Podemos, una piedra en el lago

Reunión de miembros de Podemos, ayer, en Cehegín./
Reunión de miembros de Podemos, ayer, en Cehegín.

En 4 meses, una iniciativa de profesores de la UMU ha reunido 32.000 votos y ha hecho eurodiputada a una joven indignada

JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

Si en algo se empeñan los activistas de Podemos, además de en marcar distancias con el «bipartidismo» de PP y PSOE (al que ya llaman «monopartidismo» por sus escarceos con un posible pacto de poder), es en evitar personalismos. Insisten en que se trata de una organización «asamblearia», que huye de los riesgos del «liderazgo cesarista» y que opta por un modelo de «puestos rotatorios, para que nadie se endiose ni se apoltrone».

Pero, incluso desde estas premisas, en el partido sorpresa en las recientes elecciones europeas admiten la influencia decisiva (fue la cuarta fuerza política más votada en España, con 1,2 millones de votos) de su líder, el profesor universitario y tertuliano televisivo de La Sexta Pablo Iglesias.

En el ámbito de la Región, la historia de éxito de esta fuerza nacida al calor del movimiento de los «indignados» del 15M no se explica, tampoco, sin la participación de un reducido grupo de intelectuales también del mundo universitario, y también del ámbito de las Ciencias Políticas y Sociales. Apoyados por actividades de distintos movimientos sociales, desde las aulas de la Universidad de Murcia sembraron en febrero una semilla que en cuatro meses ha germinado en forma de quinta fuerza política más votada y de elección como eurodiputada de la joven cartagenera marcada por el paro, la precariedad en el empleo y la emigración laboral forzosa pese a su elevada preparación. «Todo empezó con los dos núcleos promotores de Madrid: el de unos profesores de Ciencias Políticas de la Complutense, y el de Izquierda Capitalista. Yo conocí a Juan Carlos Monedero [profesor e ideólogo del movimiento], que impulsó el llamamiento 'Mover ficha'. En Murcia, un grupo de gente vinculada a la Universidad nos hicimos eco, creamos un grupo promotor y lanzamos la primera asamblea. Reunimos a doscientas personas en la Plaza de La Merced, y al poco había ya un círculo en Cartagena, otro en el Noroeste y quinientas personas desbordando el Paraninfo de la UMU, en un acto con Pablo Iglesias. Fue allí donde Pablo y Lola Sánchez, que ahora será eurodiputada como él, se conocieron. Parece que ha pasado una eternidad, y ¡han pasado solo cuatro meses!», comenta el docente Andrés Pedreño, de 46 años.

No sin reparar en el carácter «horizontal» del partido, su compañero de departamento Miguel Ángel Alzamora sitúa en el origen de Podemos a «personas con cierto capital cultural». Éstas, apunta Pedreño, tienen una edad de diez a quince años superior de la franja mayoritaria de los 'simpatizantes' de la formación.

«Al calor de la Universidad como espacio de crítica social y foro para el progreso, los círculos o asambleas -detalla Alzamora- se han expandido y han llegado al Mar Menor o el Noroeste [una finca de Cehegín acogió ayer una reunión de delegados de la Región]. A ello han contribuido la influencia y capacidad de movilización personal y por internet [con webs, blogs, Whatsapp y redes sociales como Facebook y Twitter] de gente vinculada a movimientos sociales de respuesta a esta estafa de gestión de la crisis. Hay miembros de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), el 15M, la Red Por el Agua Pública de la Región, las Mareas por la Educación y la Sanidad...».

«Es como una piedra lanzada en mitad del lago. Del impacto en el agua surge un círculo, y luego otro concéntrico, y otro más grande... la onda se va expandiendo, para asombro de los que solo veían o solo querían ver una balsa inmóvil», resume con una metáfora Isabel Meroño, candidata por Murcia hace una semana. Recién contratada en el ámbito de los servicios bancarios, aunque con un contrato que le ha hecho «pasar de parada a precaria», Isabel destaca que ahora, «además de llevar la voz del pueblo a la Unión Europea, el objetivo es captar a más gente descontenta para gobernar y cambiar las cosas».

Noroeste y Mar Menor

Para alcanzar esa meta, dice Pedreño, «debemos tomar conciencia de que tras haber hecho un buen análisis del 15M, que fue romper el eje izquierda-derecha y sustituirlo por 'los que están arriba-los que están abajo', y del éxito de la acción política en las europeas, sin renunciar a nuestros principios y valores debemos afrontar al menos tres retos».

Los sintetiza así: superar el movimiento generacional, para llegar más a capas como los mayores de 55 años; combatir la imagen de radicales y evitar el sesgo ideológico, sin renunciar a la presencia en la izquierda europea; y abrir hasta diciembre «un proceso constituyente como partido político, aunque el término no nos guste», donde se creen «estructuras de organización más serias» de cara a las elecciones de 2015: las municipales y autonómicas, y las generales.