«Busqué un disfraz de águila, pero me tuve que conformar con el de loro»

Valls, durante la lectura del pregón./
Valls, durante la lectura del pregón.

El humorista y presentador Arturo Valls da el pistoletazo de salida al Carnaval de Águilas con la lectura del pregón

JUAN RUIZ PALACIOS

La alegría y la fiesta fueron los ingredientes indispensables para que la ciudad de Águilas viviera este sábado una jornada por todo lo alto, en la que el pregón del presentador y humorista Arturo Valls dio el pistoletazo de salida al Carnaval de Águilas. Destacó, además, la tradicional batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma en la plaza de España, que estuvo a reventar de gente con ganas de fiesta desde que el reloj marcó las primeras horas de la tarde.

El jolgorio empezó a mediodía, cuando los carnavaleros y visitantes, ataviados con sus particulares disfraces, se echaron a las calles para llenar los restaurantes y bares de la ciudad. Todos ellos comenzaron a caldear el ambiente con las ganas propias de un día de fiesta. Y lo consiguieron, porque la fiesta iba creciendo conforme pasaban las horas. De hecho, los bares de la plaza de España se inundaron de personas por la tarde. Y es que muchos echaron un gran día entre amigos, familiares y cuerva mientras esperaban el gran momento del día: la batalla y los pregones de la musa y de Valls.

Sobre las ocho y media de la tarde, la alcaldesa, Mari Carmen Moreno, recibió en el Ayuntamiento al presentador y humorista valenciano. El salón de actos del Consistorio acogió, como ya viene siendo tradicional, la entrega de las Águilas Doradas, que fueron otorgadas al pregonero y al presidente del Paso Azul de Lorca, José María Miñarro, nombrado en esta edición Gran Maestre de la Cuerva 2017. Mientras tanto, afuera, la gente continuaba de fiesta entre música, risas y cuerva.

Los minutos pasaban con rapidez en los relojes de la gente, hasta que llegó el momento más esperado. Tras un espectacular baile del Ballet Oficial de la Federación de Peñas, la Musa, Tatiana Pianelo, hizo su aparición estelar en la plaza del España encarnada en la diosa romana Venus. El vestido, todo un espectáculo, brillaba entre el gentío por sus tonos azules y plata. Ella, subida en una cuadriga romana, aprovechó para saludar y mostrarse como una auténtica diosa.

Don Carnal, Alfredo Moreno, y Doña Cuaresma, Ana María Hernández, accedieron a la plaza cada uno por un lado. Moreno iba vestido del capitán Nemo. Su traje, elaborado a base de material worela con piezas pintadas a mano y moldeadas con calor, sorprendió a todo el mundo por su decoración, hecha con céntimos de euro. Un vestuario hindú que destacó, además, por un turbante verde y blanco nacarado. Por su parte, Hernández vistió de terciopelo negro con decoraciones en dorado. Dos ángeles hechos con pedrería custodiaban un corazón bordado en tonos granates. Sorprendente.

Ambos protagonistas, con sus correspondientes cortes, se pararon frente a frente a las puertas del Consistorio. Y, tras varias miradas desafiantes, comenzó una intensa guerra de cascarones que fue el preludio de una batalla dialéctica en la que exprimieron sus personajes.

«A tus súbditos tienes atentados / No es tu tiempo, y nada tienes que hacer / Tan lejos de tus sobrios bordados / Casta como siempre, has venido a perder / No verás hoy aquí más que mi reinado», exclamó Don Carnal, entre aplausos y gritos. Y ella contestó: «No es engaño lo que vende mi promesa / Reflexión, castidad, penitencia / Son vocablos fijos ante esta desmesurada afluencia / Que de esta batalla saldré ilesa». La fiesta contra el ayuno, el júbilo contra el acatamiento. Y, finalmente, Doña Cuaresma concedió siete días de fiesta, locura y desenfreno.

Valls buscó un traje de águila

La Musa dio un pregón emotivo en el que puso de manifiesto su amor por el Carnaval: «De mi natal Cartagena / Vine y sigo haciendo gala / Pues, cual canto de sirena / Me hechizaron mar y arena / Que moldean las cuatro calas». Y continuó: «Vuestra Venus os recuerda / Que por fin llegó la hora / De sorprender a la aurora / Sin parar de disfrutar / Brindemos con esa cuerva / Que a estas fiestas condecora / Y gritad conmigo ahora / ¡Viva nuestro Carnaval!».

Las miles de personas que abarrotaron la plaza de España comenzaron a aplaudir. La alcaldesa, Mari Carmen Moreno, pronunció unas palabras y dio paso al que fue sin duda el gran protagonista de la noche: Arturo Valls. El presentador salió al balcón y sorprendió a todo el mundo con un divertido disfraz de loro rojo. Antes de pronunciar el pregón, el humorista aseguró a 'La Verdad' que su intención era vestirse de Águila. «Estuve mirando a ver si encontraba un disfraz de águila, que como estamos en Águilas... Pero no tuve suerte. Así que opté por el disfraz de loro», explicó entre risas y mucho cachondeo.

Valls comenzó el pregón saludando al público: «Ciudadanos y ciudadanas / Turistas y turistos... / Bienvenidos al Carnaval de Águilas». Y siguió: «Desde el lago Titicaca / Así, a ojo, yo calculo / Que en Águilas yo me hospedo / Si en el suelo no escupís». La gente repitió la última sílaba de cada palabra, y Valls bromeó: «¿Caca, culo, pedo, pis? ¿Pero qué es esto? ¿Este es el recibimiento que me merezco?».

El presentador del programa 'Ahora caigo' ensalzó la fiesta de Águilas en todo momento: «Que estamos en carnavales / Dejad paso al desenfreno / que luego el ibuprofeno / ahuyentará vuestros males. Y si no, a la Carolina / A pegarse un chapuzón / Verás como el resacón / Se te pasa cosa fina». En ese momento, Valls pidió al público que le dejara contar un chiste, y se armó el lío en la plaza: «Doctor, dígame la verdad. ¿Es serio?. Y el médico le contesta: Sí, pero en cuanto voy al Carnaval de Águilas me vuelvo loco».

El cachondeo final

El pregonero disfrutó en todo momento con los aguileños. De hecho, se convirtió el rey de la noche porque sus palabras siguieron provocando ganas de más fiesta. «Disfrutad del Carnaval / De las fiestas con arraigo / Y también del Ahora caigo / Que presenta...», y el público contestó: «Arturo Valls». «¡Murcia, qué hermosa eres, joder! ¡Viva Águilas!», continuó gritando a la plaza el también actor. Para terminar, interactuó con el público: «Viendo tal y como estáis, todos mirando para arriba, solo os puedo pedir una cosa: sonreíd porque vais a salir guapísimos en el Google Maps. Va a ser el selfie más acojonante de la historia. Lo único es que, en vez de hacerlo tu cuñao, lo hace la NASA. Si alguno sale con los ojos rojos, ya sabe, es por la cuerva. Y, ahora, a disfrutar del Carnaval».

Al finalizar, la plaza rompió a aplaudir y Valls prometió volver en un futuro, ya que debía regresar a Valencia por motivos de trabajo. «Me quedo con ganas de vivir el Carnaval. Esto es una locura», señaló.

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