Carnaval en la Región

Carnaval en la Región

«El carnaval es para olvidar las penas y echarse a la calle a reír y a disfrutar»

Alfonso Rodríguez Mompeam. /
Alfonso Rodríguez Mompeam.

Alfonso Rodríguez Mompeam

ESTEFANÍA MURILLOcartagena

«Me parezco mucho a Don Carnal, me gusta mucho el cachondeo y la juerga», asegura Alfonso Rodríguez Mompeam (Cartagena, 1963). Este instalador de aislamientos térmicos lleva catorce años implicado en el Carnaval de Cartagena. En el año 2000 fundó la chirigota Los Robinsones de la Isla, junto a varios compañeros de trabajo. También formó parte de Los Salibillas durante dos años, cuando su formación tuvo que paralizar los ensayos a causa de incompatibilidades laborales. Y, finalmente, hace seis años pudo reengancharse a Los Robinsones de la Isla. Este año le ha tocado un papel diferente y destacado, será uno de sus protagonistas: Don Carnal. Lo interpretará junto a su hija, Rosa, que encarnará a Doña Cuaresma.

Es la primera vez que padre e hija encarnan juntos a estos personajes, ¿qué le parece ser pionero?

Para mí es una alegría poder representar a Don Carnal, mientras mi hija hace el papel de Doña Cuaresma. Hemos preparado un guión con muchos tintes de humor y esperamos que salga muy bien.

¿Cómo está estructurado ese diálogo entre personajes?

Nuestra actuación será breve, entre cinco y seis minutos. En los años que llevo metido en el carnaval nunca había visto el montaje de Don Carnal y Doña Cuaresma así que hablé con la presidenta de la Federación, Carmen Sánchez, y le propuse un diálogo muy guasón que le pareció estupendo. Encima del escenario será todo cachondeo, donde le llevaré la contra a mi hija.

¿Habrá alguna chirigota a dúo entre discurso y discurso?

En este guión hay hueco para que ambas chirigotas, la mía y la de mi hija, aparezcan cantando. Será un pasodoble muy cartagenero, muy del barrio de Santa Lucía, ya que todos somos de allí. Y el resto no lo puedo desvelar.

¿Qué argumentos le dará para que le permita celebrar el carnaval?

El carnaval es el momento de olvidar las penas, sobre todo en estos tiempos, y de echarse a la calle. El carnaval es para reír y disfrutar. Si aún con todo no me lo permite, tendrá que quedarse en casa encerrada.

¿Cómo se celebra un carnaval en tiempos de crisis?

Yo nunca he sido de gastarme un pastón en trajes, aunque no me parezca mal que otros lo hagan. Pero yo prefiero sacar el disfraz ingenioso, el que te haces con un plástico y dos cartones, porque, al final, lo importante es salir y divertirse. Por eso prefiero el ingenio al dinero.

¿Y con cuántos trajes saldrá?

Uno para encarnar a Don Carnal, otro para salir cantando con la chirigota y gracias.

¿Cómo llevan los preparativos en casa?

Aquello parece un almacén, todo lleno de trajes. Somos muy carnavaleros y muy chirigoteros.

¿Y la actuación?

Estoy aprendiéndome el guión a la vez que la letra de las chirigotas, tengo que estar atento a todo y llevo un follón tremendo en la cabeza. Pero bueno, al final nos lo aprenderemos, daremos la cara ante el público y el sábado intentaremos salir por la puerta grande.

¿Y cómo compaginará su papel de Don Carnal con el concurso de chirigotas?

El jueves seguro que no iré, porque estaré en el concurso. Complicado lo tengo el viernes si , con suerte, llegamos a la final. Por la tarde vamos a una fiesta de la tercera edad en el Teatro Circo y tengo que ir con mi hija y vestido de Don Carnal. Si llegamos a ser finalistas Los Robinsones de la Isla y tenemos que actuar, saldré corriendo hacia El Batel para cambiarme, maquillarme y cantar.

Su hija pertenece a la chirigota Los que Faltaban. ¿Hay rivalidad en casa?

No, no, ¡qué va! Hay pique sano y en broma, pero ya está. En realidad nos ayudamos mucho. Incluso el chico que escribe las letras en nuestra chirigota les escribe también las suyas. Hay mucho cachondeo.

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