Carnaval en la Región

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Calor en escena, frío en las gradas

Los zíngaros de la comparsa Amistad (Barriada Virgen de la Caridad) hacen una conga para animar a los asistentes. /
Los zíngaros de la comparsa Amistad (Barriada Virgen de la Caridad) hacen una conga para animar a los asistentes.

Las nueve comparsas del Carnaval de Mayores dan la talla ante 400 personas. El empuje de los grupos se impone a la falta de público por el adelanto de esta fiesta y el cambio de ubicación al pabellón de Wsell de Guimbarda

EDUARDO RIBELLESCartagena

La recreación de danzas medievales (Las Bárbaras de San Ginés), la toma al abordaje con sables de corsario (Juventud y Alegría, de La Palma) y la revisitación de cuentos como Caperucita, Rapunzel, Peter Pan y la Ratita Presumida (Tulipán Blanco, de Los Belones) llenaron de alegría el escenario del Pabellón Central de Wssel de Guimbarda, que se estrenó ayer por la tarde como recinto del Carnaval de Mayores, con nueve comparsas.

Las ganas de pasarlo bien de los alrededor de 400 asistentes superó el ambiente inicialmente frío del acto, derivado de que la mayor parte de las amplias gradas estaban vacías. El motivo fue el obligado adelanto (habitualmente, el acto de los mayores tiene lugar un viernes y en el pabellón Jiménez de la Espada), dado que hoy hay una competición de taekwondo.

Pese a todo, el centenar largo de participantes, repartidos en nueve comparsas presentadas por los clubes de mayores, lo pasó en grande. Y con ellos sus hijos, nietos y demás familiares y amigos que acudieron a verles.

«Hemos venido a darlo todo. Nuestro número está basado en la película 'Cantando bajo la lluvia', pero a la mitad nos quitamos el chubasquero y nos quedamos algo más ligeros de ropa, sobre todo las señoras», explicó Isidro García, de 56 años, que participó por sexta vez con la comparsa Las Marinas, del club de mayores de La Manga. Su espectáculo fue el último y uno de los más aplaudidos. Pero lo importante no era tanto eso, como el hecho de disfrutar en la actuación.

Ana María Alfonseda, de 64 años, y los esquimales del grupo de Los Campesinos de Santa Ana, salieron los primeros. «Siete años llevamos participando. Y lo tenemos todo muy ensayado. No es que nos salga solo, pero casi», indicó, entre risas de sus compañeros. Su actuación, con mensaje ecologista incluido quitó el frío al público.

A pocos metros, Francisco Cavas, de La Aljorra, apuntaba con su arco y sus flechas de Cupido, junto al grupo de querubines. «Vamos a conquistar a todo el mundo», explicaba. Junto a ellos, completaron el elenco de participantes, las zíngaras de la comparsa Amistad (Barriada Virgen de la Caridad), los mexicanos de la comparsa Las Salerosas de Miranda y las hadas del bosque del grupo Los Simpáticos, de San José Obrero.

Tras tanto baile rítmico, épico y clásico llegó el momento de elegir a la Reina Mayor del Carnaval. La ganadora fue Rosa María Abenza Rodríguez, de San Ginés, que paseó su gracia con ropas del Medievo. Podrá volver a hacerlo mañana, con carroza propia, y acompañada de su corte de damas de honor.

El certamen de chirigotas vive hoy el día de la gran final, tras la semifinal de ayer, con dos pases a las ocho de la tarde y a las once de la noche. De El Batel saldrá el grupo ganador del Carnaval 2015.

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