La moción de confianza

Los 'espejos' deben dignificar al PP echando a Pilar del sillón y no con ruegos

JOSÉ HERNÁNDEZ MONDÉJAR

Bien por la exministra de Sanidad Ana Mato. Su dimisión y los argumentos que ha expuesto la han ¿dignificado? ante la opinión pública. Las razones, contundentes («Me voy para no perjudicar al Presidente, al gobierno y al partido»), son un ejemplo que alguna debiera seguir.

El bueno de Manolo Campos se ha ido casi sin decir ni mu. Pero tranquilos, que hablará bien hablado o actuará, que no sé que es peor. Todo es cuestión de tiempo. Su dimisión le honra. De una manera u otra, Ana y Manolo tienen una cosa en común: su dimisión; y una gran diferencia: los motivos de la misma, que no son objeto de este artículo.

La palabra dimisión debiera estar más a menudo en el vocabulario de los políticos que nos gobiernan o mal gobiernan, pues si bien todos dicen lo mismo cuando llegan sobre la aceptación de la temporalidad del cargo, una vez en él, no hay manera de que se vayan.

Por aquí, por nuestra Cartagena de nuestros dolores, la alcaldesa no dimite ni pidiéndoselo los 'espejos'. Por un lado tratan de dar una apariencia educada y correcta con esos 'no te vuelvas a presentar pero sigue hasta el final', pero por detrás las puñaladas deben estar corriendo por toda la piel. Con tal asunto y lo crucial del momento político que se está viviendo, ante la negativa de Pilar Barreiro a dimitir ya, lo que tienen que hacer es negociar con el PSOE, MC e IU una moción de confianza y sacarla de la poltrona del Ayuntamiento. Así sí serían creíbles los 'espejos', pero tratar de que la alcaldesa se vaya así por las buenas, en una humilde solicitud verbal, da sensación de mucha valentía, aunque están 'jiñaos'.

Si no se cargan a Pilar antes de las elecciones, no solo estarán alargando el infierno hasta mayo, sino que la gastroenteritis de relaciones hará que al final se vayan todos del tinglado enfangados por la pata abajo.

El PP necesita dimisiones: la de Joaquín Bascuñana, la de Pedro Antonio Sánchez, la de Antonio Cerdá, la de Miguel Ángel Cámara y, por supuesto, la de Pilar Barreiro. ¿O no son del PP? ¿O no les son de aplicación los mismos argumentos que Ana Mato? ¿No es éste el partido que clama transparencia? Pues que pongan coherencia a lo que dicen con lo que hacen y si no dimite, que los 'espejos' dignifiquen al menos al PP de Cartagena, echando a Pilar del sillón y no con ruegos, sino con una moción de confianza que seguro apoyarían y aprobarían todos los partidos, ya que Barreiro es el enemigo común a batir por unos y otros, y ya está. Francisco Espejo, nuevo alcalde; y a seguir peleándose.

Pero ya verán ustedes que no será así, porque para ser políticos hay que tener algunas cualidades, además de las de aferrarse al sillón, y me da que por aquí faltan muchas y no hablo solo del PP.

La mediocridad baja de nuestros representantes actuales es la cualidad dominante, por eso ante tanta falta de caché político y visión de gobierno, no es de extrañar que su única preocupación sea el desembarco de Podemos, un partido camaleónico que empezó prometiendo una cosa y cada día, según la circunstancia, adopta un nuevo color desdiciéndose de lo prometido inicialmente, sin sonrojo alguno. Listos son un rato.

Justo es reconocer que hay alguna excepción en la mediocridad de los de por aquí, pero los condicionantes de sus propios compañeros de partido, no los dejan y no la dejan, confirmando que un buen o buena líder, con equipos de mentalidad enconsertada no van a ningún sitio. Lo voy a decir más claro, aunque me gane unos cuantos amigos: si Ana Belén Castejón se rodease de algunos ciudadanos de prestigio y pensamiento centrista, de esos a los que solo les interesa Cartagena y no lo que dice el partido por las alturas, bien se podría apostar por ella como alcaldesa; y lo mismo para mi héroe Pepe Cavite. Pero no lo harán. Como tampoco dimitirá mi Pili, ni los 'espejos' le meterán la moción de confianza negociada con los demás partidos. Y es que nadie quiere bajarse del burro.

Chsss..., tranquila Pili, que no lo van a hacer, que los tienes 'jiñaos'.