Abierto por obras

Dibujo anónimo (1751) del Anfiteatro y su graderío./
Dibujo anónimo (1751) del Anfiteatro y su graderío.

Cuatro autores del siglo XVIII dibujaron la parte del Anfiteatro que los arqueólogos han sacado a la luz para las visitas que empiezan en breve

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁN HISTORIADOR Y DOCUMENTALISTA

Asistimos en estos últimos días al descubrimiento de tres estancias de servicio perfectamente conservadas, durante los trabajos de excavación arqueológica llevados a cabo en el Anfiteatro Romano de Cartagena.

El importante hallazgo realizado por debajo del doble muro de la antigua Plaza de Toros corresponde al eje menor meridional de la edificación romana y tiene un gran valor arqueológico por su estado de conservación, que incluye sus cubiertas abovedadas. El equipo de expertos que realiza las prospecciones lo dirige la coordinadora de Patrimonio Arqueológico del Ayuntamiento, Mari Carmen Berrocal. Sus conclusiones son que nos encontramos ante unas estancias de servicio con funciones muy específicas, relacionadas con las actividades propias de los espectáculos que se celebraban allí. Servían como almacén de pertrechos para gladiadores e incluso como establos para animales.

La información bibliográfica y documental disponible desde hace siglos sobre el monumento es muy abundante. A su magnificencia se refieren muchos autores que, tras examinar las ruinas, describieron su trazado y su composición. Los documentos, los informes, los dibujos y los planos existentes son una buena prueba de ello.

Pero si tuviéramos que destacar un periodo cronológico en el que la información sobre el Anfiteatro Romano es extensa, este sería el siglo XVIII. A diferencia del Teatro Romano, inédito hasta su descubrimiento arqueológico en la década de los 90 del siglo XX, el Anfiteatro generó en las centurias anteriores abundante información que está sirviendo como valiosísimo sustento y base de verificación a las actuales excavaciones.

Prueba de ello son los trabajos de rastreo bibliográfico y documental realizados, desde hace muchos años, por el investigador cartagenero José María Rubio Paredes. Este doctor en Medicina e historiador centró sus investigaciones en la búsqueda sistemática en todos los archivos y bibliotecas de este país, de la documentación referida a Cartagena y su historia, creando un auténtico tesoro documental, puesto a disposición de todos los cartageneros cuando cedió sus fondos al Archivo Municipal.

Fruto de este trabajo de investigación, Rubio Paredes publicó, en 1977 y en 1993, una serie de dibujos realizados en el siglo XVIII que mostraban el Anfiteatro. Se trata de informes y de croquis de distinta naturaleza dados a conocer por este autor y que están sirviendo como una buena argumentación para todos los descubrimientos arqueológicos actuales. En la mayoría de los casos son totalmente coincidentes con los restos ahora descubiertos.

Merece la pena referirse a cuatro dibujos en concreto, que pasamos a enumerar:

1.- Dibujo de Morales correspondiente a 1751. Ascensio de Morales visitó nuestra ciudad en aquel año, para informar de los hallazgos arqueológicos con motivo de las obras de construcción del Arsenal Militar. Tomo como punto de vista la cima del Castillo de la Concepción para dibujar un monumento de planta circular, con un esbozo del graderío.

2.- Dibujo de Velázquez de la segunda mitad del siglo XVIII. Recoge la misma panorámica que el anterior. Destaca la planta marcadamente elíptica, con seis accesos y con tres órdenes de gradas en el Anfiteatro.

3.- Plano de Ordovás, datado en el año 1799. Forma parte del plan general de la plaza, bajo la leyenda 'Plano del anfiteatro antiguo de los romanos, campo santo que fue del Hospital Real'. Aparece también dibujado el hexágono rotulado 'Sala de Anathomias' (el Pabellón de Autopsias).

4.- Dibujos del Anfiteatro y de la Cárcel, ejecutados en 1751. Son de un autor anónimo y figuran en un manuscrito encontrado en el Museo Arqueológico Nacional, bajo el título de 'Historia de España por piedras y medallas'. En él aparecen trazadas justamente las mismas estancias recientemente excavadas.

Lo más llamativo de estos últimos grabados es que están perfectamente orientados con respecto al eje mayor de la elipse (de norte a sur). Las gradas se disponían en el lado oeste, aprovechando la ladera del cerro de la Concepción, sobre el lado este. Allí se encuentran estas tres estancias. La habitación central tiene una anchura de tres metros y comunica con las otras dos laterales a través de unas entradas de 189 centímetros de altura. En los planos aparecen denominados 'cárcel y laberinto'. Son términos que, según Rubio Paredes, podrían referirse a su uso como lugar de reclusión de los reos o, tal y como Virgilio empleó ese vocablo, el «sitio de donde arrancaban los caballos para correr».

En definitiva, la información suministrada por estos cuatro dibujos del Anfiteatro Romano, realizados en el siglo XVIII y recopilados y publicados por Rubio Paredes, proporciona abundantes pistas a los arqueólogos que actualmente realizan las excavaciones. Los trabajos en marcha dejan constancia, una vez más, de la importancia y del nivel de conservación del monumento y colocan a nuestra ciudad entre las cuatro de nuestro país que cuentan con un teatro y un anfiteatro monumentales.

Ahora toca disfrutar del hallazgo. Así será, gracias a la anunciada posibilidad de visitar el yacimiento, con el eslogan 'Abierto por obras'. Todo indica que este es el impulso definitivo para esta monumental obra de nuestro pasado.

 

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