«El auténtico motor del aprendizaje en la escuela es la creatividad»

Miguel Ángel Cayuela, director y creador de Proyecto Aula (PAula). / Paco Alonso / AGM
Miguel Ángel Cayuela, director y creador de Proyecto Aula (PAula). / Paco Alonso / AGM

Impulsor de las jornadas educativas Proyecto Aula (PAula), Cayuela reúne en Murcia a 23 voces expertas en valores, tecnologías, métodos, arquitectura y primera infancia

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Las jornadas Proyecto Aula (PAula) proponen una revolución total desde los cimientos de la escuela, un desmontar el sistema educativo para volverlo a montar. La experiencia educativa y social impulsada por 'La Verdad' e ideada por el educador, creador y gestor cultural Miguel Ángel Cayuela, motivado por el convencimiento de que otra escuela que empuje a los chicos a ir felices a clase es posible, reunirá a 23 voces expertas en educación de género, primera infancia, nuevas tecnologías, neuroeducación, arquitectura y pedagogía, musicoterapia, diversidad, «que nos harán más sabios», avisa Cayuela. La cita de la segunda edición de las jornadas está fijada para los días 26 y 27 de octubre en Murcia (más información en www.paulaeducación.es).

-Primera infancia, valores, tecnología, arquitectura, métodos... Proyecto Aula plantea esta año una revolución total de forma y fondo del sistema educativo...

-Cuando iniciamos PAula teníamos claro que los bloques de valores, de tecnología y metodologías eran esenciales, principalmente el de valores, que debe ser básico en todos los centros. Este año hemos sumado arquitectura, porque también nos parece importantísimo para que de verdad haya una transformación en la educación, no solo de contenidos, sino también estética.

-Las escuelas e institutos, salvo alguna excepción, son como copias en serie del mismo edificio. El interior, con los pupitres en fila, la mesa del profesor y la pizarra, parece en ocasiones de 'Cuéntame'.

-La mayoría de las escuelas son las mismas de treinta años atrás. Los nuevos docentes intentan sacarle un poco de partido a lo que tienen, que no es otra cosa que colegios diseñados en serie, que son iguales, estén en Puerto Lumbreras, Totana o Cehegín. Pero las necesidades de cada centro son diferentes, y no se tiene en cuenta.

-Los Jesuitas catalanes sí han revolucionado los espacios, con paredes transparentes, mesas con ruedas para que los niños se agrupen, sofás para leer y jardines verticales.

-Los centros concertados, como son empresas, saben bien qué deben hacer para tener clientes, y prestan atención a qué metodología y arquitectura hay que aplicar. La arquitectura de los colegios públicos está a años luz de la vida. No es un problema de presupuesto, sino de conocimiento y compromiso, y de darle valor a la infancia. No podemos ignorar lo importante que es la arquitectura, que mejora el bienestar de los niños y los maestros. Si estamos en entornos agradables tendremos un mejor aprendizaje, y sobre todo, vamos a subir los mínimos. Tenemos que subir los mínimos de la arquitectura, las metodologías, la formación, para que los escolares, mañana, partan de unos mínimos diferentes a los nuestros.

-Al calor del proyecto 'La ciudad de los niños', del profesor Francesco Tonucci, surgen voces de educadores que reclaman un urbanismo más amable que permita a los chicos ir al cole andando.

-La arquitectura de los centros y el urbanismo son claves para el desarrollo de la infancia. Tonucci es un referente, y en 'La ciudad de los niños' habla de ciudades pensadas para la infancia porque así los adultos ganarían en bienestar. La educación debe llevarnos a un mayor bienestar. Para que los alumnos sean felices, tenemos que ofrecerles bienestar. Las ciudades no están pensadas para los niños, están pensadas para los coches. Tienen espacios que se justifican para que jueguen, pero eso no es es pensar una ciudad para los niños. Tonucci reivindica ese trayecto de la casa al cole, de la escuela al museo... esas aventuras que los niños viven de la escuela a casa probablemente sea más aprendizaje que la escuela misma. Es el rato que más aprendizaje tienen porque tienen una actuación autónoma individual con la vida. Lo que ocurre en la escuela son supuestos, pero si tienes que pararte para cruzar un paso o ayudar a una anciana es una decisión, no un supuesto, es aprendizaje real.

-La educación de género en la infancia también será abordada. ¿Hay una regresión del machismo?

-Hay una ola mayor de machismo y homofobia que en los ochenta y noventa. Es fundamental abrir las jornadas con igualdad de género, y por eso este año lo haremos con Alba Alonso, que tiene un programa para educar en género desde la infancia. La educación de género no existe, no sé si porque se le resta importancia o porque se da por hecho. Cualquier canción que escuchan hoy los adolescentes está cargada de aspectos despectivos hacia la mujer. Eso está fuera de la escuela, pero en la escuela no se trabaja, y se debe hacer. La televisión, internet, las redes sociales, la música, no ayudan, van en una corriente contraria a la línea de progreso, y es preocupante.

«Es un error total arrinconar materias relacionadas con el arte, la música, la filosofía...»

-Los programas educativos priorizan materias como Matemáticas, Lengua, y arrinconan las asignaturas artísticas o la Filosofía, que cada vez tienen menos peso.

-Es un error total. Las sociedades que más progresan, dedican el grueso de su desarrollo educativo, dentro y fuera de la escuela, a la música, la lectura, el arte... El sobresfuerzo, la constancia, la disciplina de los chicos que van al conservatorio no solo no les repercute negativamente en la nota, sino que son quienes mejores resultados tienen en el instituto.

-En la primera edición de PAula se abordó cómo el arte puede transformar la educación. ¿También está descuidado en los colegios?

-Ken Robinson (su charla 'Las escuelas matan la creatividad' tiene millones de visualizaciones) advierte del error de quitar el arte y la filosofía de los programas educativos. El auténtico motor del aprendizaje es la creatividad. Las soluciones matemáticas, arquitectónicas, de pareja, te las va a dar la creatividad, y no se potencia en las escuelas. Se hace un trabajo igual para todos, y no somos iguales. Incluso el niño que es creativo, en la escuela, según pasa el tiempo, pierde creatividad. La escuela no potencia la espontaneidad creativa, la disminuye.

-Esta edición pone énfasis en la primera infancia. ¿Están en ese período las bases de todo?

-Los expertos nos dicen que la primera infancia, los primeros años de vida, son el momento más importante para el resto de la vida. Lo que te sucede hasta los seis años es clave. Tenemos que hacer entender a los gestores que un maestro no puede ser maestro de Primaria sin entender cómo funciona un niño desde que nace hasta los seis años.

-El juego queda relegado, en muchos casos, al recreo. ¿Se puede aprender jugando?

-El juego es el acto más grande de la creatividad. Cuando un niño juega de forma libre está obligado a ser creativo, a dar nuevas soluciones y a resolver problemas. Muchos centros atienden a la importancia del juego en el aprendizaje, que genera bienestar y es efectivo.

-Muchos centros trabajan por proyectos. ¿Deben diluirse las asignaturas?

-El currículo, como hace unos días repetía Andreas Schleicher (director de Educación de la OCDE), es muy intenso y hay que reducirlo y centrarlo. El aprendizaje basado en proyectos funciona y se asemeja más a la vida y a la realidad. En todos los lugares hay Matemáticas y Lengua, y ver esas materias de forma independiente ralentiza mucho el aprendizaje. Para que de verdad haya una transformación, hay que desmontar la escuela y volver a montarla. No es solo una cuestión de horarios, ratios, maestros, es un compromiso y un asunto general.

«Las ciudades no están pensadas para los niños, y el trayecto hasta el cole es un momento de aprendizaje»

-Murcia no es Finlandia, pero sorprende conocer la cantidad de iniciativas de innovación pedagógica que los decentes sacan adelante en pequeños colegios de El Esparragal, Roldán, el campo de Lorca...

-Hay muchos maestros con una vocación profunda y que dedican su vida a que su trabajo sea útil a la sociedad haciendo a los niños felices y con ganas de aprender. Tienen claro su trabajo de servicio público y compromiso social.

-¿Y el papel de las familias?

-Los padres tienen que estar coordinados y comprometidos con la escuela, si no el aprendizaje no es real. Y en la mayoría de centros educativos no sucede. Tienen que tener un compromiso mayor con la escuela.

 

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