Toro bravo

Paco Vera y Andres Mora, en la cata en El Lagar, con otros invitados.
/
Paco Vera y Andres Mora, en la cata en El Lagar, con otros invitados.

TOMÁS MARTÍNEZ PAGÁN

En el polígono industrial de Cabezo Beaza podemos presumir de contar con todas tipo de actividades del mundo de los negocios, desde su vertiente más industrial hasta buenos establecimientos de hostelería, pasando por empresas de distribución, construcción, diseño.... Pero en lo que hoy me quiero centrar es en la visita que realicé la pasada semana a un local muy singular que hay allí, El Lagar, vinoteca-licorería propiedad de la familia Mora. Se trata de una tienda especializada dedicada al mundo del vino, los destilados y los licores, que se encuentra ubicada en primera línea del polígono. Nacido como un espacio para el recreo de los sentidos que rodean el mundo del vino, en sus dependencias cuenta con una gran selección de caldos en la que prima la buena relación calidad-precio, aprovechando la especialización que aporta la distribución y siempre al quite de las últimas creaciones que aparecen en el mercado, para poder facilitar la elección más adecuada a cada cliente.

Los almacenes climatizados garantizan la calidad del producto y sus profesionales seleccionan los mejores vinos y licores a nivel nacional e internacional. Dentro de sus actividades como empresa está la difusión de la cultura enológica, acercándola al consumidor y haciéndola más accesible a través de sus cursos de cata, charlas y reuniones. Puedo dar fe de ello pues, al terminar la jornada un día de la semana pasada, me pasé por casa de la familia Mora para recoger un vino con el que obsequiar a un buen amigo que me había invitado a cenar en su bonita casa de Tallante. Y encontré a varios compadres de la Trimilenaria que me invitaron a la cata de un vino que distribuye El Lagar.

Se trataba en esta ocasión de un Ribera del Duero de bodegas Pingon, exactamente un Carramimbre crianza, catalogado con 90 puntos por la guía Peñín, con un 90% de uva tinta del país y un 10% de cabernet sauvignon. Su color rojo cereza y sus aromas muy intensos de especias presagiaban una entrada en boca fuerte, en la que se notan los taninos. Su desarrollo amplio y equilibrado tuvo, como maridaje redondo, unos cortes de embutido, acompañados de colines.

Durante la cata, hablamos del acontecimiento previsto para los días 12, 13 y 14 de marzo, en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) de la mano del Foro Taurino y Cultural de Cartagena y su Comarca, que preside ese gran luchador que es Paco Vera. Se trata de un ciclo de conferencias sobre producción animal de toro bravo, programado en el Salón de Actos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, ETSIA, del Paseo de Alfonso XIII. En él intervendrán ponentes de gran nivel como el doctor Manuel Sanes Vargas, veterinario clínico bovino; el doctor Antonio Purroy Unanua, catedrático de Producción Animal, y el doctor Juan Seva, profesor titular de Veterinaria y ganadero y veterinario de reses bravas de la afamada ganadería de Victorino Martín. Corona el cartel el torero Miguel Abellán y clausurará las jornadas el consejero de Educación, Pedro Antonio Sánchez.

Pues bien, comentaba Paco que aparte del reconocidísimo nivel de los ponentes, el sábado, último día de las jornadas, tenemos una visita guiada a la ganadería de Los Chospes, en Albacete, tentadero en la placita de tientas de la propia finca y comida campera. En la tienta estarán el maestro Miguel Abellán y el novillero cartagenero Raúl Sáez. El hierro de esta ganadería, propiedad de Juan Fernando Moreno Román, es una bellota, la divisa es negra y verde y la señal Rabisaco en ambas orejas. Está en la Finca El Colmenar, en Los Chospes de Robledo. La ganadería abrió en 1997 y pasó a formar parte del grupo primero de la UCTL, en 2009, con una antigüedad desde 2011. Ha lidiado ya en Madrid, Barcelona, Valencia, Albacete y Cuenca.

El presidente del club dice que visitar una ganadería es algo tan singular como único. Y en esta ocasión representa un auténtico lujo, pues el importe para poder asistir a las jornadas y visitar la ganadería, incluido el transporte en autobús y la comida, es de tan solo 15 euros. Al margen de los miembros del Foro, ya están inscritos un buen número de aficionados al mundo del toro y el toreo.

Comentaba Paco Vera, rodeado de varios amigos durante la cata, cómo el Foro Taurino y Cultural está rescatando a toda una generación de aficionados taurinos en nuestra querida ciudad departamental, que no ha tenido la posibilidad de vivir una tarde de sol y toros desde que, en aquel fatídico año de 1985, se nos arrebato un trozo de nuestra cultura y nuestras costumbres: «la fiesta de toros», con la desaparición de la quinta plaza más antigua de España.

Esta edificación había sido utilizada como edificio de usos múltiples para proyecciones de cine, conciertos, boxeo, lucha libre y circo, entre otros eventos. En numerosas ocasiones se uso para temas benéficos. Sirva tan solo como ejemplo Mondeño y la Casa Cuna. Paco se emocionaba hablando de la plaza y de su lucha para que volvamos a contar con un coso mutiusos.

Estas jornadas nacen con un espíritu bienal, como las que se están realizando en Pamplona los años pares, y cuentan con el apoyo de muchos enamorados del mundo del toro, entre ellos el rector de la UPCT, José Antonio Franco. Él siempre ha defendido que el sector del toro de lidia ocupa un lugar muy destacado en el conjunto de la ganadería española, pues genera una importante actividad económica, manteniendo una gran cantidad de puestos de trabajo altamente cualificados.

Por ello, los graduados de la UPCT pueden aportar nuevas tecnologías a un sector que, aunque enraizado en la tradición, es cada vez más permeable a la investigación y el desarrollo animal. Y, como siempre ocurre en la Trimilenaria, hay una entrega total de la instituciones y empresas para que estos proyectos paseen el nombre de la ciudad por muestra piel de toro, desde Puerto de Culturas, hasta la Oficina de Congresos, el Parque Minero de La Unión, el Hotel Alfonso XIII... Muchos son los que trabajan para que eventos como éste estén al nivel que requiere nuestra ciudad. Y finalizo hoy con un pensamiento de Tichavsky, «Los libros curan la más peligrosa de las enfermedades humanas: la ignorancia».