Polémica en Cartagena por la retirada de obras del festival Mucho Más Mayo

Operarios intalando la trinchera frente al Arsenal./
Operarios intalando la trinchera frente al Arsenal.

El jefe del Arsenal protestó por unas barricadas con la palabra paz, y el alcalde vetó un pulpo en una rotonda y pidió un informe del riesgo de unas redes en su calle

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Si uno de los mayores impactos que puede tener la obra de un artista es que se hable de ella porque la autoridad competente le obliga a retirarla de los ojos del espectador, cuatro jóvenes artistas han cosechado el éxito en Mucho Más Mayo. Además, el propio festival de arte emergente del Ayuntamiento de Cartagena (que empezó el día 12 y acabará el domingo) es foco, un año más, de polémica por unas obras que se ven afectadas por quejas vecinales y por el rechazo de sectores del poder civil, religioso y militar que ven en ellas una intolerable irreverencia y provocación.

Debido a distintas órdenes de la alcaldía y de la Concejalía de Infraestructuras, que dirige José López (del partido MC), Úrsula Bravo y dos jóvenes llamados Miguel Ángel y Aitor han visto cómo brigadas municipales desmontaban sus creaciones en la calle Santa Florentina y en la Plaza del Rey. Además, Belén Orta no pudo montar un pulpo gigante en la entrada a la ciudad, a la altura de la rotonda del Paseo de Alfonso XIII, y se tuvo que ir a la zona del puerto.

Bandera negra y palabra «paz»

La decisión que ha levantado más polvareda en este festival de la Concejalía de Cultura -que dirige el edil socialista David Martínez- es la de quitar la instalación de Úrsula Bravo El nacimiento de una nación. Protocomunidades y los dispositivos de creación de territorios. Las protestas del almirante jefe del Arsenal Militar, Aniceto Rosique, ante el alcalde tuvieron este miércoles por la tarde su efecto. Operarios de su área se presentaron en la Plaza del Rey y se llevaron en un camión la estructura levantada por la artista.

A Rosique no le gustó ver frente al emplazamiento de la Armada y a la escultura del infante de marina una trinchera a base de sacos terreros y palés, con una bandera negra y la palabra «Paz». Según el programa, era una «reflexión sobre el habitar la arquitectura pública», bajo este concepto: que las barricadas son «las primeras arquitecturas que estructuran las naciones». Según el Ayuntamiento, además de plantear problemas de seguridad en una zona «en alerta 4» se faltaba al respeto de los militares.

En el caso de Santa Florentina, el alcalde vio frente a su casa que, a lo largo de la calle, extendían unas redes. Y tras advertir que veía un peligro para viandantes y vecinos, aseguraron a La Verdad fuentes del certamen, los bomberos hicieron un informe. Hallaron posibles problemas, en caso de tener que extinguir un incendio en algún inmueble.

La exposición temporal titulada Rederos se planteaba como una «intervención centrada en simular una noche de pesca», para dar «visibilidad a la situación actual del sector pesquero en Cartagena». La obra consistía en «una gran red sobre la calle» y bombillas incandescentes.

En cuanto a la instalación bautizada Estremecedor ataque, al igual que el resto de actividades, un comité técnico aprobó la ubicación. Pero el guiño a Isaac Peral, en forma de un gran pulpo gigante que simulara atrapar la réplica del submarino inventado por el marino cartagenero y a la novela de Julio Verne Veinte mil leguas de viaje submarino, acabó frustrado al negar el permiso de instalación la Concejalía de Desarrollo Sostenible (Urbanismo e Infraestructuras), que también dirige el alcalde.

«Me dijeron: No, porque no»

Ese departamento negó a Belén Orta la autorización, tras pedirle un proyecto técnico. La autora asegura que su estructura no iba a tocar ni a poner en riesgo la réplica del submarino, y que un funcionario le aseguró que fue López quien vetó la obra, diciendo: «No, porque no». Ella, que además de haber sido seleccionada como artista en un concurso público es coordinadora del festival en los barrios, consiguió el «sí» de la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma para colocarla en la Muralla de Carlos III, un Bien de Interés Cultural. Rehízo su animal, elaborado con plástico y madera y pensado entre otras cosas para mejorar «una rotonda fea llena de chinarro». Y burló «la censura de un alcalde que pretende imponer su santa voluntad, como si viviéramos en otros tiempos», según la creadora.

Un portavoz del alcalde, afirmó que todas las decisiones buscan evitar problemas técnicos, quejas vecinales y posibles alteraciones del orden público. «La colocación de las obras se ha efectuado por el personal de Desarrollo Sostenible, según órdenes de trabajo de Cultura. El primer día se comprobó que no se habían obtenido permisos de la Comunidad para algunas obras, lo que retrasó su colocación», indicaron.

Respecto a la polémica de las redes, en la alcaldía aseguraron que hubo «problemas con una red que se trató de colocar en los balcones de particulares», quienes «pidieron explicaciones al Ayuntamiento al no haber sido consultados». Añadieron que la red «no pudo situarse en las farolas por carecer de estudio de seguridad y resultar de dimensiones distintas a las que la organización había previsto».

 

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