Cascarones de ilusión

Los usuarios del centro Urci, ayer, acompañados por los personajes de este año, junto a la alcaldesa y el edil de Carnaval./
Los usuarios del centro Urci, ayer, acompañados por los personajes de este año, junto a la alcaldesa y el edil de Carnaval.

El centro de discapacitados psíquicos trabaja todo el año para elaborar los huevos de confeti que se lanzan Don Carnal y Doña Cuaresma en la batalla

JUAN RUIZ PALACIOS

Acaban de sentarse, como cada mañana, con una ilusión superlativa. Una de las monitoras se acerca a los chavales con discapacidad del Centro Ocupacional Urci de Águilas y comienza a explicarles el trabajo que tienen que hacer hoy. «Coged las tijeras y cortad en papelitos pequeños estas hojas de periódicos y revistas», comenta. Los veinticinco chavales, siempre con una sonrisa, se ponen manos a la obra, porque les ilusiona elaborar los cascarones que se tirarán Don Carnal y Doña Cuaresma el próximo sábado en la plaza del España.

La guerra de cascarones es uno de los actos más característicos del Carnaval de Águilas. Antes de la batalla dialéctica entre Don Carnal y Doña Cuaresma, los bandos de ambos personajes, al entrar a la plaza de España, empiezan a tirarse unas cáscaras de huevo que van rellenas de confeti y trozos de papel. El resultado es un encuentro que cada año sorprende a los asistentes.

Los usuarios de Urci preparan durante todo el año los cascarones que volarán por los aires el sábado de Carnaval. La directora, Catalina Robles Navarro, explica que «las confiterías de Águilas y algunas personas anónimas nos mandan las cáscaras de huevo, que las rompen con mucho cuidado para que nos puedan servir».

Los chavales de este centro de día se encargan de limpiar las cáscaras con agua y de ponerlas al sol para que se sequen. «Una vez que termina ese proceso, se empiezan a rellenar de papelitos pequeños de revistas y periódicos. Los usuarios trabajan unas dos horas diarias durante todo el año para hacer los cascarones», matiza la presidenta. «Una vez que están llenos, los chicos cogen papel de seda y cola, y cierran el cascarón».

«Cuando llega esta semana, nos vamos a la Glorieta y empezamos a vender los cascarones en bolsas. La docena cuesta 1,50 euros. Con el dinero que recaudamos, además de pagar los materiales que hemos utilizado para hacerlos, solemos organizar una comida o una jornada de convivencia. Al final, podemos hacer unos 5.000 huevos al año», resalta Robles. «Los chicos se sienten motivados. Para ellos, colaborar en el Carnaval de Águilas y aportar su granito de arena cada año es un auténtico reto».

Al ritmo de la música

Los personajes adultos e infantiles del Carnaval visitaron ayer, junto a la alcaldesa, Mari Carmen Moreno, y el edil del Carnaval, Vicente Ruiz, el centro Urci, donde Don Carnal y Doña Cuaresma recibieron, de manos de los chavales, los cascarones que utilizarán como armas la noche de la Batalla. Los cuatro personajes disfrutaron bailando al ritmo de la música de Carnaval con los personajes que, como es tradición, también el centro elige cada año.

 

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