Cartagena de España Ilustrada

La Cartagena del siglo XVIII que vio Fray Leandro Soler./
La Cartagena del siglo XVIII que vio Fray Leandro Soler.

«Es lamentable desgracia de esta ciudad ilustre que las armas y las plumas le hayan hecho cruda guerra: las armas contra sus muros, fortalezas y edificios y las plumas contra sus blasones, glorias y grandezas».

LUIS MIGUEL PÉREZ ADÁN

La pasada semana, dentro de los actos del recientemente estrenado Año de la Ilustración y organizado por el Ayuntamiento de Cartagena, se inauguró una exposición titulada 'Cartagena de España Ilustrada' y con el siguiente subtitulo: 'La construcción naval en la Capitanía del Departamento Marítimo del Mediterráneo'. La muestra podrá visitarse hasta el 16 de abril en el Palacio Consistorial, en su planta baja. No dejen de verla.

Se trata de una exposición dividida en dos partes: una documental en la que se recogen planos y grabados de la Cartagena del siglo XVIII, incluidos planos originales del proyecto de construcción del Arsenal Militar, de los ingenieros militares Sebastián Feringán y Mateo Vodopich. Igualmente se incluye una reproducción a tamaño original de la taracea de Langón, caballero maltés de la Orden de San Juan, una bella lápida que originariamente estuvo en la catedral de Cartagena y que corresponde al sepulcro de este capitán aliado de España.

La otra parte de la exposición es una muestra de los barcos que se construyeron durante el siglo XVIII en el Arsenal de Cartagena, a través de modelos a escala realizados por el modelista naval José Antonio Sánchez Marroquí sobre planos originales. Se trata de navíos, galeras, urcas, bombardas y jabeques. En su mayoría son de propiedad municipal y fueron realizadas por encargo del Ayuntamiento a finales de los años 80 y principios de los 90. Pero quizás la pieza más destacada sea la reproducción del navío 'San Ildefonso', cedida por la Fundación Banco Sabadell y que fue modelo de otros muchos navíos construidos en el Arsenal.

Completan el recorrido expositivo varios cuadros de personajes ilustres cartageneros, pertenecientes a la pinacoteca municipal: Antonio Escaño, Everardo de Tilly y Francisco de Borja y Pollo.

Lugar destacado ocupan las láminas del Álbum de Construcción Naval del marino ilustrado Juan José Navarro, marqués de La Victoria, obra cumbre realizada entre 1719 y 1756, un diccionario demostrativo de la arquitectura naval antigua y moderna, una auténtica enciclopedia de cuanto tiene que ver con la construcción naval, la arboladura, el equipo del buque, entendido en su forma más amplia, y una parte dedicada a diversas particularidades.

Fray Leandro Soler

Para nominar a esta exposición se decidió utilizar el título de un libro escrito por un cartagenero del siglo XVIII, y escoger una cita del mismo, con la que hemos comenzado el articulo y que también figura al comienzo de la exposición, unas reflexiones que podemos considerar de plena actualidad pese haber transcurrido más de tres siglos.

Fray Leandro Soler, al final de sus días, en su retiro franciscano, vio convertida en realidad la publicación de su obra 'Cartagena de España Ilustrada', dos volúmenes con más de mil páginas publicado en 1777, por Francisco Benedicto «impresor y mercader de libros», en sus talleres situados en la murciana calle de Platería.

Es una apología de Cartagena, cada hoja de este libro es explícito testimonio del acendrado amor que el autor siente por su ciudad natal, es el exaltador de Cartagena en el siglo XVIII, escrito con pasión y con un lenguaje lleno de sabor y estilo, pero a la vez espontáneo.

Como lo señalaba el cronista Alberto Colao, «nuestro Feijoo cartagenero», un lector jubilado y frailecico, que no es un erudito, y si un trabajador intelectual, serio y razonable que compuso una historia de Cartagena utilizando un método autorizado con mezcla de apologético, pero que una vez que se lee, no deja de sorprender por su ingenuo encanto.

Hombre ilustrado y muy de su siglo, con espíritu crítico y afán de objetividad llegó a escribir: «Amo la verdad, y también amo a mi Patria; pero con afecto subordinado al amor de la verdad».

Leer a Fray Leandro Soler es contemplar un mecanismo en plena función: el mecanismo de su mente, habilidad dialéctica, escolástico y como buen ilustrado prestó gran atención a los testimonios epigráficos y numismáticos, algo que atenúa su marcado antihistoricismo.

Incluso aporta algo que nos resulta fundamental, escribe sobre la Cartagena de su propia época, «el estado presente de Cartagena»; datos estadísticos, costumbres, vivencias, la describe como una de las ciudades más famosas de Europa; sus calles y plazas son hermosas, anchas y vistosas; el Arsenal es conocido, y sus diques acogen a los mayores navíos; sus defensas artilleras hacen a Cartagena respetable y temida a los enemigos.

Para terminar, recomiendo la lectura de este libro para conmemorar el Año de la Ilustración, propondría hacer algún acto honorífico para que Leandro Soler sea recordado en su ciudad natal, aunque su historia de Cartagena este bajo la máxima aristotélica 'Multa falsa sunt probabiliora veris'; Muchas cosas falsas tienen más visos de probabilidad que las verdaderas.

 

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