Con la ayuda de 'Wanda'

Los alumnos realizan su última jornada de terapia con 'Wanda', una leona marina, en el parque Terra Natura, ayer. / Javier Carrión / AGM
Los alumnos realizan su última jornada de terapia con 'Wanda', una leona marina, en el parque Terra Natura, ayer. / Javier Carrión / AGM

Cincuenta niños y jóvenes con discapacidad se benefician de la terapia con leones marinos de la Escuela de Verano Adaptada de Terra Natura

MINERVA PIÑERO Murcia

Mientras dos niños sujetan una alargada barra con la ayuda de sus terapeutas, 'Wanda', desde la orilla de una de las piscinas de Terra Natura, en Espinardo, espera la señal del monitor para poder saltar por encima de ellos. Desde hace tres años es la leona marina que trabaja en las terapias asistidas de la Escuela de Verano Adaptada de este parque zoológico de Murcia. Un proyecto dirigido a aquellas personas que, con alguna discapacidad física, psíquica o sensorial; con trastornos del lenguaje o del desarrollo; con algún tipo de enfermedad mental, o con problemas de integración social, precisan un tratamiento específico.

Este verano, en la escuela, que comenzó la primera semana de julio y ayer puso su punto y final, han participado cincuenta alumnos de entre 5 y 20 años, de los que seis fueron becados por el Ayuntamiento y por la Fundación Centauro Quirón. «Aquí, sesión tras sesión, algunos niños que al principio son incapaces de meterse en el agua, lo consiguen», cuenta Óscar Fernández, biólogo y encargado del departamento de mamíferos marítimos de Terra Natura, después de lanzarle una sardina a 'Wanda'. «Incluso llegan a ayudarme a darles su comida». En la terapia los ejercicios son progresivos. Después de aclimatarse al agua, los alumnos interaccionan con la leona marina durante media hora, mediante ejercicios individuales y grupales.

«Que el animal salte por encima de una barra sujetada por un niño con autismo, por ejemplo, despierta en ellos un sentimiento, una reacción», explica Fernández. A estos ejercicios de reacción se suman los que se realizan con el tacto, como puede ser acariciar al animal mientras nada entre los participantes. Facilitarles el desarrollo personal, físico, cognitivo y social es el objetivo que persigue la terapia.

En cada actividad, los niños trabajan por parejas con un terapeuta. También colaboran voluntarios, con lo que «conseguimos que haya un monitor con cada alumno», comenta el gerente de Centauro Quirón, Pedro Ferrer, quien asegura que este verano han participado familias que procedían de comunidades como País Vasco y Valencia, «no solo de Murcia». En la Escuela de Verano Adaptada también han realizado zooterapia con perros, lémures, jirafas, rapaces y gamos.

Ayer, al acto de clausura acudieron el concejal de Calidad Urbana y Participación, José Guillén; la edil de Derechos Sociales, Concepción Ruiz, y el director del parque, Gustavo Martínez.

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