Un cambio en la ley obliga a entregar casi un centenar de armas detonadoras

Algunas detonadoras intervenidas por la Guardia Civil./v. vicéns/ agm
Algunas detonadoras intervenidas por la Guardia Civil. / v. vicéns/ agm

La Guardia Civil recuerda que el plazo para justificar el uso de estas pistolas ya ha expirado y sus dueños pueden enfrentarse a multas millonarias

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

El que avisa no es traidor. Los propietarios de armas detonadoras han tenido que someterse, en los últimos meses, a un cambio en la normativa que, según confirmaron fuentes de la Guardia Civil, ha obligado a la entrega en la comandancia de Murcia de noventa de estas armas.

La explicación no es otra que un cambio en el reglamento general de armas y explosivos, por el que pasaron a considerarse prohibidas todas aquellas detonadoras que no fuesen destinadas a actividades deportivas, entrenamiento canino profesional, espectáculos públicos y actividades recreativas, filmaciones, artes escénicas y coleccionismo. Esta nueva norma entró en vigor el pasado 3 de noviembre, pero dejó un poco de margen a los afectados. Concretamente, según explicaron fuentes del Instituto Armado, ofrecía un plazo de un mes a los comercios para adaptarse al cambio. Desde diciembre, por tanto, estos establecimientos tienen obligación de habilitar libros de registro y de ofrecer a la Benemérita las facturas de compra de las armas detonadoras adquiridas.

Los particulares, por su parte, han contado con algo más de tiempo, concretamente con medio año. A partir del pasado 24 de abril, sin embargo, aquellos ciudadanos que cuenten con ejemplares de este tipo que no estén destinados a los citados usos y no los hayan entregado se enfrentarán a graves sanciones. Concretamente, según explica la Guardia Civil, su tenencia puede ser constitutiva de una infracción muy grave (o grave) a la Ley de Seguridad Ciudadana, lo que implica sanciones que oscilan entre los 601 euros hasta más de 600.000 euros.

Solo efecto sonoro

La legislación actual, explicaron fuentes del cuerpo, «nace de la necesidad de controlar la adquisición, tenencia y uso de este tipo de armas». Las detonadoras son pistolas y revólveres no aptos para fuego con munición metálica con proyectil que solo producen un efecto sonoro. En los últimos tiempos, sin embargo, advierten las fuentes, «algunas de ellas estaban siendo derivadas al mercado negro donde eran modificadas para hacer fuego real». Luego eran utilizadas por organizaciones para perpetrar delitos, quedando fuera del registro oficial.

Es el caso de una trama de tráfico de armamento que el Instituto Armado desarticuló a finales del pasado año en varias provincias españolas, entre ellas Murcia. Esta presuntamente se dedicaba a transformar armas detonadoras para efectuar fuego real. Los investigadores descubrieron que un vecino de Sevilla se dedicaba a adquirir masivamente, en diferentes comercios de España, estas armas, que vendía luego, informando a sus compradores de cómo manipularlas para que pudieran disparar munición.

Una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional asestó un golpe, meses antes, a un grupo asentado en Alguazas que se dedicaba a comprar armas de fogueo para transformarlas. Los sospechosos no solo se dedicaban a vender ese armamento, sino que también empleaban algunas para intimidar o extorsionar a ciudadanos que habían adquirido con ellos alguna deuda.

 

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