Cae una red internacional de tráfico de hachís liderada por un cartagenero

Redada de la Guardia Civil en la casa de 'El Gasolinas'. /
Redada de la Guardia Civil en la casa de 'El Gasolinas'.

La Guardia Civil y las policías de Francia e Italia detienen a Pedro 'el Gasolinas', a su hijo y a otras ocho personas por la presunta venta y distribución de droga

J. A. G. / EFECARTAGENA

Tenían su base de operaciones en el municipio de Cartagena, a través del que metían en España partidas de hachís. Luego, cruzaban la frontera con Francia y ocultaban el 'chocolate' en Rouen, una ciudad de la región de Normandía situada a 135 kilómetros al noroeste de París. Desde allí, lo pasaban a Italia para su distribución y venta al menudeo. La banda tenía ya en mente dar otro salto a Alemania e Inglaterra. Pero la Guardia Civil y el Arma de Carabinieri de Italia los frenaron en seco en octubre y, en las últimas semanas, la Justicia los ha sacado de la 'circulación'.

Los agentes del Instituto Armado y del cuerpo italiano de carabineros han dado por cerrada una exitosa macrooperación contra el tráfico internacional de drogas que tenía como cabecilla en España a un viejo conocido de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado: el cartagenero Pedro M. F., alias 'el Gasolinas'.

Como desveló entonces el diario 'La Verdad', el 5 de noviembre los agentes lanzaron una redada simultánea en Cartagena, Mazarrón, Barcelona, Galicia, Valencia y un lugar de Italia que no trascendió.

La unidad especial de seguridad ciudadana conocida como los 'linces' arrestaron en España a ocho personas, entre ellas a ese presunto narcotraficante y a su hijo (durante un registro en sus dúplex del barrio de San Ginés), y se incautaron de pequeñas cantidades de estupefacientes, numerosas armas y unos 30.000 euros en efectivo. Y en un lugar no indicado de Italia, los carabineros detuvieron a otras dos personas.

Las autoridades dejaron claro ese día que la operación, bautizada 'Teodosio-Picoteo', iba a continuar abierta, Y ayer emitieron un comunicado en el que dieron por concluido un trabajo de meses, que ha permitido desmantelar esta trama.

La operación se inició cuando la Guardia Civil obtuvo indicios de que un grupo de traficantes murcianos, liderado por un histórico conocido como 'el Gasolinas', de unos 50 años de edad, tramaba realizar operaciones de compraventa de drogas con conexiones en Madrid y en Galicia. Los investigadores comenzaron a obtener datos e informaciones que constataban que el líder de la red había elevado su actividad criminal y había creado en su entorno un grupo de colaboradores e incondicionales que, bajo su batuta, organizaban, afrontaban y culminaban operaciones de tráfico de droga con origen y final en Murcia, Valencia, Madrid y Galicia, explicó en su nota la Guardia Civil.

Los responsables policiales añadieron que el grupo tenía «una sólida y bien estructurada jerarquía, bajo el férreo control de su líder y de su lugarteniente, una colombiana con la que mantenían estrechos vínculos desde hacía varios años».

En un escalón no muy inferior estaban el hijo del jefe y otro conocido de la Benemérita por su presunta actividad criminal en el Puerto de Mazarrón. La red tenía también la ayuda de un venezolano con antecedentes por tráfico de drogas y asentado en Italia, y de los encargados del transporte y la custodia de la droga ('soldados', en la jerga de los narcos).

Armados y hablando en jerga

La banda adoptaba elevadas medidas de seguridad para evitar ser descubierta. Entre éstas, la Guardia Civil citó el empleo de medios de camuflaje para ocultar la droga y el uso de un lenguaje convenido para no llamar la atención y armas para evitar que otros delincuentes les robaran y hacer frente a las fuerzas de seguridad.

Uno de los momentos clave de la operación tuvo lugar cuando 'el Gasolinas' y uno de sus hombres de confianza planificaban distribuir un gran alijo de hachís desde Francia a varios destinos europeos, como Alemania, Inglaterra e Italia. Para abortar su plan, la Guardia Civil acudió a la cooperación policial internacional establecida en el marco de la Unión Europea. Contactó con la Gendarmería francesa y con la Policía italiana, y recabó apoyo para seguir de cerca y averiguar los movimientos de los sospechosos.

Este trabajo conjunto sirvió para sorprender a los investigados en la localidad francesa de Rouen. Allí tenía almacenada una importante cantidad de hachís y disponían de contactos que llegaban, a su vez, a potenciales compradores de los países antes citados y de Bélgica. Y, según lograron saber los policías especializados, los narcos se fijaron como objetivo Italia. Allí, un colaborador de la red en el país transalpino les había buscado compradores.

Los expertos en perseguir los delitos que atentan contra la salud pública fueron pisando los talones a los sospechosos, hasta que acreditaron que tres italianos cerraron la compra de unos trescientos kilos de hachís.

Bajo la supervisión de los investigadores, la operación se materializó con el traslado de la droga desde Rouen a las proximidades de Roma, donde los Carabinieri intervinieron el hachís y detuvieron a los receptores del material, que ocultaron éste en una casa de campo.

La actuación policial y la intervención judicial se canalizó a través de Eurojust, el órgano judicial de la Unión Europea encargado de la delincuencia grave que afecta al menos a dos estados miembros. Y, en la llamada «fase de explotación» de la operación, se arrestó a los miembros del grupo aún en libertad y se desmontó su infraestructura.