Aduanas refuerza el control de mercancías por el incremento de los tráficos portuarios

Un agente de la Guardia Civil y un funcionario de Aduanas inspeccionan un contenedor, en la explanada del Puerto de Cartagena. /Antonio Gil / AGM
Un agente de la Guardia Civil y un funcionario de Aduanas inspeccionan un contenedor, en la explanada del Puerto de Cartagena. / Antonio Gil / AGM

Cerca del 10% de los contenedores que llegan a Santa Lucía son revisados para evitar la evasión fiscal y el contrabando

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

El trasiego de mercancías en el puerto de Cartagena es continuo. Las grandes grúas apenas dejan de trabajar ni siquiera los fines de semana, que es cuando más buques atracan repletos de productos procedentes de todo el mundo. La mayoría de los cerca de 100.000 contenedores que pasan por la terminal de Santa Lucía cada año son cargados en camiones para que continúen su viaje hacia distintos puntos de la Región y de España. Pero otros, «los sospechosos», entre un 5% y un 10% del total son «inmovilizados», según la jefa de Dependencia Aduana de Cartagena, María Luisa Cuadrillero. Con el aumento del tráfico de mercancías (alrededor de un 20% en la última década), su trabajo también se ha multiplicado, sobre todo, porque ahora llegan más contenedores (cinco veces más en que 2008). En ellos hay más probabilidades de que los exportadores e importadores puedan introducir artículos ilegales.

El de Cartagena es uno de los puertos más seguros de España, dadas sus reducidas dimensiones y porque la mayoría de los productos ya han hecho escala en otros más grandes, donde los controles también son exhaustivo. Tanto es así, que en la última década tan solo se han detectado dos casos de contrabando, uno de azúcar y otro de tabaco. Este último fue en 2011: la Guardia Civil y la Agencia Tributaria aprehendieron 354.500 cajetillas de tabaco falso, que procedían de China. Llegaron a España en un contenedor que declaraba transportar zapatillas con destino a un almacén de productos asiáticos con domicilio en Molina de Segura.

Desde la Dependencia de Aduana de Cartagena no solo controlan las mercancías que llegan al muelle de Santa Lucía, sino también las que llegan a Escombreras, tanto graneles líquidos (petróleo en su mayoría) como sólidos (cereales). Diez funcionarios son los encargados de que todos los cargamentos que pasan por ambas terminales lo hagan conforme a la ley comunitaria que regula este sector. «Solo pasa aduanas la mercancías no comunitaria, las otras son de libre circulación. Controlamos su entrada y salida. El de Cartagena es uno de los puertos más tranquilos de España», confiesa Cuadrillero.

Impuestos especiales

Este departamento, dependiente de la delegación regional, en Murcia, también gestiona los impuestos especiales, como el de hidrocarburos, el del tabaco y el del alcohol, y otros nuevos, como el de la electricidad y medio ambiente, de las empresas de Escombreras.

Pero es en la terminal de contenedores donde los funcionarios desempeñan la mayor parte de su trabajo. Su objetivo es comprobar que todo cumple los requisitos mínimos exigidos en cuanto a «salubridad, calidad, ausencia de plagas y enfermedades, de cuarentena y buen estado en general, en virtud de lo que marcan las distintas reglamentaciones comunitarias en vigor. Hemos de tener presente que en la mayoría de casos se trata de mercancías destinadas al consumo humano», añadió la responsable de Aduana.

Para detectar el fraude fiscal y el contrabando, disponen de un sistema informático que, mediante la introducción de determinados filtros, eligen el cargamento que puede ser inspeccionado, porque la información dada por el empresario es sospechosa. A veces, este proceso también puede ser aleatorio. En este caso depende mucho de la intuición del funcionario.

Cuando la carga llega al puerto, se activan una seria de códigos que marcan la continuidad hacia el punto de destino o la inmovilización. El verde indica que la documentación presentada está en regla y, como consecuencia, la operación puede continuar su curso normal.Si los agentes de Aduanas activan el código naranja significa que lo exportado o importado, por norma general, no dispone de toda la documentación necesaria. Para solventar este problema, el transportista debe comunicarlo al propietario de la carga, para que éste presente los papeles que faltan y la operación pueda seguir su curso normal.

Supuestas irregularidades

Por el contrario, si se activa el código rojo, la mercancía queda retenida en la aduana, porque han sido detectadas supuestas «irregularidades». Para solucionar esta incidencia y aportar la documentación que se requiere hay un plazo de 15 días. Durante el tiempo que la mercancía permanece retenida en la frontera (puerto), se generan una serie de gastos, que debe asumir la parte importadora o exportadora. Para contrastar qué lleva el contenedor, los funcionarios lo abren y los inspeccionan.

En el puerto de Cartagena, la mayor parte de lo que llega logra directamente el circuito verde, «ya que se trata de mercancías procedentes de otros puertos en los que ya han pasado controles. También influye el que apenas son cinco o seis empresas la que operan y las tenemos muy controladas. Pese a ello, no se libran de pasar todos los filtros y de que les hagamos alguna inspección por sorpresa, para evitar engaños y estafas», aseguró Cuadrillero. Sin embargo, el sistema informático de la central de Cartagena marca de forma aleatoria un tanto por ciento de contenedores que deben someterse a un control específico.

Sede provincial junto a Gijón, Jerez y Vigo

Cartagena es, junto a Gijón, Jerez y Vigo, una de las cuatro ciudades de España que tiene una Dependencia de Aduana Provincial, pese a no ser provincia. Lo posee porque «es un puerto y una ciudad con suficiente entidad para que haya un departamento de estas características aquí», explica la jefa de ese organismo en Cartagena, María Luisa Cuadrillero.

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