El saber de tres chirigotas en una

Varios miembros de Los Picoesquina, en el escenario de El Batel antes de la actuación./
Varios miembros de Los Picoesquina, en el escenario de El Batel antes de la actuación.

Los Picoesquina se estrenan en la primera semifinal del concurso en El Batel. Miembros de Los Jopys, Los Achopijo y Los Cuarentena, ya desaparecidos, se unen en esta nueva formación de doce personas

EDUARDO RIBELLESCartagena

La gran novedad prevista para el concurso de chirigotas de Carnaval que comenzó anoche fue el estreno de un nuevo grupo listo para comenzar rompiendo moldes, con sus miembros vestidos de monjas y cantando que este año han «perdido el voto». Un tercio de Los Jopys, recientemente desaparecidos, parte del extinto grupo Los Achopijo, algunos integrantes de Los Cuarentena y tres nuevas incorporaciones forman Los Picoesquina, últimos anoche en una primera sesión del certamen repleta de ocurrencias e imaginación.

«Cuando parte de Los Jopys decidieron que no querían seguir, después de casi quince años en funcionamiento, tres de nosotros nos pusimos de acuerdo para buscar nuevos aliados y crear otra formación», explicó ayer su presidente, Carlos López Galiana, pocas horas antes del debú sobre las tablas.

De la participación en anteriores certámenes había surgido la camaradería con tres miembros de Los Achopijo y con otros tres de Los Cuarentena, que son los más jóvenes. En junio, los nueve decidieron formar la nueva cuadrilla, con otros tres no iniciados. Entre todos reúnen experiencia y juventud, con edades entre los 25 y los 50 años. La formación cuenta con cuatro músicos, que colaboran en las voces, y una sección coral formada por los otros ocho.

«Los cabecillas de todo esto son David Martínez, que es el que más interviene en las letras, y nuestro querido 'Paquito', que ejerce de director musical», explicó López Galiana. En apenas siete meses, los doce han sido capaces de conjuntarse y articular un repertorio con el que esperan «divertir a los que nos vean y, por supuesto, disfrutar como en años anteriores de nuestra actuación sobre el escenario», enumeró su presidente.

Si todo va bien, este grupo espera seguir muchos años en activo. Todos sus miembros son del casco urbano de Cartagena y, por eso, decidieron ensayar en el local social de la Asociación Sauces, en la calle Juan de la Cosa, que les viene bien a los doce. Allí se les ocurrieron la mayor parte de las gracias que soltaron ayer, y que esperan repetir y mejorar si, como desean, pasan a la final que se celebra mañana.

El humor como religión

En su primer espectáculo ante el público tenían previsto repartir con gracia todo tipo de chistes, la mayor parte de los cuales tenían que ver con su disfraz y con el monaguillo díscolo y el cura un tanto especial del acompañamiento. El alcalde, José López, y sus intervenciones en los Plenos municipales estaban también en el guion, como la convulsa vida social, amorosa y taurina de la familia Rivera, tanto en la rama Pantoja como en la rama Ordóñez. Y, por supuesto, la situación judicial de la Infanta Cristina y los líos de su marido Iñaki Urdangarín figuraban en el repertorio para una velada en la que su actuación era la última.

«Esperamos que la gente lo pase bien con nosotros. Y a ver si hay suerte y nos clasificamos. Pero lo más importante es que juntos podemos seguir dentro del Carnaval», indicó López Galiana. Tanto él como sus compañeros se han dado cuenta, en el poco tiempo que han estado sin grupo, de que no pueden vivir sin participar en las fiestas.

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