«Cáritas es mucho más que una ONG de reparto de alimentos»

Omar Villar Sedano. / NACHO GARCÍA / AGM
Omar Villar Sedano. / NACHO GARCÍA / AGM

Omar Villar Sedano es psicólogo y animador comunitario

MIGUEL LAJARÍN

Omar Villar Sedano (Cartagena, 1987) lleva media vida ayudando a los demás. Empezó a participar con catorce años en la Federación Murciana de Asociaciones de Estudiantes (Femae), en la que defendía la igualdad de oportunidades de los alumnos de la Región. Dieciocho años después es psicólogo y trabaja para Cáritas como animador comunitario, donde acompaña a jóvenes y mayores en riesgo de exclusión social del Mar Menor y Cartagena.

-¿A qué se dedica un animador comunitario?

-Yo también me hice esa pregunta cuando empecé a trabajar. Acompaño los proyectos que Cáritas hace en las parroquias. Desde formar a voluntarios, hasta hacer tejido social, mediar en conflictos y vincular a la organización diocesana con otras entidades. Digamos que tiene como tres partes: la psicología social, la espiritualidad y la ingeniería social.

-Muchos murcianos conocen la organización diocesana como una ONG de reparto de alimentos. ¿Es mucho más que eso?

-Claro que es más que una organización de reparto de alimentos. Aquí ponemos a la persona en el centro y damos una ayuda integral. Cáritas realiza en la Región proyectos de refuerzo y apoyo escolar y ofrece actividades de ocio y tiempo libre para menores en riesgo de exclusión social. Además, tiene empresas de economía circular para la reinserción laboral, cursos de español para extranjeros y alojamientos para personas que no tienen hogar.

-Trabaja para las Cáritas parroquiales del Campo de Cartagena. ¿Es una zona estratégica?

-Sí. Cada zona es muy diferente. En Cartagena y el Mar Menor hay mucha más inmigración. Incluso hay jornaleros que vienen a nuestros campos a trabajar y no tienen ni donde dormir. Malviven en barracones.

-¿Hace falta más psicología social para combatir la aporofobia?

-La psicología es muy importante, pero no suficiente. La pobreza es más compleja de lo que pensaba. Viene de anteriores generaciones, es estructural y se mantiene con algunas formas de pensar. Por eso cada vez hay más psicólogos que trabajan en las ONG. Estos años en Cáritas he aprendido que la pobreza infantil es mucho peor de lo que la gente se puede imaginar. Me preocupa mucho.

-La pobreza se hereda de padres a hijos. ¿Cómo se puede acabar con esta situación?

-Me encantaría tener la respuesta porque me quitaría muchos dolores de cabeza. Tengo claro que la educación es fundamental. Pero es como endulzar el océano gota a gota. Hay que tener en cuenta que el sistema económico y de consumo, encima, favorece que haya más pobreza o que no se reduzca.

-¿Antes de trabajar para Cáritas era voluntario?

-Por supuesto, desde los quince años. Recuerdo que era muy joven y ya hacíamos en San Javier una recogida de regalos por Navidad, con los adolescentes que se confirmaban. Durante la carrera hice intervención psicológica.

-¿Hay muchos voluntarios jóvenes en Cáritas o es una organización de adultos?

-Hay menos de los que me gustaría, pero más de los que se visibiliza. Este año he empezado un proyecto piloto que busca que más jóvenes participen. Hemos juntado a voluntarios nuevos con niños del refuerzo escolar. Es muy bonito ver cómo los jóvenes, al ayudar a los más pequeños, crecen como persona y descubren su vocación.

-¿Qué tipo de perfil es el adecuado para colaborar en Cáritas?

-Cualquiera que quiera ayudar a los demás. Cáritas tiene como reto integrar mejor a quienes no son creyentes o están alejados de la Iglesia, pero que sí están dispuestos a colaborar para mejorar la sociedad. Y tenemos que aumentar el porcentaje de voluntarios de entre 14 y 30 años.