La Comunidad se queda con el Cine Central para hacer un centro artístico

Fachadas principal del Cine Central y lateral (calle Don Roque) del Cine Central. /
Fachadas principal del Cine Central y lateral (calle Don Roque) del Cine Central.

La Inmobiliaria Altamira, propietaria del histórico edificio, elige la oferta de la Administración regional, que ronda los 600.000 euros

GREGORIO MÁRMOLCartagena

La Comunidad Autónoma se queda con el Cine Central. La inmobiliaria Altamira, vinculada al Banco Santander y propietaria del histórico edificio de la Plaza de la Merced, valoró ayer la oferta de la Administración regional como la mejor de las recibidas en la subasta que convocó hace unos días para desprenderse de ese bien. Por parte de la inmobiliaria no trascendió ni el número de propuestas que recibió -entre las que estarían la del Ayuntamiento de Cartagena y la de un promotor local- ni el precio final de venta.

Un portavoz oficial de la Comunidad Autónoma se limitó a confirmar anoche, a preguntas de 'La Verdad', que Altamira comunicó a media tarde, por una llamada telefónica, que había elegido su propuesta. Aseguró que en unos días se conocerán los detalles de una operación que han llevado técnicos de Patrimonio, pertenecientes a la Consejería de Hacienda. También admitió que ambas partes han quedado emplazadas para los próximos días para formalizar el acuerdo.

Aun así, fuentes de la Administración regional consultadas por este diario aseguraron que la oferta de la Comunidad se ajustaba fielmente a la valoración que hicieron sus técnicos: unos 600.000 euros, 300.000 menos de los que pretendía Altamira inicialmente.

La adquisición del Cine Central es una apuesta personal del presidente de la Comunidad Autónoma, Pedro Antonio Sánchez, muy interesado en convertirlo en un gran espacio escénico y cultural. Junto al Palacio de Aguirre y el Museo Regional de Arte Moderno (Muram), convertiría el Lago en el corazón de la cultura cartagenera, a dos pasos de la Universidad Politécnica y de los grandes yacimientos arqueológicos.

El proyecto que baraja la Comunidad es transformar la sala de cine y el edificio de tres niveles contiguo -con fachadas a la calle Don Roque y a la Plaza de Risueño- en un espacio que pueda acoger todo tipo de manifestaciones culturales: proyecciones de cine, exposiciones, obras de teatro, conciertos musicales, espacios para el arte alternativo, así como encuentros profesionales y congresos de asistencia reducida.

La previsión es que la Consejería de Cultura y Portavocía, que dirige la cartagenera Noelia Arroyo, incluya en sus presupuestos para 2017 una primera partida para un proyecto al que dan trascendencia regional. La rehabilitación del edificio se financiará al menos en dos anualidades y no estará completada antes de 2020.

Un conservatorio, alternativa

El Ayuntamiento también había mostrado interés por comprar el edificio proyectado en 1880 por el arquitecto Carlos Mancha. El alcalde, José López, después de conocer el interés de la Comunidad, aseguró que él llevaba tiempo negociando con Altamira para hacer un conservatorio superior de música. «Es perfecto porque los músicos tienen que estar cerca de los escenarios», dijo recientemente, y pidió a Sánchez que hiciera suya su idea si al final era elegida su oferta.

El edificio del Cine Central fue concebido como un mercado sobre el solar que a finales del siglo XIX dejó el convento de Padres Mercedarios. Tras acoger distintas actividades, el 12 de octubre de 1916 abrió reconvertido en una sala de proyecciones, siendo el edificio más antiguo de los que se dedicaron a esta actividad en la Región.

En 1927 fue reformado por Lorenzo Ros, que concibió su actual ornamentación interior con la ayuda del escultor y decorador Agustín Sánchez Velázquez. En 1953 fue sometido a nuevas obras en el frente del patio de butacas. Cerró sus puertas en mayo del 2000 y la inmobiliaria Altamira lo adquirió en subasta hace cuatro años.

Desde 2012 tiene un grado de protección 1 que obliga a conservarlo íntegramente, como si fuera un bien de interés cultural (BIC). Su fachada original de ladrillo está oculta tras los distintos añadidos posteriores.