupo del Círculo de Juventudes: Retablico, especializado en el teatro para niños. La gran mayoría del cuerpo actoral era compartido por los dos grupos, salvo alguna excepción como Fernando Martínez.

Formaron parte de Andanzas, entre otros, Paquito Martín, Pedro J. Molina, Leonardo Bódalo, Cari Miralles, Julián Alcaraz, Emilio Morales, Bienvenido Mateos, Leandro Navas, Juan Ortega (gran técnico de sonido e iluminación), Pepa de Haro, Lola Sánchez, Charo García, Alfonso Martínez, José A. González, Pepe Hernández, Javier Marco, Eliseo Pérez, Daniel Sánchez, Pepa Pedreño y Paqui Olmos. Y como no, quienes lideraron el grupo en labores también de dirección: Diego Sánchez Espejo y las hermanas María José e Isabel Rosique. Especialmente ésta última.

Este colectivo se adentra en el teatro del absurdo con 'La cantante calva' y 'La Lección', con la que ganaron todos los premios del Festival de teatro de Zarandona, en 1984, cuando el grupo llegaba a su final. Las últimas obras fueron 'El proceso a la sombra de un burro' y 'Pic Nic'.

España en marcha

Todo chaval con inquietudes culturales que pasara por Cartagena con motivo del servicio militar recalaba. Ese fue el caso del mentado Oswaldo o el almeriense Paco Pérez Baldó, autor de la obra 'El tío del saco', que llevaron a escena bajo su dirección. Otro fue Jordi Margarit, cantautor catalán que compuso música a poemas del poeta Antonio Oliver.

Fue emblemático el espectáculo 'España en marcha', en el que se dramatizaron poemas de Blas de Otero, Gabriel Celaya, Dionisio Ridruejo, Ángela Figuera o Miguel Hernández. La puesta en escena consistía en una cámara negra como fondo para una recitación acompañada de movimientos escénicos, coreografías que desarrollaban una veintena de actores sobre el escenario. Se alternaban los recitados con las canciones de Margarit, autor de toda la música, y una parte coral que contaba con Mercedes García, actual concejal de Servicios Sociales, quien hacía sonar su guitarra.

'España en Marcha' fue representada en el Palacio de Deportes de Murcia entre banderas anarquistas, jugándosela Pedro Andújar, delegado de Cultura. Sobre este montaje escribió Paco Henares en 'La Verdad': «Desde luego, si un día este mundo se deshace, quedará siempre un poema».

 

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