«Deseo que, en el próximo incendio de la Asamblea Regional, el Rosell esté cerrado»

José López acusa «a los políticos murcianos» y a los del parlamento de «matar» a los vecinos de la zona de Cartagena al consentir los recortes

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZCartagena

Como máximo representante del municipio, llevó la voz cantante en una rueda de prensa frente a la fachada del Hospital Santa Lucía que ardió el lunes al parecer a una colilla mal apagada, y con sus continuas referencias a ese fuego y a otros posibles causó él mismo un incendio mediático y político. Lo hizo al acusar a «la grey murciana que nos dirije» de «matar» a los cartageneros con sus recortes en sanidad.

«No es más que desear, por una vez, que la próxima vez que haya un incendio en la Asamblea el Rosell esté cerrado. Solamente desearles eso». Con esta declaración, a la que asistieron con contenida sorpresa el resto de autoridades que participaron en el acto, así como un responsable médico del hospital que se acercó a saludarles, se despachó ayer por la mañana el alcalde de Cartagena, José López, contra el Gobierno regional y los diputados por los recortes en sanidad.

Esta disminución de las inversiones, dijo López sin dar cifras, están costando la vida a los vecinos de la comarca. Literalmente, el primer edil acusó a los responsables de la Comunidad de «matar» a los pacientes de los municipios que forman el Área de Salud II [Cartagena, La Unión, Fuente Álamo y Mazarrón], al no cubrir las sustituciones, reducir horarios, cerrar quirófanos y disminuir el número de camas.

En una aseveración lanzada con un tono y gesto enérgicos, que la vicealcaldesa, la socialista Ana Belén Castejón, no quiso comentar, José López afirmó: «Los políticos de la Asamblea están jugando con los ciudadanos, están matando al ciudadano con esas políticas, lo que pasa es que lo tapa la tierra».

El alcalde hizo un paralelismo, tras denunciar que de los 27 pacientes evacuados anteayer por el incendio en el Santa Lucía, los de Cardiología no pudieron ser trasladados al Rosell al haber sido suprimido allí este servicio. López advirtió, asimismo, del riesgo de nuevos incendios en la fachada del Santa Lucía, por el tipo de material con que fue construido. Los investigadores creen que el fuego se originó por la reacción de una colilla mal apagada con el recubrimiento de caucho y poliespán.

El alcalde afirmó que ha habido pacientes con un infarto que, al tener que ser trasladados al Hospital La Arrixaca de Murcia por falta de especialistas en Cartagena, han fallecido por complicaciones vasculares. Y añadió que las niñas cartageneras fueron discriminadas al recibir la vacuna del papiloma con «un remanente que no se regaló ni al África subsahariana ni a ninguna otra comunidad autónoma».

La Cámara ardió en 1992

Ante este panorama, José López animó a los políticos murcianos a que prueben con administrar «a sus hijas» esas dosis e insinuó que los diputados deberían sufrir, a raíz del hipotético incendio en la Cámara, la falta de servicios en Urgencias del Rosell (situado a pocos metros de la asamblea) y el obligado traslado a otro centro. Aludió así al fuego que quemó varias estancias en 1992 durante las protestas de obreros de la factoría de Santa Lucía, del astillero público de Bazán (la actual Navantia) y de Fertiberia por la política estatal de reindustrialización, que implicaba cierres y recortes de ayudas. Entonces, el PSOE gobernaba en la Nación con Felipe González; en la Región, con Carlos Collado; y en el Ayuntamiento, con José Antonio Alonso.

«¿Qué necesidad tenemos de cerrar una planta, cuando tenemos a poco más de un kilómetro el Rosell, que han estado vaciando de camas? ¿Cuál es el criterio? Al mismo tiempo, hacen ocho plantas en el Morales Meseguer, en Murcia, y un edificio de laboratorios en La Arrixaca», añadió el alcalde. Y vinculó los recortes con «la necesidad de dinero que tienen los políticos para seguir viviendo y mantener el chiringuito de las dieciesiete comunidades autónomas».