Anse denuncia daños en las dunas de La Manga al extraer arena para la regeneración de las playas

Una duna en la zona norte de La Manga./
Una duna en la zona norte de La Manga.

Se están perjudicando las últimas áreas dunares del cordón litoral, que albergan especies amenazadas y tienen un alto valor paisajístico y natural

EFEcartagena

La Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) denunció que la extracción de arena por la Demarcación de Costas en La Manga del Mar Menor para regenerar playas está dañando las últimas áreas dunares del cordón litoral, que albergan especies amenazadas y tienen un alto valor paisajístico y natural.

En un comunicado, Anse señaló que detectó este martes estas actuaciones en parcelas privadas de La Manga y alertó de que la extracción va a tener un efecto considerable tanto sobre los flujos de arena como sobre estas últimas áreas dunares, ya que se eliminó gran parte de la vegetación y fauna que cobijaban, lo que alteró completamente el ecosistema.

Aunque reconoció que los trabajos contemplan el balizamiento de ejemplares de esparraguera del Mar Menor (Asparagus macrorrhizus), especie endémica y en peligro crítico, y cuentan al parecer con permisos del Gobierno autonómico, Anse censuró la política del departamento de Costas del Gobierno central de "desmontar dunas".

Por el contrario, defendió proyectos que ejecuta en colaboración con la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, para restaurar algunos arenales de La Manga, en los que es posible recrear dunas mediante captadores de arena en tan solo unos pocos meses y fijarlos en parte con plantaciones de flora autóctona.

Además, advirtió de que esta "solución alternativa" al dragado de la gola de Marchamalo, paralizado por problemas ambientales, podría tener los mismos efectos negativos.

Añadió que la pérdida de arena de las playas es un problema complejo que no puede resolverse mediante el periódico aporte de otras de distinto origen según las necesidades "turísticas", sino que debe abordarse de manera integral.

Destacó que las causas de la pérdida de la superficie de arenales son la subida del nivel del mar a causa del cambio climático, la alteración de la dinámica litoral y la posible reducción de la llegada de sedimentos al mar, además de los fuertes temporales de levante.

Como solución, la asociación apostó por mantener el mayor tiempo posible los arribazones de posidonia oceánica para proteger la costa del embate de las olas y elaborar un plan de conservación y restauración de espacios dunares en La Manga.