El laboratorio del café

Francisco Bernal, en la barra de su establecimiento. /
Francisco Bernal, en la barra de su establecimiento.

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

En esta nuestra Trimilenaria, cada fin de semana contamos con un sinfín de actividades que poder realizar, ya sean gastronómicas, culturales o deportivas, y es que nuestro Ayuntamiento, nuestros empresarios y los diversos colectivos ya se ocupan de que esto sea así y esto se nota en el ambiente que te encuentras por la calle, que es el de una ciudad en plena ebullición.

Y no sé si contagiados por este espíritu de laboriosidad que últimamente tenemos, la semana pasada, en la ciudad hermana y flamenca de La Unión, también había una buena actividad gastronómica. Mi buen amigo y hermano mayor del Cristo de los Mineros, Juan Antonio Campillo, me invitó a las VI Jornadas Micológicas en El Vinagrero, de la mano del chef manchego David López Carreño, acompañado por la anfitriona, Mamen Pini, Tomas Écija de 'El Albero' de Ceutí y Hervé Medina, afamado asesor gastronómico, quienes, desde los fogones del centenario local, sirvieron un menú basado en las setas de temporada, compuesto por diez platos más dos de postre.

Allí pudimos probar una gran variedad de setas perfectamente combinadas con carnes de caza, pescados de nuestra costa, y combinaciones con cremas, verduras, emulsiones, ropa vieja y otras elaboraciones que fueron un auténtico placer para los sentidos, y más aún maridados con un gran vino de Jumilla, Bruma del Estrecho, de Elena Pacheco, empresaria del año 2015 y que colaboró en el éxito total de las jornadas.

Después de felicitar a los profesionales, invité a mis amigos a descubrir el nuevo mundo del café en la Trimilenaria, y allí que nos presentamos todos en Cafés Bernal, una veterana empresa, un tostadero de café con solera fundado hace ya 40 años por Francisco Bernal Subiela. Un lugar donde se comienzan a preparar con exquisito mimo las mejores arábigas del mundo y se distribuyen después a restaurantes, hoteles y cafés de nuestra región. De Colombia a Papúa Nueva Guinea, pasando por los volcanes centroamericanos, por las montañas etíopes o por la tierra quemada de Kenia. De una punta a la otra del globo a la caza del mejor grano.

Para lograrlo, Francisco Bernal Subiela ha dedicado su vida a la selección de los cafés más exóticos y diversos con la máxima exigencia de calidad para aportar inmediatamente después su receta mágica: el tueste diario y artesanal que realza las propiedades, sabores y aromas. Una receta con relevo generacional de éxito porque su hijo, Fran Bernal, actual presidente del polígono Cabezo Baeza y nuevo vicepresidente de la COEC, continúa la proyección de su padre con sobresaliente estilo. Fran es un tipo afable y muy trabajador que se está ganando a pulso la confianza de los empresarios pero sobre todo es un visionario gourmet que ha sabido integrar la cultura de su empresa a las nuevas y más modernas tendencias.

Vivimos tiempos de experiencias en los que convencer exige probar y esta es la nueva apuesta de Cafés Bernal, la creación de un espacio donde cualquiera pueda dar rienda suelta a los placeres del gusto, el olfato y el conocimiento. Su nombre: Café Lab. Un pequeño rincón en el universo del café que revoluciona el concepto y donde tomarse una taza de café se convierte en una auténtica inmersión en el I+D de este mundillo de los cafetísimos.

La particularidad de Café Lab es que proyecta tres vocaciones diferenciadas pero todas perfectamente engranadas: tienda de café (Bernal, por supuesto) y de productos relacionados, cafetería y genius zone, donde adiestran a sus clientes: baristas profesionales, 'coffe lovers' en general y curiosos.

Variedad y diseño

Su carta incorpora las más diversas y variadas formas de preparar el café. La distracción esta también asegurada porque uno se queda boquiabierto observando la ritualista preparación de esta bebida. Y para quienes desean acompañar su taza pueden hacerlo con tostadas de pan genuinamente ecológico y orgánico, cookies gigantes y tartas caseras.

El diseño del local es una mezcla entre lo industrial, lo shabby chic y el vintage más puro, casi 300 metros cuadrados pensados al milímetro y consagrados al café y sus alrededores. El sello 'eco' y la obsesión por el reciclaje es otra de sus características. La decoración es original y completamente 'handcraft' porque gran parte del mobiliario está hecho artesanalmente con elementos procedentes del reciclaje de viejas cafeteras, chatarra de lujo que han convertido en lámparas, mesas o sillas. Los depósitos de cafeteras italianas de los años setenta han sido convertidos en lavabos, los tubos de cobre de las máquinas pasadas de moda son ahora perchas. Pero no solo reciclan lo viejo también tunean lo nuevo, por eso las cafeteras nunca antes han lucido tan chulas, las han desnudado quitándoles la carrocería y dejándolas en el chasis, así los clientes pueden ver las entrañas de la máquina. Quizá éste sea uno de los objetivos principales del proyecto, que los clientes tengan contacto directo con un auténtico laboratorio del café.

Y después de disfrutar de tan singular local en la calle Carmen Conde, en una tarde redonda, Paco Bernal nos propuso hacer una parada final en el mundo del hielo y nos invitó a conocer la nueva ginebra que será presentada el jueves en primicia en Cartagena, Gin Premiun V Colinas, y que pudimos probar, cómo no, en la Gintonería Mazinger que siempre está a la última en cuanto a novedades; otro acierto para el paladar de los que nos gusta saborear esos mini gin-tonics que Lorenzo prepara con tanta maestría. Y termino con esta frase de Blas de Lezo, «Una nación no se pierde porque unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden».

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